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Sostener las utopías

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En 2016 Misiones daba la nota cuando el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, anunciaba un acuerdo para poner en marcha de la primera escuela pública de robótica del país. El proyecto se puso en marcha con recursos propios y un aporte de capitales privados y cientos de chicos comenzaron a aprender robótica de manera gratuita. Campeones argentinos y un mundial después, Misiones es ejemplo para el país y desde aquí, en marzo, se lanzará el plan federal de Robótica, que tendrá la guía provincial y que se desplegará en todo el país.

La propuesta está siendo diseñada por el equipo de Educación, que lidera Miguel Sedoff y se pondrá en la mesa el jueves, en el encuentro federal de ministros que retomará la recuperada negociación paritaria, una novedad con el cambio de Gobierno. Aunque no se conocen muchos detalles, la Nación recuperará el rol de equilibrio en materia salarial y ayudará a las provincias relegadas. En los últimos años, Misiones absorbió el impacto del ajuste nacional y se hizo cargo de salarios e incluso demoras en el Fondo Nacional de Incentivo Docente. Ahora se espera un poco de alivio.

La escuela de Robótica encarna la doble utopía que puede hacerse realidad: que una provincia apueste a una educación de excelencia y que el ejemplo cunda, más allá de las urgencias de siempre. Es bueno remarcarlo. Misiones tenía hasta los 90, los peores indicadores sociales y educativos del país. Las estrecheces económicas y de miradas políticas, hacían imposible pensar que pudiera ser ejemplo de una política educativa o sanitaria. Apenas dos décadas después, con persistencia y la decisión política de sostener banderas aún en la adversidad, Misiones impone su ritmo.

Que Misiones sea la cabeza de un plan federal es también una línea que marca la relación directa que hay entre el gobernador Oscar Herrera Ahuad y el presidente Alberto Fernández. La sintonía fina permite que las decisiones fluyan. 

El mandatario misionero debe ser uno de los que más reuniones mantuvo con los ministros del gabinete nacional. Esta semana compartió reuniones con el jefe de Gabinete Santiago Cafiero y con el ministro de Obras Públicas, Gabriel Katopodis, ante quienes desplegó una extensa lista de demandas de Misiones que pronto se tienen que poner en marcha: el puerto de Posadas, la extensión de la autovía por la ruta nacional 12, la ampliación de la ruta nacional 14 y obras para los 76 municipios estuvieron en la agenda. 

Después mantuvo encuentros con el embajador argentino en Estados Unidos, Jorge Argüello y la embajadora de Francia en Argentina, Claudia Scherer-Effosse, con quienes diagramó enlaces de cooperación en materia ambiental, educativa y de turismo

Pero lo más jugoso de la gira porteña estuvo al final, con empresas de base tecnológica interesadas en sumarse y continuar acompañando a MIsiones con innovación tecnológica. Herrera Ahuad se reunió con Adrián de Grazia, gerente general en Argentina de Intel, Sergio Vera a cargo de Infraestructura para Latinoamérica y Hernán Muhafara, business developer manager Latinoamérica. También se sumaron por Amazon Lorena Zicker, gerente general y Laura Álvarez referente en el área de educación y modernización. Google se sumaría al tándem tecnológico que quiere aprovechar el conocimiento que se está gestando en Misiones.

La línea directa del Gobernador con el Presidente y sus ministros, se sostiene en la confianza y en el convencimiento de que la gestión requiere de respuestas rápidas en beneficio de todos. El todos se enfatiza.  

Herrera destacó que “lo importante fue poder sentarnos a la mesa a charlar y llevar adelante proyectos para Misiones, para mejorar la calidad de vida de todos los misioneros en los 76 municipios”.

“En el caso de la obra pública es fundamental ir trabajando en los diferentes proyectos y llevar tranquilidad a los 76 intendentes porque todos los municipios están incluidos, iremos avanzando en los proyectos y una vez definidos los financiamientos, se pondrán en marcha las obras”, dijo. Está claro que el financiamiento todavía es una duda porque el Presidente primero debe resolver la crisis de la deuda para después contar con un nuevo Presupuesto. 

No es casual que varias provincias del norte del país hayan tomado el reclamo de Misiones como propio en relación con el precio del combustible que, se reclama, sea unificado a valores del centro porteño, como elemento central de un federalismo anhelado.

Las relaciones aceitadas con el Gobierno son fundamentales para que Misiones pueda recuperar tiempo perdido en inversión, infraestructura y especialmente viviendas. En 2019 Misiones perdió solo en concepto de coparticipación, más de 2.271 millones, lo que equivale a una caída de 3,5% de los recursos federales en comparación con 2018. Buenos Aires es la única que terminó con balance positivo el año pasado, según el último informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF). 

La provincia gobernada entonces por María Eugenia Vidal fue una de las favoritas de Mauricio Macri. A lo largo de la administración de Mauricio Macri, dos provincias gobernadas por el oficialismo –Buenos Aires y Jujuy- encabezaron el reparto de Aportes del Tesoro Nacional para atender «situaciones de emergencia y desequilibrios financieros». El distrito bonaerense recibió entre 2016 y 2019 fondos por un monto total de 3.817millones, mientras que Jujuy obtuvo 993,8 millones en el mismo período.

Lejos quedaron las otras provincias, que además perdieron recursos por el Pacto Fiscal y por la inflación, que en 2018 y 2019 estuvo por encima de la inflación. 

