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Récords

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Mauricio Macri cerrará su mandato con un récord de desempleo. El 10,6 por ciento de los argentinos no tiene trabajo y muchos más sufren problemas de empleo en una economía paralizada en la que solo la agricultura asoma como ganadora, mientras la industria, el comercio y la construcción se hunden en una agonía sin fin.

Es la tasa de desempleo la más alta desde el primer trimestre de 2006, momento en  que llegó al 11,4 por ciento. Desde el tercer trimestre de 2015 (último dato disponible de la gestión anterior) el desempleo se incrementó en 4.7 puntos porcentuales, lo que equivale a 635 mil desocupados nuevos respecto de la población relevada por la EPH y un millón cuando se lo proyecta al total del país. 

La caída en el producto (PBI) tiene como consecuencia natural un aumento en la desocupación a través de los despidos por la parálisis de la producción o el cierre de empresas. La desocupación se potencia además por la enorme cantidad de personas que sale a buscar un empleo o un segundo ingreso para compensar la pérdida de poder adquisitivo como efecto del aumento de precios. Recuperar el empleo y la inclusión en el mercado laboral de estos miles deberá ser prioridad del futuro Gobierno.

En ese escenario, con la inflación de septiembre que estará por encima del 6 por ciento, el Presidente encara el último tramo de la campaña electoral en busca de su reelección. 

Envalentonado, hará un raid por 30 ciudades al grito de ¡Sí, se puede! ¿Se puede? ¿Qué se puede? Las consecuencias de las políticas tomadas en los últimos tres años y medio se hicieron visibles abrumadoramente rápido. Hasta el excesivo endeudamiento tomado desde que asumió, es hoy una carga pesada que amenaza con dejar a la Argentina en default incluso antes de que termine su mandato. El inédito “reperfilamiento” de la deuda en pesos y los vencimientos con acreedores externos todavía está por definirse en un Congreso donde la mayoría está a la espera de un nuevo Gobierno. El argumento del ministro de Economía Hernán Lacunza es que se busca “disipar los riesgos de incumplimiento hoy implícito en las cotizaciones de los papeles argentinos, influenciados por el estrés de liquidez de corto plazo y no por reales fundamentos de solvencia de la deuda argentina”.

“Argentina no tiene un problema de solvencia sobre la capacidad de pago de su deuda, en un marco de políticas económicas consistentes, pero sí sobre la liquidez de mediano plazo que incide en la inestabilidad actual y corta el financiamiento voluntario del mercado” detalla el ministro.  

Por supuesto, nadie cree que Argentina no tenga un problema de solvencia. Siquiera el FMI que tiene en sus manos un último desembolso de 5.400 millones de dólares que hoy está en duda, a la espera de ver qué rumbo tomará Fernández. La realidad indica que tampoco hay un modelo económico definido. Las metas rigurosas e impolutas del Banco Central fueron dejadas de lado en las últimas horas por el abandono de la emisión cero, que, de todos modos, fue un fracaso. La inflación es récord y cerrará el año por encima de las proyecciones más pesimistas. 

La lluvia de inversiones prometida mutó en una dolorosa y permanente caída de todos los sectores. A la alimentaria se sumaron pedidos de emergencia en el sector comercial y hasta el automotriz, cuya industria apenas muestra signos de vitalidad. 

Las medidas anunciadas tras la derrota en las Primarias, apenas fueron una gota de agua en el incendio y siquiera el contexto internacional le juega a favor: el congelamiento del precio de los combustibles por 90 días duró apenas un mes, esta vez por un conflicto en el Medio Oriente petrolero. El descongelamiento implicó un aumento promedio de 4,5 por ciento, acumulando en la era Macri una suba de 239 por ciento para la nafta común. Un detalle: en Misiones el litro superó la barrera de los 50 pesos y cuesta, en promedio, entre cinco y seis pesos más caro que en la Capital Federal

¿Cuál es entonces el convencimiento de que en un último envión pueda torcer el humor de los votantes? ¿Cuál es el mérito de pedir participación en su propia marcha de apoyo? 

Llegar a una segunda vuelta parece ser una quimera, de acuerdo a las encuestas que repiten escenarios: Alberto Fernández crece contra el debilitamiento de la fórmula de Cambiemos. 

Pero Macri necesita al menos retener el 30 por ciento del electorado para no ser un paria del sistema político. Eso además le garantizaría una representatividad en el rompecabezas por armar de la oposición. Dependerá también de los resultados en Buenos Aires y Capital Federal, donde algunos sondeos vaticinan, podría haber un ballotage entre Horacio Rodriguez Larreta y Matías Lammens.

