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Kestelboim: “La pobreza aumentó más de lo que da cuenta el INDEC”

Kestelboim: “La pobreza aumentó más de lo que da cuenta el INDEC”
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El análisis lo realizó Mariano Kestelboim, economista, consultor y docente universitario. Explicó que “está desactualizada la canasta que toman como referencia y los precios básicos de alimentos, remedios, combustibles, servicios públicos han aumentado en una proporción muchísimo más grande que el nivel general de precios; y desafortunadamente en un contexto de precarización laboral y destrucción de empleo”.

Kestelboim evaluó también el gobierno de Cambiemos: “Es el peor fracaso de un gobierno democrático (…) por la magnitud de la deuda que tomó”. 

Explicó que la herencia más pesada que recibe el nuevo gobierno es la deuda: “Es la mayor urgencia que va a tener encima Alberto Fernández: ver cómo reorganizar pagos de deuda, dado que el país ha deteriorado su capacidad productiva”. 

En ese sentido, remarcó que la negociación con el FMI será determinante. Respecto de la inflación, remarcó: “Más importante es la estructura de precios relativos. ¿Cómo va a hacer para que algunos precios suban menos que otros? ¿Cómo hacer para que aumenten los salarios y al mismo tiempo los precios de los productos indispensables no aumenten en igual medida? 

Entre los frentes que deberá atender con urgencia Fernández, el economista señaló que “creo que los formadores de precios,(…) las grandes comercializadoras son un factor de poder clave con el que va a haber que negociar; y habrá que tratar de acordar una distribución del excedente acorde con las necesidades del país”. 

El economista Mariano Kestelboim, consultor, periodista y profesor de la Universidad Nacional de Avellaneda dio una charla en Posadas para en el seminario denominado “Economía Argentina, debate de coyuntura y su dimensión pedagógica”, organizado por la Universidad Nacional de Misiones. Antes, el economista nacido en México hace 40 años, visitó la redacción de Economis.

-Tenemos una coyuntura, un gobierno saliente y uno entrante; ¿con qué “herencia” se encontrará el nuevo gobierno?

MK: El principal rasgo del gobierno de Macri, en estos cuatro años, fue el financiamiento con deuda externa en moneda extranjera, fue el más alto, el más importante de toda la historia económica nacional y fue tan importante que en un momento, en principio del 2018 se cortó el crédito internacional en consignación voluntaria por parte de acreedores privados y eso generó un colapso fenomenal que obligó al Gobierno a salir de emergencia a suplicar ayuda al Fondo Monetario Internacional y ahí comenzó una siguiente etapa. Con una contracción muy importante de la actividad económica, mayor deterioro de las capacidades productivas y más endeudamiento. En ese escenario es que hoy, dentro de poquito se viene el cambio de Gobierno, y es la mayor urgencia que va a tener encima Alberto Fernández: ver cómo reorganizar pagos de deuda, dado que el país ha deteriorado su capacidad productiva y ha financiado esa destrucción industrial y fuga de capitales con el ingreso de capitales del exterior. Ahora ya no tiene ese ingreso de capitales y va a tener que empezar a pagarlos,, eso me parece lo principal a analizar y es la herencia rutilante de este gobierno

– ¿Cuáles son los posibles escenarios en el caso que se negociar o no esa deuda? 

MK: Yo creo que se va a llegar a un acuerdo. El Fondo Monetario Internacional ha prestado ese dinero – creo yo – no para obtener alguna rentabilidad, sino simplemente para condicionar sobre las políticas económicas desde el Gobierno y en ese sentido, me parece que va haber un acuerdo de reprogramación de pagos de vencimiento de deuda con el Fondo y el Fondo a la vez, hará sus gestiones con los mayores acreedores privados internacionales también, para lograr algún nuevo programa de pago. Y los condicionamientos seguramente van a venir por el lado de alguna reforma fiscal, reforma previsional que vaya cediendo margen de autonomía al próximo gobierno. Y ahí va a ser la habilidad del equipo económico de Alberto Fernández de ceder lo menos posible y articular políticas económicas que permitan la recuperación, aún con esos condicionantes, la recuperación del aparato productivo. 

-El contexto regional, ¿tendrá alguna incidencia en esa posible recuperación?

MK: Siempre es importante el contexto regional, hoy estamos en una situación muy precaria o de colapso en Chile, el golpe de estado de Bolivia, Brasil que está aislándose, consolidando su rol como líder negativo en la región; y entonces, el próximo gobierno va a tener que articular relaciones de comercio y financieras con otros países. Me parece que la misión del presidente a México apuntó en ese sentido y hace que, en este contexto global de lento crecimiento, aumento de la competencia internacional en condiciones desleales en cabezada por países asiáticos, hace que el frente externo sea crucial para lo que viene. Y ahí va a haber que empezar a tomar medidas muy inteligentes de administración del comercio y al mismo tiempo, de promoción intensa de las capacidades de Argentina en sus sectores de exportación. 

