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«Libres de verdad IV- los pecados de Ezequías»

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En la Biblia vemos que Ezequías no hizo la maldad de su padre, no cometió pecado de idolatría, tampoco cometió los errores de su abuelo, quien pudiendo hacer lo bueno no lo hacía. Pero la historia familiar se hereda. La maldición familiar se extiende hasta la tercera y cuarta generación. Es por eso que muchas veces a las personas buenas le pasan cosas malas. Debemos pedir a Cristo que nos haga verdaderamente libres. Debemos fortalecernos en la fe y buscar la intervención divina no solo para que perdone nuestros pecados sino para que rompa maldiciones familiares. Veamos lo que nos dice la Palabra de Dios. 

Isaías 1:1 Cuando llegamos a este rey es como tomar respiro de tantos pecados y errores de sus antepasados. Ezequías fue una buena persona que se propuso traer bendición a su vida y a su pueblo.

Por supuesto no cometió los pecados de su padre Acaz, se pareció más a su abuelo Jotam, con la diferencia que no solamente se cuidó por el bien de su vida, sino que procuró que el pueblo respetara a Dios. En los tiempos de Jotam hubo mucha idolatría (2 Reyes 15:35) sin embargo Ezequías no permitió que el pueblo la practicara (2 Crónicas 31:1).

EZEQUIAS SE PUSO FIRME EN CONTRA DE LOS PECADOS FAMILIARES 

Y DIOS LO AYUDO

Éxodo 20:5; 34:7 / Deuteronomio 5:9. Cuando contempla su historia familiar, ¿existe un hilo común de circunstancias que van de generación en generación? Usted puede ser libre y en lugar de maldiciones, podemos tener bendiciones. Necesitamos comprender que no tenemos por qué aceptar las características negativas. No tienen por qué perseguirnos durante el resto de nuestra vida. Las podemos romper. 

Según Wikipedia, la llamada maldición Kennedy, es un término que se suele utilizar para describir la serie de tragedias que envolvieron a algunos de los miembros de la familia Kennedy. Varios miembros de la familia han fallecido por causas no naturales, los más destacados fueron los asesinatos de los hermanos John y Robert, quienes fueron asesinados en 1963 y 1968 respectivamente, y el hijo del primero, John Jr., quien falleció en un accidente aéreo junto a su esposa y su cuñada en 1999. 

Esto es algo que se puede romper con la Palabra de Dios y por el poder de la sangre de Jesús. Estas tragedias no se produjeron porque los Kennedy fueran malas personas, sino debido a algo espiritual está sobre ellos. La iniquidad, o maldición, fue transferida de generación en generación. Jesús quiere liberar la familia para siempre, pero hay que entender las leyes espirituales y trabajar en ello.

Romper la maldición

La solución a las tentaciones es «Decir que no«. Pero necesitamos comprender el principio espiritual de la causa y el efecto. Necesitamos comprender el poder de Jesús y de su sangre. Necesitamos también comprender la verdad de cómo se mueve el mundo espiritual y lo serio de toda la Palabra de Dios pues ésta nos hace libres. 

En Juan 8:32-36, Jesús le estaba hablando a los judíos que creían en Él, y que ya lo habían reconocido como Salvador. Pero ellos no podían comprender por qué, siendo hijos de Abraham, necesitaban ser liberados. En Juan 8:33, dijeron que ellos no eran esclavos de nadie. No comprendían que, con cada pecado cometido, ya fuera por ellos, por sus ancestros, por su ciudad o por su nación, había una maldición espiritual unida a ese pecado.

Los cristianos también necesitamos hacer algo más que nacer de nuevo y recibir el perdón; necesitamos recibir nuestra libertad.

Es importante comprender que un judío siempre podía lograr que sus pecados le fueran perdonados, pero nunca podía lograr que se rompiera la maldición de ese pecado. Con Jesús, a través de su sangre logramos el perdón de los pecados y el rompimiento de la autoridad diabólica que pasa de generación en generación.

Si el Hijo nos ha hecho libres, vamos a ser verdaderamente libres. La palabra «verdaderamente» significa que Jesús va romper la maldición, y nosotros podremos vivir realmente libres. 

No sólo nos va a perdonar nuestro pecado, sino que va a romper la iniquidad que lo acompaña. 