Casi todos los demás gobernadores ya piensan en un nuevo escenario con Fernández al frente. El gobernador electo de Misiones, Oscar Herrera Ahuad tuvo una intensa gira por Estados Unidos, junto al tucumano Juan Manzur, como avanzada diplomática de Fernández. El vicegobernador ratificó su decisión de crear una secretaría de Prevención de Adicciones y aprovechó para mostrar las potencialidades de Misiones, especialmente en materia educativa y de producción. Una de las posibilidades exploradas fue la de contar con un vuelo directo entre las Cataratas del Iguazú y Estados Unidos, que podría sumar otro incentivo clave al turismo, después de la conexión directa con Madrid. 

Los gobernadores, que en su mayoría fueron a elecciones antes que las presidenciales, tienen preocupaciones más urgentes que el 27 de octubre: atender las demandas provinciales derivadas de la crisis nacional. 

Misiones no escapa a las consecuencias del modelo, pero así y todo, es de las que menos sufre. El desempleo también aumentó aquí, pero menos de medio punto, aunque recrudecen las demandas salariales de diversos sectores. Una muestra del estrés del bolsillo fue la altísima demanda por un nuevo plan lanzado por el gobernador Hugo Passalacqua: diez mil consultas en unas pocas horas para sumarse al Ahora Tarjeta, diseñado para aliviar la carga de los intereses en la deuda de la tarjeta de crédito. El Gobierno provincial subsidiará el 50 por ciento de la tasa de interés para los trabajadores o jubilados del sector público y privado que solo estén pagando el mínimo de la tarjeta. 

Mientras se atiende las demandas del presente, se planifica el futuro. Esta semana equipos técnicos de la Renovación fueron a Formosa a comenzar a diagramar un plan de Gobierno para los primeros cien días de Fernández en el poder, con las principales demandas de Misiones y el NEA. Estuvieron los diputados nacionales Verónica Derna y Daniel Di Stefano, la ministra de Agricultura Familiar, Marta Ferreira, el subsecretario del Agro, Sebastián Oriozabala y la de Desarrollo Social, Benilda Dammer.

La mesa de apertura del encuentro estuvo integrada por el Jefe de Gabinete de Formosa, Antonio Ferreyra, el ministro de Economía de esa Provincia, Jorge Ibánez, y en representación de la coordinación nacional de los equipos técnicos de Alberto y Cristina Fernández, el rector de la UMET, Nicolás Trotta y la senadora mandato cumplido Virginia García. Ibáñez dio unas palabras iniciales y allí resaltó que el mayor desafío del Fernández- Fernández será dar de comer a todos los argentinos y darles un trabajo digno. 

García, por su parte, subrayó que estaban presentes para escuchar a Formosa, a Chaco, a Corrientes y a Misiones. “Nos pidieron que escucháramos en clave federal, que dejáramos de lado la elaboración de políticas centralistas y pensemos todos juntos un  modelo verdaderamente federal,” sintetizó.

Aunque el peronismo es pata oficial, el Frente de Todos necesariamente recurre a la Renovación como aliada indispensable. La conducción política de la Renovación propuso al secretario de Energía, Sergio Lanziani como enlace de Misiones con el equipo de Fernández que está diseñando el plan de Gobierno.  Misiones demanda con celeridad obras de energía e infraestructura.

El encuentro realizado en Formosa planteó la necesidad de recuperar el federalismo y atender especialmente a las provincias más postergadas. “No existió un Plan Belgrano sino un Plan Mitre. El unitarismo del actual gobierno nacional se refleja en que el 80% de la obra pública nacional se concentró en la CABA y la Provincia de Buenos Aires. Además, en nuestras provincias se han visto paralizadas múltiples obras estratégicas, con lo cual se limitan nuestras posibilidades de desarrollo económico, industrial y social, ampliando las asimetrías con las regiones centrales del país”, señala uno de los puntos del documento firmado por los representantes políticos del NEA. 

El nordeste no solo ha sido relegado en las políticas públicas, sino también en la campaña presidencial. En su gira por 30 ciudades, no hay ninguna misionera, aunque podría haber una visita fugaz a Iguazú, con la idea de inaugurar el aeropuerto de la ciudad de las Cataratas.

Los dirigentes locales de Cambiemos no pueden disimular el fastidio con el mal momento económico. Saben que dependen de un milagro para no perder votos en un contexto adverso y con la Renovación con la maquinaria en marcha para recuperar terreno. 

La estrategia de la Renovación, distinta de las Primarias, ahora incluye el estímulo de la boleta de Fernández y apuesta a pelear el primer lugar en el reparto de bancas. 

Fernández bajó la intensidad de la campaña, pero ya se mueve como un eventual Jefe de Estado. Las reuniones con Evo Morales en Bolivia y Martín Vizcarra en Perú, lo tuvieron como un protagonista con “trato presidencial”.

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