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Parar la olla

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Daniel Arroyo es un conocedor meticuloso de la crisis social que atraviesa a la Argentina. Debe ser uno de los principales especialistas sobre las desigualdades sociales. Por eso, su palabra se pone por encima de la grieta cuando analiza la pobreza. El viernes, en su paso por Posadas, sostuvo que “lo más importante de una política social es la continuidad y la sustentabilidad”, elementos, que, entiende, se conjugan en Misiones para contener las demandas sociales y frenar las consecuencias de “los últimos cuatro años devastadores”, como definió el gobernador Oscar Herrera Ahuad.

Misiones se sumó formalmente al plan Argentina sin Hambre, una de las primeras medidas sociales del gobierno de Alberto Fernández para hacer frente a la pobreza aumentada a cifras escandalosas durante el gobierno de Mauricio Macri. En total, 127 mil chicos misioneros recibirán las 63 mil tarjetas con una inyección de 325 millones de pesos mensuales a la economía formal, ya que el consumo debe hacerse con la tarjeta y únicamente para la compra de alimentos. 

Arroyo dio algunos datos dolorosos. Durante los últimos meses de 2019 se profundizó la caída en el consumo de leche. En contraste, en las pocas semanas del plan de emergencia, ya subió el consumo de carne, leche y verduras -no de frutas- en Buenos Aires, Entre Ríos y Chaco. Un estudio de Desarrollo Social indica que el 60% de lo invertido en alimentos corresponde a productos recomendables desde el punto de vista nutricional, y que en promedio, los hogares desembolsaron 2.200 pesos durante un período de 19 días. Del informe, realizado en Concordia -la ciudad más pobre del país- se desprende que las familias compraron 1.600 kilos de proteína animal, lo cual representa 2 kilos de proteína animal por hogar. Se adquirieron 549 litros de lácteos líquidos, especialmente leche y yogur bebible, lo cual representa 0,7 litros por hogar; y 415 kilos de otros lácteos (leche en polvo, yogures firmes, postres y otros alimentos lácteos, quesos), que son 0,5 kilos por hogar.

También se consumieron 1.000 kilos de verduras, a razón de 1,3 kilos por hogar y 1.200 kilos de frutas, lo que representan 1,5 kilos por hogar.

“No puede haber hambre en la Argentina”, insistió Arroyo.

La entrega de las primeras tarjetas no fue un mero acto protocolar, sino la continuidad de un vínculo que se viene forjando desde hace tiempo. Arroyo sigue de cerca la evolución del programa Hambre Cero y elogió particularmente el trabajo realizado con las Ferias Francas, que venden alimento fresco a precios accesibles. Justamente, se trabajará para que puedan contar con el posnet necesario para aceptar las tarjetas alimentarias, lo que además redundará en la formalización. 

En esta etapa, explicó el ministro nacional, se busca cumplir con un puñado de objetivos básicos: que todos coman y que no haya hambre. “Se pueden discutir los modelos de desarrollo. El hambre no”, sentenció.

Herrera Ahuad destacó que para hacer frente a la crisis, Misiones destina el 60 por ciento de su presupuesto a las áreas sociales, con énfasis en la contención sanitaria. Reiteró que la Provincia perdió recursos a manos de políticas “centralistas” y puso como ejemplo el piso salarial docente, el atraso en el Fonid y el subsidio interzafra que se otorga a los tareferos.

La presencia de Arroyo fue una muestra más de la aceitada relación entre la Provincia y la Nación. Es el tercer ministro que llega a Misiones -antes estuvieron Matías Lammens de Deportes y Ginés González García de Salud-. 

En una reunión con intendentes, en la Residencia Oficial, el enviado nacional dejó claro que los pedidos deben ser canalizados a través del Gobernador, que es el que lleva adelante las gestiones directas con el Presidente y el gabinete nacional. Herrera Ahuad, por su parte, instó a los alcaldes a sostener una coherencia en la estrategia en el diálogo con la Nación para no superponer pedidos ni agendas. 

La asistencia económica, en el eslabón más bajo resulta en estos momentos, inestimable. La inflación en el epílogo de la gestión macrista fue la más alta desde 1991, con un récord en el NEA de 57,6 por ciento. Los alimentos subieron por encima del promedio y la canasta básica total, que incluye servicios y alquiler, ascendió a 41.910 pesos para una familia tipo, mientras que los gastos mínimos de alimentación subieron a 16.344,94 pesos.

La inflación del último año de Macri fue 6,2 puntos porcentuales más que el año previo (47,6%) y fue la más alta desde 1991 (84%). Y colocó a la Argentina en el podio de los países con mayor inflación del mundo, solo superada por Venezuela y Zimbabue.

A pesar de haber iniciado su Gobierno con la promesa de que la inflación iba a ser «lo más fácil de solucionar», Macri acumuló una inflación en sus cuatro años de gestión de casi 300 por ciento -298 por ciento señala el economista Alejandro Rodríguez, mientras que Eva Sacco, del Centro de Economía Política Argentina la ubica en 287-.  

El NEA fue la región más castigada, con una suba de precios por encima del promedio nacional, explicado en parte por los costos de logística, la distancia y la dependencia energética. 