El rey David y su familia son un notable ejemplo. David fue perdonado, pero la maldición de su pecado pasó a su familia. Aquí entra en juego la importancia de la oración, el clamor continuo, la oración sin cesar, el ayuno y también la revelación que el Espíritu Santo te da para quebrar toda maldición familiar.

En Isaías 36 vemos como el ataque del enemigo amenaza la paz de Ezequías y del pueblo, y en el capítulo 38 vemos la enfermedad de Ezequías. Podemos decir entonces que a las personas buenas también les pasan cosas malas. Y muchas de las respuestas están en los pecados de los antepasados. Pero cuando las pruebas vienen debemos hacer lo correcto, como hizo Ezequías.

EZEQUIAS HIZO LO CORRECTO

-Se fortaleció en la fe. (2 crónicas 32:7-8)

-Recurrió al profeta (Isaías 37:5-6). El profeta es todo aquel que puede hablar en Nombre del Señor

-Oró con el profeta Isaías: (2Cronicas 32:20)

¡Y tuvo victoria!

Cuando enfermó tuvo una actitud de humillación y Dios le sanó. (Isaías 38:5).

Una cosa nos enseña esta historia, ¡Dios mueve su mano a favor del que clama, y hace milagros! Pero además podemos en Cristo Jesús usar herramientas espirituales para romper las maldiciones antes que el maligno tome autoridad sobre nuestra vida.

A través del Espíritu Santo podemos tener luz y entendimiento de como vienen los demonios operando en nuestras familias, buscar a Dios y su poder romperá cualquier yugo de autoridad maligna.

EL PECADO DE EZEQUIAS

El rey Ezequías de Judá era un hombre de mucha fe. Participó de una derrota milagrosa de su enemigo. Dios permitió una sanidad milagrosa, aunque usó un medicamento, Isaías 38:21.

Vivió muchas victorias. A veces es más fácil vencer a un gran ejército que tratar con nuestros propios demonios interiores. 

Señal de maldiciones son los numerosos altibajos, ¿te ha pasado lo mismo? Así era la vida de Ezequías. Acaba de experimentar un gran milagro y estaba en la cima de su carrera, cuando fue golpeado con una enfermedad mortal. De hecho, Dios le dijo que iba a morir. Algunos perderían toda esperanza y se enojarían con Dios, pero Ezequías había aprendido el poder de la oración.

2 Reyes 20:12-19. Babilonia, un imperio naciente, había oído hablar de la bendición de Dios para Ezequías. Ellos querían saber más, y Ezequías tenía la oportunidad de hablarles de su Dios, y darle la gloria. Dios sabía que ésta sería una prueba fuerte y se apartó de él por un período, para revelar su corazón. Eso puede significar que Isaías también se retiró de él. ¿Puede ser que Dios se retire de ti por un tiempo, para revelar todo lo que haya en tu corazón? ¿Qué sería revelado?

Repitió el pecado de Usías su bisabuelo, “cuando ya se había fortalecido” se volvió orgulloso”. Hay que tener mucho cuidado, las bendiciones pueden hacernos muy vanidosos o muy egocéntricos. 

En lugar de hablar a los babilonios acerca de Dios, tontamente Ezequías les mostró todo su tesoro, para impresionarlos con sus riquezas. Tal vez él dio por sentado que Dios lo protegería de cualquier ataque por otra nación. Una vez más, no parece un pecado tan grave, pero creo que nosotros hemos desarrollado una fuerte tolerancia por el pecado.

Cuando los babilonios salieron, Dios viene de nuevo a Ezequías, hablándole a través de su amigo Isaías. No era una buena palabra; debe quebrantar su corazón. Pero Ezequías fue indiferente al hecho de que sus descendientes sufrirían, y no se humilló para pedirle a Dios que los salvara (como su vida fue salvada). En su lugar, con un aire de autosuficiencia, dice que la palabra es buena – porque él tendría paz y seguridad en su vida.

Lucas 17:15 a 19. Nunca se olvide de dar la gloria a Dios, acuérdese de los 10 leprosos, solo uno de ellos le dio la gloria a Jesús después de haber sido sanado. Por eso debemos dar testimonio público de los milagros que Dios hace, es absolutamente primordial darle toda la gloria a Dios por cualquier logro.

Que Dios te bendiga y tengas una semana de completa victoria!

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