– Dólar ¿Cómo crees que va a ser la relación del dólar con el nuevo gobierno?

MK: Tuvimos la devaluación más fuerte desde la crisis de la Convertibilidad, la inestabilidad persiste, pero los durísimos controles cambiarios han permitido calmar un poco el mercado y creo que esos controles han llegado para quedarse. Me parece que a lo largo de toda la gestión del siguiente Gobierno, a lo sumo habrá alguna pequeña flexibilización en el mercado cambiario, pero Argentina va a tener -creo yo- por lo menos una década de mercado cambiario controlado y no creo que  volvamos a tener un esquema de administración cambiaria tan liberal como el que tuvimos en estos últimos cuatro años que, así como había un cepo antes y ahora de vuelta hay un cepo, ese esquema también era un extremo. Entonces, lo que puede suceder de acá a fin de año es que haya más presión sobre las cotizaciones paralelas del dólar, el dólar contado con liqui, el dólar mep, el dólar blue, en todas sus alternativas. Habrá presión, sobre todo en diciembre por factores estacionales, por incertidumbre sobre la brecha cambiaria y eso agrega tensiones en el funcionamiento de la economía.

– Para Cambiemos el manejo de la inflación fue complejo ¿Crees que será “pesada herencia”, también para Alberto Fernández?  

MK: Repasando un poquito los datos, el Gobierno actual asumió de acuerdo al IPC Congreso con una inflación del 25% (noviembre de 2014/2015 daba ese nivel). Ese índice lo llevó al 41%, después al 25%, al 47% y ahora seguramente va a terminar en 57%. Son niveles inflacionarios impresionantes por las condiciones económicas globales, no hay otros países que tengan tanta inflación y este nivel inflacionario que va a heredar el próximo Gobierno es un enorme problema porque cualquier negocio en cualquier programación productiva requiere algo de estabilidad, no se puede con estos niveles. Pero, más importante todavía, que bajar la inflación (que ojalá el próximo Gobierno lo pueda hacer), más importante es la estructura de precios relativos. ¿Cómo va a hacer para que algunos precios suban menos que otros? Tiene que haber una recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores, entonces, ¿cómo hacer para que aumenten los salarios y al mismo tiempo los precios de los productos indispensables no aumenten en tanta medida? Bueno, eso creo que va a ser, a partir de la política fiscal/monetaria/cambiaria y de ingresos, el desafío más importante del gobierno, después de renegociar el pago de deuda. 

-Habló Alberto Fernández de desdolarizar las tarifas. 

MK: No soy especialista en el tema, pero a grandes rasgos me parece que todo Gobierno, no solamente en Argentina, en cualquier lugar del mundo tiene que manejar su economía con la moneda que emite, no con la moneda de otros países. Todas las empresas proveedoras de servicios públicos energéticos o en otro orden tienen una estructura de costos en la cual hay participación de insumos importados e insumos transables que tienen capacidad de importación, pero no toda la cadena de valor está dolarizada, entonces, ¿por qué el precio del bien final tiene que estar en dólares?. Es más, tampoco los impuestos están dolarizados. Entonces, parece bastante complejo pensar que un país del tamaño de la Argentina, que es una economía mediana (está dentro de las 30 economías más grande del mundo) tenga que manejarse con una moneda que no emite. Creo que ahí hay que tomar decisiones políticas duras para ordenar el funcionamiento de los recursos en función de garantizar a las empresas proveedoras niveles de rentabilidad compatibles con las necesidades de desarrollo productivo y al mismo tiempo que estén en línea con los estándares internacionales, no pueden ganar menos que los estándares internacionales, pero tampoco pueden ganar más. Entonces si tienen muchos costos que están en pesos, ¿por qué se dolariza todo? Creo que este punto es para analizarlo y que especialistas en la cadena de valor energética tienen que actuar en una auditoría integral a fondo sobre los costos de esas empresas y su precio de comercialización. 

-Así como en el frente externo se deberá negociar con el FMI y otros acreedores; en el frente interno, ¿con quienes habrá que negociar? 

MK: Son varios, me parece que más allá del acuerdo que hay que trazar con los trabajadores, creo que los formadores de precio más desestabilizadores que pueden afectar el rumbo económico del país son las mayores empresas del sector de la comercialización. Son los grandes supermercados, las grandes comercializadoras son un factor de poder clave con el que habrá que negociar.  También se deberá tratar de acordar una distribución del excedente vinculado con las necesidades del país. Grandes supermercados, sector financiero local, empresas energéticas. Hay mucho, muchos frentes, con los cuales hay que trabajar y tratar de encontrar posiciones en común para trazar un proyecto de país que privilegie la actividad productiva por encima de la especulación comercial, financiera o de cualquier otro tipo. 

