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Nuevos equilibrios

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La liberación de Lula Da Silva después de 580 días preso, volvió a sacudir al péndulo de la política latinoamericana dominada en los últimos años por gobiernos conservadores que rompieron con una década en la que la idea de “patria grande” estuvo más presente que nunca. 

Lula recupera la libertad en un contexto distinto al que entró a la cárcel. 

La entronización de la derecha se ve amenazada por el fracaso de Mauricio Macri, el colapso del oasis chileno, donde Miguel Juan Sebastián Piñera resiste los embates de la revuelta social. 

El propio Brasil, donde Jair Bolsonaro gobierna a fuerza de improperios y fake news, no es el mismo y el mundo se pregunta qué quedará de la potencia verdeamarelha después del incendio de las relaciones internas e internacionales. 

Del otro lado, Evo Morales vive su reelección acosado por denuncias de fraude y amotinamientos. Maduro es una caricatura de lo que fue el comandante Hugo Chávez y apenas puede sostenerse en pie. La patria grande no es la misma. Por el contrario, es una enorme olla a presión que no admite viejos liderazgos. La revuelta chilena muestra que, al igual que las protestas en Francia, no tiene conducción política clara y mucho menos, un político al frente. Ahí quizás haya sacado una luz de ventaja la institucionalidad argentina, que logró encauzar el descontento a través de las urnas y cambió con los votos, una política económica que dejó un tendal de pobres y endeudó al país por varias futuras generaciones. 

¿Marcarán el triunfo de Alberto Fernández y la reaparición de Lula el comienzo de un nuevo liderazgo regional?

En principio, el brasileño tiene una libertad condicionada a que no se confirme su sentencia. Parece una obviedad que nadie deba estar preso sin una sentencia firme. Pero el ex presidente tenía una prisión preventiva similar a la de numerosos detenidos de la política Argentina y de millones de presos comunes que no tienen ninguna visibilidad. Lula estaba preso por un supuesto acto de corrupción aunque en la sentencia se reconoce que no hay pruebas concretas de que haya sido beneficiario. El proceso fue liderado por Sergio Moro, el juez que terminó siendo ministro de la Corte de Bolsonaro. «Moro estaba cumpliendo con su misión. Si esa misión que él tenía no hubiera sido bien cumplida, yo tampoco estaría aquí; entonces en parte de lo que ocurre en la política de Brasil se lo debemos a Sergio Moro», dijo Bolsonaro en un acto oficial.

Raro republicanismo que persigue y encarcela opositores. Hasta la ONU se mostró interesada por la injerencia del Gobierno en la Justicia argentina: el Alto Comisionado de las Naciones Unidas, encabezado por la ex presidenta chilena Michelle Bachelet, el mismo que hace unos meses condenó las violaciones a los derechos humanos del presidente venezolano Nicolás Maduro, acusó a Macri de la utilización del Consejo de la Magistratura para presionar a jueces a través de la comisión de disciplina, designación ilegal de jueces y hasta de perseguir a quienes consideraba díscolos. La institucionalidad y el republicanismo también parecen ser parte de un relato con innumerables grietas. 

Pero Macri ya está de salida y se abre el interrogante ¿se reconstruye esa patria grande? ¿Están dadas las condiciones? Impredecible, aunque seguramente Fernández y Lula puedan hacer de contrapeso de una corriente que inclinó la balanza del continente hacia la derecha y un enorme retroceso en los derechos sociales y políticos. 

Fernández encabezó este fin de semana el Grupo de Puebla, que reunió a ex presidentes e intelectuales de centroizquierda con esa mirada en común.

Dilma Rousseff, Fernando Hadad de Brasil, José Mujica de Uruguay, Fernando Lugo de Paraguay, y más atrás, Rafael Correa, le dan sustento político al grupo que lidera el presidente electo argentino. Cristina no está en la nómina, aunque la figura de Lula libre marca una fuerte presencia. El ex presidente brasileño mandó saludos via teleconferencia y llamó a construir “la unidad latinoamericana”. 

El objetivo no es generar una referencia ideológica sino reencontrar un sistema político que devuelva la equidad perdida, el equilibrio y la igualdad social”, definió Fernández. 

Pero la prioridad deberá estar puesta en la reconstrucción del tejido económico y en suavizar la grieta que se agranda a cada minuto entre los fanáticos de uno y otro lado. 

La Argentina está hoy en estado de coma, con una industria paralizada hace más de año y medio, el consumo en brutal declive y la pobreza y el desempleo en alza minuto a minuto, con una inflación que nunca fue controlada y terminará siendo el doble que la dejada como herencia por Cristina Fernández. Los dos últimos años marcarán un triste récord de una inflación por encima del 50 por ciento. 

Las obras de infraestructura, exhibidas como el gran legado de Macri, también muestran fisuras, incluso en el relato oficial del Instituto Nacional de Estadística y Censos. El informe de Condiciones de Vida revela que prácticamente nada ha mejorado la situación de los más vulnerables. Al primer semestre de 2019 hay 1.315.000 personas que viven en hacinamiento crítico. Equivale al 4,7 por ciento de la población y es un dato apenas más bajo que en el segundo semestre de 2016, cuando eran 5,3 por ciento.