No es casual que el gobernador Herrera Ahuad haya presentado ante el ministro de Producción, Matías Kulfas, una demanda a la que rápidamente se plegaron provincias de toda la región: que se unifique para el norte el precio del combustible a valores de Capital Federal.  “El litro de nafta súper cuesta en YPF $59,62; Axion $59,98 y en Shell supera los $60. La diferencia con Ciudad Autónoma de Buenos Aires es enorme: YPF $53,45; Axion $53,49 y Shell $53,83”, se detalla en el escrito presentado al titular de la cartera productiva. 

También se insistirá con una vieja demanda, enarbolada incluso por los diputados de la alianza Cambiemos, pero que nunca concretaron cuando fueron oficialistas: reglamentar el artículo pendiente de la Ley de Fomento a las Pymes, por el cual, se generan beneficios impositivos para los comercios y las economías que se desarrollan en zonas de frontera, para subsanar los desajustes que los precios de los países limítrofes provocan en Argentina. Esa es una demanda compartida por las cámaras empresarias que padecen por la caída de ventas y una competencia de precios con el país central que es infranqueable. En los cuatro años de Macri solo en Posadas se cerraron 1673 comercios según los datos oficiales.

El super cepo y el impuesto a la compra de dólares frenaron un poco la fuga de divisas hacia Paraguay y la salida de turistas hacia Brasil, pero es pronto para equilibrar la balanza. 

Llamativamente, los representantes de la alianza Cambiemos, todavía en el duelo por la derrota, parecen empecinados en defender éxitos que solo se reflejaron en planillas de Excel. Cuestionan las decisiones tomadas por el nuevo Gobierno sin esbozar siquiera una autocrítica por la herencia de pobreza por las nubes, inflación récord, desempleo de dos dígitos y una actividad económica en el subsuelo. La estrategia parece ser la de radicalizar la oposición y endurecer los bordes de la grieta. Da igual una marcha por los cinco años de la muerte del fiscal Alberto Nisman o la ruborización por los gastos de la política. 

El radicalismo misionero exhibió como un trofeo haber podido cerrar un acuerdo para evitar las internas y ungir a Ricardo Andersen como nuevo presidente. El joven es un fiel militante de Cambiemos. En octubre fue candidato a diputado nacional pero no le alcanzaron los votos para conseguir una banca. 

Los postulados de Cambiemo, levantados como verdades únicas, fracasaron uno tras otro. La quita de impuestos no se tradujo en una recuperación económica y la “vuelta al mundo” no redundó en una explosión exportadora. Los datos más recientes sobre las exportaciones de Misiones indican una fuerte disminución general en el monto de lo exportado en dólares. Entre enero y septiembre de 2019, las exportaciones misioneras representaron USD 332.674.416,93, 10,0% menos que durante el mismo lapso del año anterior. Sin embargo, las cantidades exportadas aumentaron 15,7 por ciento.

Hasta la pasta celulósica, el principal producto exportado, tuvo menores ventas. El monto exportado ascendió a USD 97.422.085,89, mostrando una caída del 19,3% respecto al mismo período del año anterior. Y, en cuanto a la cantidad exportada, la variación semestral interanual fue del -7,7%. 

La actividad económica se sostiene en Misiones por el rol decisivo que juega el Estado a través de diversas acciones destinadas a fortalecer el consumo y a cuidar el bolsillo. Los programas Ahora juegan un doble rol de estímulo a las ventas y de ahorro para el comprador. 

Los bonos a estatales pagados esta semana -la segunda cuota llegará el 14 de febrero- implican un desembolso de 250 millones de pesos por capítulo. 

A eso se sumará la continuidad de los subsidios a la tarifa social de electricidad o el transporte, que ahora volverá a contar con subsidios de la Nación. Según se anunció en la primera reunión “federal” con el ministro de Transporte, Mario Meoni, Misiones recibiría unos 81 millones mensuales en concepto de subsidios para las empresas de transporte urbano de pasajeros, entre enero y marzo. 

«Desde la mirada federal y equitativa que tenemos del país y del transporte, nos preocupa desarrollar una política integral con una mirada amplia, que incluya el transporte público de pasajeros así como la política ferroviaria y la logística y la conectividad en la Argentina. Nuestro presidente, Alberto Fernández, nos ha dado instrucciones claras de cómo trabajar buscando el desarrollo más equitativo de las provincias, y esta es una manera de lograr ese objetivo, gobernando de una manera no centralizada sino atendiendo a las peculiaridades de cada región, escuchando a cada una de las provincias», dijo Meoni en la reunión con ministros, donde Misiones estuvo representada por el secretario de Hacienda, Adolfo Safrán.

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Un Comentario

  1. Adrian Rojo

    Leche, huevos, carnes. Proteína animal de alto valor biológico que deberían producirse en cada municipio para que el precio de esos alimentos fundamentales no esté bajo la especulación de los formadores de precios, y además para agregar valor y generar trabajo local. Cómo empezar? Planificando y trayendo los insumos para los alimentos balanceados más barato, por ejemplo trasladando en barcazas para disminuir fletes. Y de paso se desalienta la producción extensiva de maíz transgénico en la provincia cuidando el suelo y la biodiversidad.

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