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Sin bolsita, por favor

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Uno de mis primeros desafíos al llevar una vida más sostenible fue darme cuenta de la cantidad de plásticos y bolsas que aceptábamos y aparecían en casa.

Volvíamos del súper con un mínimo de 5 bolsas y pequeñas bolsas de papel que envolvían otros productos. Imagínense ir de compras dos o tres veces por semana…el “cajón de las bolsas” explotaba. Siempre me hizo ruido esto de tirar algo que puedo usar, entonces llegué a acumular una gran (y cuando digo “gran” es GRAN) cantidad de bolsas de todos los tamaños. Hasta que empecé a cumplir con la regla de rechazar lo que no necesito.

La ciudad en la que vivo no tiene restricciones respecto a la entrega de plásticos de un solo uso, así que es muy raro que alguien vaya al súper con su propia bolsa o pida una bebida sin sorbete. Ojo, eso de a poco está cambiando y cada vez somos más “los raros” ❤.

Así que al comienzo me daba “no sé qué” pedirle a los vendedores que me carguen productos en la bolsa reutilizable. Estamos tan acostumbrados al “paquete del paquetito” y que todo tenga más packaging de lo que realmente necesita, que cuando alguien busca rechazar una bolsa, te miran con cara rara o te preguntan por qué. Hace unos días fui al súper y la cajera al ver la bolsa reutilizable dijo “¡qué ecológicos!” y me reí por dentro. Si supiera las cosas que hago con tal de evitar residuos… 😅

El “cajón de las bolsitas” se convirtió en un espacio para tener a mano bolsas reutilizables.

¿Por qué es importante que lleves tu propia bolsa? Simplemente porque las bolsas de plástico son innecesarias.

Están compuestas por sustancias derivadas del petróleo y tardan en degradarse muchísimos años. ¿Abriste el cajón de las bolsitas? ¿en serio usás todas las que están ahí?. Pensalo. Y -ojito ahí- si empezás a compostar, casi la mitad de lo que considerás basura se podría convertir en abono. De eso hablo en este post y este otro post.

Según datos de Greenpeace España, al día de hoy se ha reciclado solo el 9% de todo el plástico que hemos producido y consumido a nivel mundial, el 12% se ha incinerado, y el 79% ha terminado en vertederos o en el medio ambiente.

Una vez que las bolsas llegan a arroyos, ríos o mares, pueden ser ingeridas por la fauna silvestre y acumularse en su interior, provocándoles daños graves e incluso la muerte. ¿Y las bolsas oxodegradables?. Quiero hacer un post exclusivo sobre tipos de bolsas, pero estas bolsas en particular contienen aditivos oxidantes que aceleran su desintegración. No desaparecen, ni se compostan, ni nada. Con el paso del tiempo se dividen en miles de trocitos que viajan a todos lados y generan contaminación por microplásticos. Así que hoy podés empezar por un hábito sostenible muy simple.

Llevá tu bolsa reutilizable a donde vayas (yo tengo una siempre a mano en la mochila) y decí en el súper, la verdulería o el almacén “sin bolsita, por favor”.

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