– Volviendo un poco al pasado/presente reciente, ¿cómo evaluás el gobierno de Macri? 

MK: A mí me parece que es el peor fracaso de un gobierno democrático a lo largo de toda la historia nacional. Debe estar entre los fracasos más grandes a nivel mundial, histórico por la magnitud de la deuda que tomó. En términos netos la deuda creció más de 90 mil millones de dólares. Esos 90 mil millones en cuatro años es más que todo el superávit comercial de los mejores años del Kirchnerismo, más que duplica las reservas del Banco Central actuales y el resultado fue catastrófico. Las metas de inflación daban un nivel esperado entre el 50% y el 74% en los cuatro años de gobierno. Esas metas de inflación las publicaron al mes y una semana de haber asumido, o sea, ya habían analizado la “herencia” sin embargo la inflación acumulada cuando termine este gobierno va a estar cerca del 300% o sea 4 veces más que el rango máximo que se habían pautado. También hablaban de que la economía argentina iba a crecer el primer año un 1%; el segundo año un 3,5%; el tercero un 3,5% y el cuarto un 3,5%… y va terminar cayendo por lo menos un 6%. Se esperaba que iba a crecer entre un 10% y 14% y termina cayendo un 6%. El resultado en términos de distribución de ingresos también ha sido terrorífico, ha aumentado la pobreza. La pobreza aumenta más de lo que las estadísticas dan cuenta (las estadísticas del INDEC) porque se está comparando con los ingresos de los trabajadores de la población en relación al IPC medidos por el INDEC y me parece que está desactualizada la canasta que toman como referencia y los precios básicos de alimentos, remedios, combustibles, servicios públicos han aumentado, es evidente, en una proporción muchísimo más importante que el nivel general de precios y desafortunadamente en un contexto de precarización laboral y destrucción de empleo. La porción del presupuesto de los trabajadores, cada vez, se destina en mayor medida a estos consumos indispensables. Entonces el deterioro ha sido mucho más amplio que lo que dicen la gran mayoría de los analistas (casi la totalidad de los analistas). Eso también es una derrota terrible en el gobierno nacional, en el que supuestamente proponían que la Argentina iba a tener pobreza cero y que podíamos vivir mejor. 

– ¿En estos cuatro años, sólo se privilegió al sector financiero?

MK: Si, totalmente. La política más importante, la bandera que levantaron – ni bien asumieron – fue que el tipo de cambio flotante era la solución a todos los problemas y que, a través de todos los sistemas de los métodos de inflación, era liberalizar el mercado cambiario y fijar una tasa de interés lo suficientemente alta como para hacer cumplir esa meta de inflación. Bueno, eso fue calamitoso, subieron la tasa de interés a niveles reales, positivos los más altos de todo el mundo, por muy amplio margen, por ejemplo, hace 2 o 3 meses tasas de interés llegó a ser del 85% con una inflación esperada por, la enorme mayoría de los analistas, inferior al 50%, entonces, era un 30% de rentabilidad real, esperada. No hay negocio productivo que pueda competir con eso. Fijaron tasas de interés, no sé si por una cuestión dogmática o por generar/ facilitar negocios financieros descomunales y eso convirtió al país en la meca del negocio financiero especulativo. Venían los capitales del resto del mundo, se posicionaban en la Argentina con esas tasas de interés elevadísimas, con un mercado cambiario liberalizado completo, entraban se revalorizaban y salían. Eso fue fuga de capitales con un nivel de irresponsabilidad en la administración económica alarmante o complicidad – uno no lo puede saber – pero ha generado un perjuicio económico al país gigantesco, que… entiendo que la justicia debería investigar a los responsables de este tipo de políticas económicas.

– ¿Se puede investigar, en ese sentido?

MK: Si, por supuesto. Yo creo que, en un país desarrollado con este tipo de políticas económicas, (Federico) Sturzenegger sería procesado, lo mismo que (Nicolás) Dujovne, que (Luis) Caputto, que (Guido) Sandleris, las cabezas del equipo económico mínimamente deberían ser investigadas.

Porque Estado Nacional se endeudó como nunca antes en la historia y el resultado fue catastrófico. Investiguen para ver si hubo un enriquecimiento ilícito a partir de esas decisiones en materia económica. 

R: ¿Cómo tiene que ser la convivencia, según tu visión, entre este sistema financiero y el sistema productivo?

MK: Creo que hay que disciplinarlo tomando como ejemplo los esquemas que se adoptaron en los países hoy desarrollados que transitaron los últimos años un camino exitoso.  Habría que empezar a evaluar la experiencia de Japón, la experiencia de Corea, de Taiwán, actualmente la de China, cómo es que los estados nacionales en los gobiernos tomaron decisiones de articulación entre el sector financiero y el sector productivo para que pueda expandirse el sector financiero y que ese crecimiento sea compatible con un crecimiento aun mayor del negocio productivo. 

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