ECONOMIA

La Arminda, gestionada por sus obreros, pretende aumentar su presencia en el mercado de bolsas de papel

La Arminda, gestionada por sus obreros, pretende aumentar su presencia en el mercado de bolsas de papel
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La Ex Arminda, ahora Cooperativa de Trabajo Bolsas de papel Kraft de Misiones, única en su rubro en la región Noreste del país, está gerenciada por ex empleados de la fábrica y crece día a día a partir de las restricciones en el uso de bolsas de plástico o polipropileno, que le abren nuevos mercados.
En mayo del 2015, la fábrica de bolsas de papel La Arminda S.A de Puerto Rico cerró sus puertas y cerca de 60 operarios se quedaron sin trabajo. Hoy la mitad de ellos se incorporó al circuito de producción y otros 20 esperan ser convocados nuevamente para ser parte del emprendimiento cooperativo.
«No fue fácil para los muchachos, la mayoría tenemos familias y había que generar ingresos. Los menores de 30 años pudieron emplearse en otras empresas de la zona, pero a los que superamos los 50 no nos quedó otra que resistir, defender nuestros derechos y capacitarnos para poder seguir en el mundo del empleo», contó Esteban Aranda, presidente de la cooperativa.
El trabajador, en una entrevista con la agencia estatal Telam, explicó que el Gobierno provincial «no solamente nos otorgó un subsidio para poder pagar a los proveedores, sino que también nos capacitó a parte del personal para adaptarnos a las nuevas exigencias del mercado, con cursos intensivos que nos dieron a través del ministerio de Industria de la provincia».
Ahora, los trabajadores quieren seguir creciendo de la mano de potenciales clientes de todo el país que necesitan reconvertir su packaging, envasando sus productos en bolsas de papel y abandonando lentamente los envoltorios de plástico, ahora prohibidos por ley en varios distritos del país.
En el proceso tuvieron también al apoyo de dos fieles clientes, una yerbatera y una fábrica de carbón, que como los trabajadores no tenían aún los papeles en regla «compraban ellos directamente las bovinas de papel y nos traían a la fábrica para que le entregáramos las bolsas», recordó Aranda.
Esos tiempos difíciles quedaron atrás, ya que de producir 5.000 bolsas por día para cumplir con los dos clientes que nunca los abandonaron, las cifras de producción treparon a 20 mil bolsas diarias con una proyección de llegar a las 100 mil unidades por día, como en la época de mayor esplendor de la empresa.
Además de abastecer a una fábrica de carbón y a dos empresas yerbateras, la cooperativa está fabricando bolsas para supermercados con fondos pegados y cocidos. Ahora tienen pedidos de una cementera y una azucarera de Salta, entre otros potenciales clientes.
La última conquista de los trabajadores fue la apertura de una cuenta bancaria «que se logró esta semana y que nos permitirá atender las nuevas demandas y operar con las grandes empresas de otras provincias que nos están llamando, porque los bancos no quieren habilitar cuentas a las cooperativas de trabajo», aseguró el cooperativista..
Para Aranda, el principal acierto de los dueños anteriores fue «modernizar la maquinaría, y si bien todavía faltan reparar un par de máquinas, la tecnología que tenemos nos permitirá insertarnos incluso en el mercado internacional, porque nos permite fabricar bolsas desde un kilo de capacidad hasta de 50 kilos».
La cooperativa tiene la capacidad de producir bolsas con hasta cuatro capas de papel kraft de distintas densidades, a las que se le puede agregar una capa interior de lámina de aluminio que es utilizada por empresas alimenticias para preservar el producto de la humedad y de cualquier agente externo y que constituye un requisito indispensable para cumplir con los protocolos de exportación.
El presidente de la empresa recuperada reveló además que para aumentar la capacidad de producción es necesario contar con financiación «que el gobierno ya prometió gestionarnos con entidades bancarias a cambio de aumentar nuestra planta de personal».
Aranda resaltó que su principal capital «es el tiempo de producción y el plazo de entrega, que es lo que destacan nuestros clientes. Es fundamental crecer pero con los pies sobre la tierra, porque ya conocimos el lado mas triste de esta profesión y ahora estamos ilusionados en seguir creciendo para generar mano de obra para la juventud de nuestro pueblo», dijo en alusión a Puerto Rico, una pujante ciudad ubicada a 150 kilómetros de Posadas y fundada por colonos brasileros de ascendencia suiza, a principios del siglo pasado.

 

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