COLUMNISTAS, Ultimas Noticias

La rebelión de los mansos

Compartí este articulo en:

La extensa cola sorprendió a todos. Casi mil metros de fila de jóvenes que pugnaban por un puesto de trabajo en una panadería. Cientos de jóvenes que prácticamente amanecieron al costado de la ruta provincial 105 para ser los primeros en poder entregar su curriculum en la empresa de Garupá, cuyos propietarios no salían de su asombro: habían hecho la convocatoria apenas por redes sociales, pero la respuesta fue multitudinaria, de chicos locales, de Posadas, Oberá y hasta Eldorado. “Lamentamos no tener más trabajo para dar”, se disculparon a media mañana del viernes. 

Es una postal del momento en el que se define el futuro de la Argentina. Los números son contundentes: la Argentina volvió a un desempleo de dos dígitos y seguramente cerrará el año con un promedio cercano al 12 por ciento cuando se sienta la magnitud de los efectos de la última devaluación tras la derrota del Gobierno en las primarias de agosto.  El segundo trimestre marcó un nuevo récord para Mauricio Macri, con una desocupación de 10,6 por ciento, lo que equivale a dos millones de personas con problemas laborales. Y a más del 35 por ciento de los argentinos bajo la línea de pobreza. 

Misiones no escapa a esa realidad: aunque el desempleo es bajo, de solo 2,9 por ciento, la parálisis económica hace que no se creen nuevos puestos de trabajo. En el gran Posadas hay cinco mil desocupados, 21 mil subocupados y otros 20 mil ocupados demandantes, que tienen un trabajo pero se ven forzados a aumentar sus ingresos para enfrentar la inflación descontrolada, que marcará un pico cercano al 6 por ciento en septiembre.

Es récord el número de argentinos que cobran un seguro de desempleo. Más de 78.200 trabajadores en el primer semestre y 120.250 personas en total. Según el Ministerio de Trabajo, a julio pasado, hubo una reducción de 131.200 asalariados privados respecto del mismo mes de 2018.

Para el Gobierno, sin embargo, la crisis laboral no es uno de los temas centrales en la campaña. El Presidente ofreció en redes sociales que una salida para el millón de jóvenes que no estudian ni trabajan: “Vamos a extender el Servicio Cívico Voluntario en Valores para ayudarlos a salir adelante”, prometió como una propuesta de campaña. 

También por tuiter, el Presidente anunció una segmentación de las becas estudiantiles, premios por notas altas y el estímulo a “carreras estratégicas” por regiones.

Casi al mismo tiempo, ministros de más de una decena de provincias firmaron un documento con una dura radiografía del desfinanciamiento y la desinversión que sufrió la educación desde 2015. “Queremos que dejen de existir provincias de primera y periféricas”, aseguró la misionera Ivonne Aquino, una de las que participó del plenario federal. Las recomendaciones del documento marcan el retroceso del ahora: que el Estado nacional asuma la responsabilidad de garantizar condiciones mínimas e iguales para todas las provincias, que garantice el inicio y normal continuidad del ciclo lectivo y acciones destinadas a sostener la alimentación y la salud de los estudiantes.

La rebelión de los mansos. El miércoles por la tarde y ante unas cuatro mil personas, el presidente Mauricio Macri encabezó en la Costanera de Posadas una marcha del “#SíSePuede”. No habló de la economía, ni de la pobreza ni del desempleo ni de ninguna medida que apunte a salir de la extensa recesión. Apenas reconoció que fue un año y medio muy duro”, especialmente para la clase media, pero defendió los resultados de su gestión porque “hoy estamos en bases más sólidas y ahora viene el mejor salario, por eso estamos más convencidos que nunca”.

El discurso presidencial apeló a la liturgia dirigida al convencido. A quien no cuestiona los resultados, pero celebra la promesa tácita de un segundo semestre que todavía no llega. Por eso, las encuestas registran que los números de las Primarias no variarán demasiado o incluso serán peores para el Gobierno, con un techo apenas superior al 30 por ciento, semejante al tercio de la población que lo eligió desde la primera vuelta de 2015. 

Esa es la base de Cambiemos y por eso Macri pidió que cada uno intente convencer a otro para ir a votar y fiscalizar el 27 de octubre. Que no haya una sangría que perfore ese 30 por ciento, lo pondrá como jefe de un espacio opositor que deberá reconstruirse si se confirma el triunfo de Alberto Fernández. “Hay gato para rato”, repite el Presidente, en lo que parece un mensaje más dirigido al interior de Cambiemos, donde ya comienzan a disputarse espacios y a pensar en nuevos liderazgos. 