Por eso es fundamental no perder tiempo. Las permanentes gestiones de Herrera Ahuad contrastan con los devaneos de los representantes misioneros del Frente de Todos que realizan encuentros “paralelos” en busca de la foto o un premio para sus militantes. 

En esa delgada línea se mueve la política misionera. Cambiemos brilla por su ausencia y el Frente de Todos busca meterse como una cuña con la ventaja de ser oficialista. 

Lo cierto es que el ala dura de la gestión se mantiene incólume en la relación con el Gobierno provincial en una relación de mutuo respaldo político. Hace una semana, el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo dejaba claro a los intendentes que el interlocutor era el Gobernador. Sus colegas ratificaron que no hay intermediarios en la relación.

Habrá un ala más “militante” que trabajará por otros intereses. Juan Cabandié, quien fue designado ministro de Ambiente, vendrá el martes a Misiones y después de una reunión formal con las autoridades provinciales, será el primero que tendrá reuniones paralelas con el peronismo misionero, que quiere recuperar protagonismo con la apertura de una delegación del Instituto Patria. 

Pero el peronismo local y sus aliados del Partido Agrario, enfrentan un creciente descontento de sus propios militantes y dirigentes por la lentitud con la que se está dando el recambio de funcionarios. Pasan las semanas y todavía permanecen los delegados de Cambiemos. Son muchos los aspirantes a ocupar esos codiciados sillones y las promesas de trabajo se dilatan con el paso del tiempo. La impaciencia crece y los dirigentes locales no tienen respuestas. 

La velocidad con la que se esperaban los cambios, choca de lleno con la lentitud de algunas decisiones presidenciales. Si no resultados, por lo menos se exige celeridad. Hay funcionarios clave de Cambiemos que todavía tienen la lapicera, a poco más de un mes y medio de la nueva gestión.

En algunos casos, advierten los conocedores, tampoco se puede esperar un cambio radical de política. En un área sensible para Misiones, la forestal, el nuevo Gobierno designó a Daniel Maradei, quien fue asesor de Menem en los 90, vive de la consultoría y el lobby empresarial. No cambiará demasiado la mirada sobre el sector forestal que la que tiene Nicolás Laharrague, el joven empresario que se sumó a la gestión durante Cambiemos y que, en la práctica, jugó para la Asociación Forestal Argentina, donde se concentran los grandes jugadores y los pequeños productores no tienen lugar. 

Hasta ahora, de todos modos, Alberto Fernández goza de una altísima imagen, pero que no logra desteñir la grieta. 

Una encuesta de la consultora Zurban Córdoba, en conjunto con Focus Market, revela que el 59.6 por ciento aprueba los primeros 40 días de Fernández en la Presidencia. El 22,7 cree que el país mejoró mucho desde la salida de Mauricio Macri y el 36.3, que mejoró “algo”. Pero hay un 30 por ciento de los consultados que sostiene que el país empeoró con el recambio presidencial.

El 40,5 por ciento considera que Fernández tomó las decisiones correctas para salir de la crisis, pero un contundente 49.9 por ciento asegura que son incorrectas y que no harán más que profundizar la agonía. El principal problema identificado sigue siendo la inflación. 

La imagen positiva de Alberto llega al 60 por ciento, pero conserva una negativa del 29.1. Es casi un espejo con la de Macri, quien ostenta una mala imagen para el 57,1 por ciento de los encuestado y una positiva para el 37,3 por ciento. 

Y aparece nuevamente Cristina Fernández como la estampa misma de la grieta, con una imagen positiva del 46.7 por ciento y una mala casi exactamente igual: del 46.5.

No es casual que el ex presidente haya reaparecido después de sus vacaciones.  Junto a un grupo de referentes y militantes del PRO en Villa La Angostura, Macri brindó una primera expresión política: “Estoy convencido que esta vez no nos van a llevar puestos como en el 2001″.

Macri también ensayó una suerte de autocrítica al deslizar que ue planteaba recaudos hacia el interior de su equipo gubernamental sobre el nivel de endeudamiento durante su gestión: “Yo siempre les decía a todos, cuidado que los mercados no te dan más plata y nos vamos a la mierda”. Y lamentó que le pidieran sus funcionarios que se quedara «tranquilo”.

Como si fuera un testigo privilegiado de su propio Gobierno, Macri sentenció que “no se puede tomar deuda eternamente, hay que corregir esto”. 

“Fue un año y medio que fue una pesadilla”, admitió sobre el final de su mandato, que se inició en mayo de 2018, cuando los inversores dejaron de prestar dólares al país y se desencadenó la devaluación, lo que conllevó que su gobierno le pidiera al Fondo Monetario Internacional (FMI) unos 46.300 millones de dólares.

Es esa deuda la que condiciona cualquier paso que quiera tomar el nuevo Gobierno. Pero como una seña de aliento, el 48 por ciento de los entrevistados por la sociedad Paola Zuban-Gustavo Córdoba-Damian Di Pace, cree que la economía estará mejor en un año y un poco menos, 44,8, que su propia economía mejorará. La encuesta revela una señal que el 61,8 por ciento de los entrevistados cree que “cada uno debería pagar impuestos de acuerdo a lo que gana” y el 57,5 por ciento, que “los ricos deberían pagar más”.

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