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Lecciones misioneras

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A un año de finalizar su mandato y con la urgencia de ser reelegido, la realidad muestra que en aquello en que el presidente Mauricio Macri pedía ser juzgado, hay un fiasco evidente: la pobreza crece y ya alcanza al 33 por ciento de la población, la línea más alta de la década, según los datos relevados por la Universidad Católica Argentina, aquella que era utilizada como estandarte de la verdad durante el Gobierno anterior.

El crecimiento es de casi cinco puntos porcentuales en comparación con el cierre del año pasado. Los argumentos son varios: megadevaluación, pérdida de poder adquisitivo del salario, una inflación que será superior al 45 por ciento, casi el doble que el año anterior y destrucción de puestos de trabajo. Son un combo que marcan el peor momento de la gestión, como admiten los propios en Cambiemos.

Por eso mismo el Gobierno necesita sostener la reelección del Presidente como bandera para 2019, el año electoral que se inicia. No hacerlo sería reconocer el fracaso de un modelo económico que llegó con la promesa de quedarse.

Paradójicamente, sus resultados son los que mantienen vigente a la ex presidenta Cristina Fernández. Pero, al mismo tiempo, con ella en el ruedo, mayores son las chances de Macri de retener el poder. Es un laberinto, un juego de tercios repartidos por el espanto, que no por el amor.

Con el resto de las barajas deben jugar los otros, quienes quieren ser los terceros en disputa. Lejos de sumar lo suficiente por sí mismos, la incógnita es cómo harán para seducir a un electorado que busca definiciones y, aunque sea una obviedad, vivir mejor.

Las perspectivas, claro, no son alentadoras. Y en la economía domina el pesimismo. La última encuesta de D’Alessio Irol sostiene que el 58 por ciento de los entrevistados cree que la economía estará peor en un año. Los cuestionamientos sobre la actualidad económica predominan en ambos lados de la grieta, con mayor énfasis entre votantes de la oposición, agrega la consultora.

En los tres años que se cumplieron del mandato de Mauricio Macri, la inflación acumulada desde 2015 es de 160 por ciento, 43 puntos porcentuales por encima del acumulado de los tres últimos años de Cristina. El salario sufrió una pérdida del 22 por ciento y los jubilados, 18,5. Se perdieron 51.700 empleos privados y la industria sacrificó a 107.933 trabajadores, mientras que cerraron casi diez mil pymes, según los datos del Centro de Economía Política Argentina. Aunque cueste creer, hay 87 mil empleados públicos más que en 2015.

Todos advierten que más temprano que tarde, habrá que renegociar las condiciones del salvataje financiero con el Fondo Monetario Internacional, hoy por hoy el tubo de oxígeno de una economía con respirador. Será en 2019 o en 2020, pero el default está a la vuelta de la esquina, coinciden Sergio Massa y Felipe Solá, dos de los presidenciales que estuvieron esta semana en Misiones.

No es novedad, pero la tierra colorada es en los últimos años un destino ineludible para quienes pretenden escalar posiciones en el tablero político.

El “misionerismo” expresado en la Renovación, es un modelo que interpela los viejos dogmas de los partidos y se rev(b)ela contra las doctrinas, lo que lo hace difícil de encasillar, pero necesario a la hora de engrosar masa crítica y territorialidad.

El gobernador Hugo Passalacqua recibió nuevamente a Macri en Iguazú. Después, junto al reelecto presidente de la Legislatura, Carlos Rovira, fueron anfitriones de Massa y Solá que ven en la Renovación un espacio del que pueden extraer lecciones valiosas. La convivencia entre espacios políticos es hoy una necesidad si pretenden destronar al Gobierno nacional.

Las encuestas marcan que el camino para una tercera opción no estará exento de espinas. Hoy la polarización marca la cancha entre Macri y Cristina. No hay encuesta que diga lo contrario. Pero aparecen algunas que revelan un posible triunfo de Solá o el salteño Juan Manuel Urtubey, en una eventual segunda vuelta con la oposición encolumnada.

La consultora Synopsis sostiene que “en los escenarios de balotajes, un eventual enfrentamiento de Macri con Cristina sigue siendo el escenario más favorable para el Gobierno, ya que allí se observa la mayor ventaja para el Presidente (+5,8% proyectando los indecisos)”. En el resto de los escenarios, solo dos candidatos podrían ganarle a Macri en un balotaje: por el lado del kirchnerismo y aliados, Felipe Solá es el único que se impondría sobre Macri con una ventaja de 2,6%, y por el lado del peronismo no kirchnerista, solo Urtubey se estaría imponiendo a Macri, con 8,8% de ventaja.

Está claro que es a Macri a quien más le conviene una postulación de Cristina. Y el resto sabe que sin Cristina no se puede.

Massa dice que es necesario una gran interna con todos los aspirantes, a los que hay que sumar al cordobés Juan Schiaretti. Solá prefiere una primaria, pero sólo entre los dos mejores posicionados o eventualmente, tres. Pero no más que eso. Y prefiere claro, que Cristina no sea candidata, aunque incline la balanza por alguno.
En Misiones no habrá, por ahora, ninguna definición por preferencias. El objetivo es concentrar la discusión de los temas locales en una campaña intensa que comenzará nada más terminar el receso de verano. Junio es la fecha elegida para ir a las urnas a elegir a gobernador y diputados provinciales.