Es que la oleada de la nueva derecha, madura y elegante, que se expandía por toda Latinoamérica, comienza a tambalear nuevamente de la mano del Fondo Monetario Internacional. En Ecuador hay estado de sitio, muertes y un brutal plan de ajuste, la economía de Brasil está paralizada y Jair Bolsonaro es una mueca grotesca que siquiera causa demasiada gracia. El triángulo del cambio muestra sus peores caras. 

Para el 27 de octubre, Cambiemos habrá ganado apenas en un par de elecciones en las provincias y la alianza con el radicalismo pende de un hilo. 

Este domingo, en El Chaco, puede haber otra cachetada de rechazo con el casi seguro triunfo de Jorge Capitanich, quien vuelve a la gobernación después de un período como intendente de la capital.  

Como contraste, la candidatura de Alberto Fernández se afianza, según las principales encuestadoras. Tres de las que se publicaron en las últimas horas marcan una diferencia de 20 puntos para arriba y un rechazo a la derechización del discurso presidencial.

La consultora Clivajes revela que el epílogo de la gestión de Cambiemos tiene a la economía como principal preocupación de los argentinos. La pobreza lo es para el 26,12% de los encuestados, el desempleo para el 23,84% y la inflación para otro 22,35%. El 69,7 por ciento coincide en que Macri es el responsable de la crisis. La consultora que acertó casi en pleno en las primarias sostiene que Fernández llegará al 53,7 por ciento de los votos, contra un 33,2% de Macri. 

Gustavo Córdoba publicó otro sondeo presencial en la noche del jueves. Sostiene que la fórmula F² crece cinco puntos desde las PASO y que el 64,6% de los encuestados está en desacuerdo con que Macri deba ser reelecto, apenas por debajo de la imagen negativa del Gobierno que llega al 66,7%. Para Córdoba el Fernández tiene una intención de voto del 52,2%, contra 32,7% de Macri y un crecimiento de Roberto Lavagna que llegaría al 9,8%.

En la misma línea, el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica muestra que la imagen del Gobierno es mala o muy mala para el 76,8% de los consultados, mientras que el 77,4 por ciento cree que Macri es “responsable del descenso social por la crisis económica”.

Este think thank releva que las medidas centrales del próximo Gobierno debieran ser el aumento de salarios (46%) y congelamiento de tarifas (32,7%). La intención de voto de Fernández es del 48,5%, contra 30,7% de Macri. Nuevamente el núcleo duro.

Los datos coinciden con la percepción de que en este último tramo de la campaña nadie parece estar a cargo de la gestión del Gobierno, sino que todo está dominado por la puja electoral, que tendrá un punto álgido este domingo en Santa Fe, con el primer debate de los candidatos presidenciales.

De hecho, las provincias debieron ir nuevamente a la Corte para intimar a la Nación a que obedezca uno de sus fallos: pese a que los cortesanos le dieron la razón a los gobernadores en el conflicto por los descuentos de coparticipación para financiar el plan electoral que presentó Macri con la rebaja del IVA en alimentos y cambios en Ganancias, el Presidente nunca obedeció. No dejó de descontar ni devolvió lo recortado. Por eso, el gobernador Hugo Passalacqua firmó una nueva demanda ante la Corte que reclama ponerle fin a la detracción. Rara parábola de la relación entre Nación y provincias. 

Pese a la caída de recursos, acompañada por una baja de la coparticipación contra la inflación, Misiones sigue entre las provincias con las economías más ordenadas. Un estudio del Centro de Economía Política Argentina, sobre el endeudamiento de las provincias, ubica a Misiones con apenas un ratio de 0,19 por ciento de deuda en contra de recursos propios y una de las pocas que no tomó deuda en los últimos cuatro años -de hecho, no toma nueva deuda desde 1999-. 

Passalacqua cumplió ayer con la segunda cuota del bono primavera y sostiene numerosos planes para potenciar el consumo, fundamental para que en Misiones haya un humor social mucho más sano que en provincias vecinas. De hecho, Passalacqua cerrará su gestión con una enorme valoración y Oscar Herrera Ahuad es hasta hoy el gobernador electo por mayor diferencia. El modelo gestado en 2003, bajo el liderazgo de Carlos Rovira, es, al mismo tiempo, envidia y objeto de consulta. Alberto Fernández diagrama sus primeros días de gestión en consulta permanente con dirigentes de la Renovación. El plan Argentina Sin Hambre, por ejemplo, tiene similitudes con el plan Hambre Cero, forjado en la tierra colorada hace casi diez años, cuando la desnutrición era un tema tabú. Hoy son más de diez mil los chicos recuperados.

Bookmark and Share
Compartí este articulo en:

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*