Además, el 11,4% de las personas no accede al agua corriente (3,2 millones de personas), el 35,4 por ciento no tiene gas de red (10 millones de personas) y el 33,3 por ciento no tiene cloacas (9,4 millones de personas).

En 2016 los valores eran muy similares y las mejoras son muy leves. En agua corriente la falta de acceso en 2016 era de 12,2% y en 2019 de 11,4%. La falta de cloacas en 2016 alcanzaba al 34,7% y hoy al 33,3%.

En la cobertura de gas de red hubo retroceso, ya que en 2016 las personas que no tenían gas de red eran el 34,3% y en 2019 son más, el 35,4 por ciento, relevó la Doctora en Desarrollo Económico Julia Strada. 

Al menos 14,2 millones de personas no acceden al menos a uno de los tres servicios. Por ende, sólo el 50% de la población urbana tiene los tres (agua corriente, gas de red y cloaca). Y al otro 50% le falta siempre alguno de los 3 servicios, o 2 de 3 o directamente carece de los 3 servicios. En alquileres h hay 4,4 millones de inquilinos y son el 15,6% de la población. Este porcentaje subió respecto de 2016, cuando eran el 14,5%. Es decir, en tres años – entre 2016 y 2019- hay 440 mil nuevos inquilinos o medio millón de personas más que alquilan.

Pensar que inmediatamente volverán tiempos mejores, sería muy ingenuo. Para hacer política exterior, primero habrá que consolidar la interior. 

De todos modos, Fernández parece contar con un visto bueno que muestra el acierto de la jugada de Cristina al haberlo puesto como candidato: no genera los rechazos que cosechaba ella. Ya tiene el respaldo de Donald Trump para negociar con el FMI, de Manuel Macron, quien lo espera en Francia antes de asumir y hasta del BID, que ofreció conexiones para renegociar la deuda. Con Antonio Manuel López Obrador hizo buenas migas y en este contexto eso es mucho más que cualquier retórica.

Los empresarios saben que no habrá milagros y a diferencia de otros momentos, incluso críticos durante el mandato de CFK, ahora coinciden en que la prioridad debe estar puesta en la reactivación, por encima de otras variables, aunque la baja de tasas de interés está también en el podio de necesidades. A esta altura, una inflación promedio de 25 por ciento como en los últimos años de Cristina, suena a un dulce recuerdo, en comparación con la imprevisibilidad de la suba de precios actual que parece no terminar nunca. Antes de dejar la Casa Rosada, Macri tiene en carpeta otros aumentos, como el del combustible -el congelamiento termina la semana que viene-, que genera un efecto en cascada en todos los precios que dependen de la logística. 

Los empresarios misioneros, consultados por Economis no piden “milagros” al nuevo Presidente y saben que está muy limitado por la crisis económica, financiera y fiscal. Es decir, todos saben que acá no hay soluciones mágicas de un día para otro y que el año 2020 se presenta muy complicado desde lo económico. El presidente de la Confederación Económica de Misiones, Alejandro Haene, planteó la regionalización de las cargas fiscales y revisar contratos laborales por regiones, sin que se toquen salarios, pero bajando la presión sobre las empresas que hoy están agobiadas. 

Los hombres y mujeres de negocios de Misiones insisten en que es necesario bajar tasas y contemplar las diferencias geográficas para atenuar los costos de producción, algo que nunca se concretó en estos años en los que abundaron las promesas. La ley Pymes y el famoso artículo 10 quedaron en la nada de las campañas. 

La expectativa de los empresarios es compartida por el Gobierno provincial. Recuperar una relación que contemple el diálogo como herramienta de gestión y, sobre todo, normalidad económica. Misiones es una de las provincias que trabó un litigio contra la Nación por el manotazo a los recursos de la coparticipación para financiar la campaña presidencial. La campaña terminó en fracaso, pero los recursos siguieron descontándose y hasta ahora no hay certezas de cómo y cuándo se hará la devolución, que seguramente terminará siendo un problema del próximo gobierno.

El gobernador Hugo Passalacqua comenzó el proceso de despedida con una reunión de Gabinete en la que agradeció a todos los funcionarios por el acompañamiento en la tarea de Gobierno y se trazaron algunas líneas de trabajo para los “31 arduos días de trabajo que quedan” hasta el traspaso. 

Passalacqua insiste en que la gestión debe terminar “cerca de la gente” en momentos de extrema vulnerabilidad con una emergencia alimentaria en vigencia. “Atender permanentemente la cuestión social, en especial a los sectores más vulnerables de la sociedad…y sobre todo, austeridad”, pidió el mandatario al pleno de funcionarios reunidos en la Residencia Oficial.

El gobernador electo, Oscar Herrera Ahuad tiene a su favor una transición en orden, mientras que define quienes serán sus colaboradores. Hasta ahora, pese a la insistencia en apurar nombres, son pocos los que fueron confirmados en sus puestos y menos los que saben que se van. Hay un puñado de nombres que ocuparán sillones después del 10 de diciembre. Pero la ansiedad contrasta con la calma que cultiva el mandatario, conocedor de los tiempos del interior profundo.

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