La gobernabilidad se sostiene por encima de las elucubraciones electorales. Pero cada candidato que llegue, se llevará un decálogo de necesidades que tiene Misiones y que no han sido satisfechas por ningún color político.

La visita presidencial de esta semana tuvo escasa repercusión. Macri volvió a las Cataratas a inaugurar antenas de wi-fi en medio de la selva, que pueden ser pintorescos atractivos para el turista que se quiera tomar una selfie, pero están lejos de las promesas emitidas en abril, cuando vino con todo su gabinete. Entonces había prometido un plan de infraestructura para la ciudad que nunca se concretó.

Por eso evitó el contacto con la sociedad local. Fue del aeropuerto al área Cataratas y después a inaugurar el hotel Meliá, en el corazón del parque. En la ciudad, horas antes hubo una encendida protesta por la intención de privatizar espacios de la selva y de los saltos para atraer a inversores hoteleros. El #SOSCataratas cosechó más de 20 mil firmas en unas pocas horas de campaña.

El escenario político, más allá de la polarización, tiene un ingrediente fundamental. Los gobernadores son un factor de poder imposible de desatender. Son, en definitiva, quienes sostienen el timón en la tormenta y quienes evitan que sea mayor la zozobra. Al mismo tiempo, se alimenta la idea de que, de una vez por todas, haya un federalismo que repare como se debe al interior profundo.

En esa búsqueda, cobra relevancia la Liga de Gobernadores y Misiones, como en otros tiempos turbulentos, es territorio fértil para quienes aspiran a tener responsabilidades mayores. En unos pocos días pasaron por la provincia el propio Macri, Massa y Solá. Cada uno echó sus verdades al viento, pero fundamentalmente, abrevaron en esa rara alquimia que es la Renovación, donde comulgan distintos espacios políticos con un rumbo que mantiene la coherencia desde hace quince años.

Esa coherencia contrasta con las desavenencias públicas en la alianza Cambiemos, que no logra encolumnar siquiera a sus legisladores para acatar una decisión de gobernabilidad. En la Legislatura, donde el lunes se ratificó la presidencia de Rovira, hubo una fractura expuesta en la alianza nacional, que no logra controlar las ambiciones de un radicalismo dominado por las internas.

El mandato de Cambiemos fue votar por la continuidad de Rovira, como una devolución lógica a los votos dados en el Congreso para que Emilio Monzó siga al frente. Pero no pudieron controlar los votos propios y el radicalismo desnudó sus miserias renegando del voto popular y el mandato de sus socios mayores. Ariel Pianesi admitió que quería votar por el candidato del partido gobernante, pero se disculpó por tener que obedecer mandatos partidarios. Gustavo González y Walter Molina propusieron a Anita Minder como presidenta. ¿Cómo aspirar a un poder mayor si se flaquea en un mesa de diez?

El enojo del macrismo incondicional se hizo público. El senador Humberto Schiavoni no ocultó su fastidio con los radicales y las consecuencias pueden extenderse a la hora de definir las candidaturas en 2019.

Ajeno a la diáspora opositora, Rovira ratificó “la convocatoria permanente al diálogo, a la construcción proactiva de consensos que signifiquen algo distintos para la gente”. “Ése es el fin último y el principal”, insistió el presidente de la Cámara.

Y recomendó: “No hay que temer a la permanencia cuando viene por el dictado del pueblo, la repetición sabia del pueblo sigue siendo un dogma reparador y de soluciones”.

El gobernador Hugo Passalacqua destacó la continuidad de Rovira como un elemento central de la gobernabilidad en Misiones, que es envidiada en otras latitudes. En Misiones, tenemos un espacio político que funciona, al que le va muy bien, entonces pasan cosas como en la semana que Carlos Rovira fue reelecto como presidente de la Cámara. Eso para mí es una alegría y para los misioneros también, porque a mí me da respaldo para solucionar, o tratar de solucionar los problemas, cuando se van a Buenos Aires, más en relación a lo institucional, porque yo no pertenezco al sector político nacional”, expresó en una entrevista con Economis.

La gestión misionera es también un punto alto que envidian en otras provincias. Sueldos al día, bonos a activos y pasivos, paritarias en diciembre para aumentar salarios docentes desde enero e inversiones presentes y proyectas. La sintonía fina con el sector empresario -el electo presidente de la Confederación Económica de Misiones, Alejandro Haene mantiene una intensa agenda de trabajo con el gabinete económico- y la continuidad de programas que alimentan al consumo, como el Ahora Misiones y Ahora Góndola edición de fin de año, mantienen girando la rueda de la economía.

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Un Comentario

  1. Esté interesante análisis deja afuera a quien será el futuro presidente : «El diputado Alfredo Olmedo » esta en voca de todos los argentinos.
    Nadie quiere a los males conocidos «Massa, Macri, Cristina »
    No están viendo lo que se viene a nivel nacional.

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