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Terroristas mediáticos y francotiradores de las redes sociales

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El terrorismo mediático no cesó ni un momento, más bien muestra claros indicios de haber redoblado acciones, para esmerilar anticipadamente al gobierno próximo a asumir, pues claramente los medios concentrados muestran su accionar para volver a instalar en Argentina otro gobierno neoliberal, para que termine las acciones destructivas perpetradas por el macrismo, que dejó inconcluso su evidente objetivo de consumar la disolución nacional, no pudiendo tampoco completar la infame tarea de primarizar totalmente la economía argentina y llevarnos a los empujones al país – estancia del siglo XIX.
Este tercer período de neoliberalismo, en versión muy recargada, termina sin gloria alguna, con mucha pena, y con incontables negociados y viles acciones de traición a la patria, lisas y llanas; con un largo y variado listado de destrucciones socio – económicas y de pisoteo de soberanía, perpetrado todo ello con clara premeditación y alevosía, utilizando la mentira sistemática como excusa permanente.
Claramente, el establishment –el interno y sus mandantes extranjeros- estaba decidido a no soltar a su presa, para terminar su infame tarea destructiva; poniendo particulares esfuerzos en volver a instalar el dócil patio trasero, ahora pretendidamente a disposición de las Potencias Atlantistas, y en particular las Potencias del Neocolonialismo del siglo XXI; dando evidentes muestras de operar fuerte y sistemáticamente para hacer fracasar al nuevo gobierno –de clara orientación económica heterodoxa-, para de ese modo volver a imponer el destructivo dogmatismo neoliberal.
Mucho antes, hubo “voluntarios” con perfiles de retirados de alguna fuerza, que se mostraban dispuestos a “lo que sea” -textualmente- para lograr que el macrismo siguiera en el poder formal. Con algo más de sutileza, algunas de las “voces referenciales” de la muy poco pensante “familia militar liberal”, insistían en considerar al macrismo como poco más que “un conjunto de buenos muchachos equivocados”, mientras sistemáticamente pasaban por alto las visibles acciones de destrucción socio económica y los actos más viles de entrega de soberanía y de estulticia subordinada a los designios antinacionales, como enviar a la Banda de la Fuerza Aérea a rendir pleitesía entonando “God Save The Queen” en la embajada del imperio
usurpador. Por cierto, a esos patrioteros de bandera, que se llenan las bocas hablando de “Patria” mientras avalan las más vendepatrias acciones, no les importaron los cierres de establecimientos de Fabricaciones Militares (ente señero en la industrialización y la Defensa Nacional), los cierres de unidades militares, y poco y nada pareció importarles el hundimiento del ARA San Juan ni el vergonzoso ninguneo del tema por parte de Macri, Aguad y toda su “troupe” de la CEOcracia.
El grueso de esa “familia militar liberal” (que masivamente apoya al neoliberalismo macrista, y que no asume los daños perpetrados por “el proceso” con similar perverso modelo económico), sigue mentalmente anclada en los años ’70, con el único y fantasmagórico objetivo de “combatir al comunismo”, mientras se entregan cuan colonizados mentales que son, a los dictados del muy apátrida neoliberalismo. La mayoría de esa gente, no tiene ni idea de la realidad, pero algunos de los que les “dictan letra” por medio de aceitados mecanismos de comunicaciones informales (vía redes sociales), bien saben de que se trata todo eso, y dan indicios de saber que operan al servicio de impresentables intereses apátridas, pues se asumieron como entrenadas tropas de ocupación en el propio territorio nacional al servicio antinacional, tal como lo hicieron en “el proceso”. Tan asumido tienen ese rol, los “intelectuales” que dictan letra a la tropa, que afirman sin ruborizarse que “no hay enemigos externos, solo internos” (demuestran ser colonizados mentales en grado superlativo), rematando esa descabellada afirmación expresando con énfasis “los enemigos son el comunismo y el peronismo”, ideologías que con necedad asimilan como si fueran lo mismo. ¡Y muchos subalternos de esos “intelectuales” creen a pies juntillas los mensajes que reciben!, todo previamente muy edulcorado como para que se acepte sin cuestionar ni razonar nada.
Claro está que las oligarquías ultra conservadoras y ultra liberales en lo económico, se aseguraron que los planes de estudio y los profesores de los institutos militares, tengan un discurso que sea afín a los dictados de ese sector del establishment. O sea, se instiga un antiperonismo visceral e irracional, lo cual se amplia con el desprecio total al “populismo” (que muy pocos saben definir), y junto con eso se denosta como “peronista” al sector industrial y tecnológico nacional; mientras que se exaltan hasta el paroxismo las supuestas “grandezas” de la Argentina del Centenario (1910) de economía únicamente agraria, lo cual afirman sin más razonamiento que ese es “el único modelo válido a seguir”. Ciertamente, patriotas de la talla del General Gugliamelli (de quien al fallecer José María Rosa dijo “ha muerto el último General de la Patria, ahora solo quedan generales de empresas”), ese patriota con seguridad despreciaría profundamente a esos que usan el uniforme de San Martin para fines abyectos.
Por su parte, varios opinantes, de claros perfiles oligárquicos, expresaron sin tapujos sus ideas para embrollar totalmente al nuevo gobierno, sugiriendo medidas de descontrol programado, varias de las cuales fueron intentadas o implementadas por el macrismo, para hacer aun más ingobernable todo.
Como para que no queden dudas de la soberbia y egoísmo que evidencian destilar en altas dosis, las dirigencias de las oligarquías campestres, amenazaron claramente con volver a perpetrar cortes de ruta y otras operaciones masivas (como el deplorable volcado de leche al costado de las rutas, y otros actos de patoterismo de las patronales camperas).
Mientras, los mercenarios de los medios concentrados y otros lenguaraces al tanto por cuanto, redoblan esfuerzos para sembrar dudas, profundizar odios, instalar derrotismo, y para hacer operativos mediáticos de siembra de desprestigio; para destruir a todos los dirigentes que no se subordinan a las egoístas y apátridas exigencias del establishment, de sus socio-mandantes extranjeros, y de otros poderes que medran desde las sombras, buscando terminar la infame tarea de destrucción nacional.
Sin perjuicio de los múltiples frentes de acciones a encarar para volver a resucitar la casi moribunda Patria Argentina, queda en claro que la batalla principal es cultural, para quitar las gruesas telarañas de la colonización mental. Telarañas muy densas en las mentes de vastos sectores de clase media, de unos cuantos “progres” fuera de foco (que asumen “causas” instaladas desde afuera, como el ultra ecologismo, ultra indigenismo, ultra feminismo y otras), y particularmente tupidas y compactas, las instaladas en las muy confusas mentes de los uniformados…con honrosas excepciones que las hay, por supuesto.

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