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Son 37 productores y no los para nadie: consiguieron plata del BID, hicieron un acuerdo con la yerba Aguantadora y están por tener secadero propio

Son 37 productores y no los para nadie: consiguieron plata del BID, hicieron un acuerdo con la yerba Aguantadora y están por tener secadero propio
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 Son 37 pequeños productores de la zona de San Pedro y sus familias, y no los para nada ni nadie si se trata de trabajar para crecer y progresar.

Casi todos arrancaron como tabacaleros y hace más de diez años se empezaron a juntar para sumar fuerzas y crecer. Formaron un grupo para cosechar yerba de sus chacras y de campos de terceros. Hicieron una “vaquita” y compraron un camión. Después fundaron una cooperativa y siempre tuvieron el mismo objetivo, seguir metiéndole para adelante e ir por más.

La nueva meta: agregarle valor a la hoja verde que vendían en secaderos de la zona de San Pedro. Querían tener su propio establecimiento y convertirse en industriales yerbateros.

Hace casi dos años aplicaron para tomar fondos del BID (Banco Interamericano de Desarrollo). La condición para conseguir ese dinero era que ellos también tenían que poner una parte, así que vendieron el camión y juntaron más plata. La provincia también los ayudó a través del IFAI.

Ahora están muy cerca de inaugurar su propio secadero. Se trata de la -por ahora- casi desconocida Cooperativa Agrícola e Industrial Paraje KM 1308, formada por estos 37 pequeños productores de la zona de San Pedro que tienen un empuje notable. Su historia es un caso de éxito en el cooperativismo, un ejemplo de cómo la unión hace a la fuerza.

Estos colonos de una de las zonas más remotas de la provincia consiguieron 6,13 millones de pesos del BID a través de una línea que ejecuta el Ministerio de Agroindustria de la Nación. Otros dos millones aportó la provincia a través del IFAI y 1,8 millones de pesos pusieron ellos de su bolsillo. De más está decir, reunidos con gran esfuerzo.

El secadero, que está en la fase final de construcción, tendrá capacidad para procesar 4.000 kilos/hora. Es decir, es un establecimiento pequeño, pero que servirá para procesar la hoja verde de todos los socios de la cooperativa y también de terceros. La capacidad anual será de casi 1 millón de kilos de hoja verde.

Cómo tenían que demostrar la viabilidad económica del proyecto para obtener los fondos, armaron un convenio con la Cooperativa Agrícola Mixta de Montecarlo, productora de la yerba mate Aguantadora. Se trata de la novena yerbatera del país con el 11,5% del mercado (según datos al primer semestre del 2019). Ellos se comprometieron a comprarles 300.000 kilos de canchada por año.

Nosotros los estamos apadrinando, vamos a ponernos en marcha y ver cómo funciona”, confirmó  a Economis, Hugo Reckziegel, el gerente de Aguantadora, quien se encontraba en una misión comercial en el Líbano. 

La Cooperativa montecarlense también asistirá a los 37 de San Pedro para lograr una yerba canchada con el estándar de calidad necesario.

Tener su propio secadero redundará en más recursos para los productores, que venderán la yerba con valor agregado, pero también tendrán mucho menos costo de flete para trasladar la hoja verde a su propio establecimiento, destacan en la secretaría de Agricultura Familiar, el organismo oficial que canalizó y viabilizó el proyecto.

El caso de la Cooperativa Paraje Km 1308 también demuestra la importancia de la asistencia técnica de organismos como esta secretaría. “Nosotros les dimos una mano con las carpetas para constituir la cooperativa y aplicar a los fondos”, dijo a Economis, Ayrton Matj, un técnico de este organismo de la zona de San Pedro.

¿Cómo iban sino un grupo de productores del interior profundo, muchos de los cuales nunca salieron de Misiones, a tocar las puertas del BID y conseguir fondos por 6 millones de pesos?

La devaluación no los frenó

Un dato más que sirve para ilustrar el trabajo y la decisión con la que esta nueva cooperativa encaró el proyecto y las dificultades que les fueron apareciendo. En plena construcción del secadero, vino una de las devaluaciones fuertes y la consecuente suba de los costos. Los fondos que habían reunido ya no alcanzaban.

¿Cuál fue la solución? Se pusieron ellos mismos a trabajar en la parte de la obra civil (paredes, galpón industrial, pisos), priorizando el dinero remanente para el desarrollo de la infraestructura industrial del secadero.

“Estamos terminando el secadero, muy contentos con este nuevo proyecto”, dijo Guillermo Ceferino Max, titular de la cooperativa, en un diálogo muy entrecortado por la mala señal de los teléfonos que suele dificultar las comunicaciones con esta región de la provincia.

Apenas otra dificultad que habrá que superar, para seguir creciendo desde el interior de Misiones hacia el resto del país y también el mundo, por qué no. Si las cosas van bien, en poco tiempo más la yerba de sus chacras estará llegando a lugares remotos, como el Medio Oriente.

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