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Hipermercado del Pollo: el sueño familiar que cumple tres décadas en Posadas

Hipermercado del Pollo: el sueño familiar que cumple tres décadas en Posadas
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María Luisa Ducret tenía ocho años cuando comenzó la aventura de sus padres, en una nueva provincia y con el desafío de emprender en soledad. Sus padres llegaban de Entre Ríos, de trabajar en la fábrica Noelma y fueron los primeros en introducir al pollo como producto principal, alternativa a las numerosas carnicerías. Vieron la demanda potencial y creyeron. El tiempo les dio la razón. El Hipermercado del Pollo está a punto de celebrar tres décadas en Posadas con un crecimiento envidiable: de un pequeño local atendido por sus propios dueños a dos salones de venta y 80 empleados. 

“Empezaron solos papá y mamá. Después contrataron a la primera persona y así. Y desde el segundo año, hasta hoy sigue esa primera persona, Mari, que hoy tiene un papel muy importante dentro de la empresa, es como parte de la familia.Hace 12 años me sumé yo, hace 10 mi hermano, hace 2 años mi hermana más chica”, cuenta María Luisa.

María Luisa es ingeniera en Ambiente, pero se sumó a la empresa y hoy es una de las caras visibles en la conducción familiar. Explica que la oportunidad fue bien aprovechada: la oferta en Misiones era más bien vacuna y el pollo era un complemento en las carnicerías.

“No existía en Posadas el vender pollo elaborado, era ir a la carnicería y comprar el pollo entero, después desmenuzarlo lo hacías en tu casa. Así que fuimos como los pioneros en eso. Después agregamos el resto de los productos, la carne de vaca, una parte la producimos nosotros, porque tenemos campos en Entre Ríos, una parte se produce y otra se compra en campos vecinos, pero siempre manteniendo la misma calidad.

“La marca de pollo que vendemos desde hace 30 años es Noelma, que creció mucho en cuanto a calidad, y hoy es la mejor calidad. No tenemos el mejor precio, en cuanto a pollo, pero sí la marca Noelma, tiene la mejor calidad en el mercado argentino. Mi papá trabajaba en esa empresa en Entre Ríos, es una empresa de Villa Elisa, de donde somos nosotros. La intención inicial era vender los pollos de Noelma, porque mi papá es amigo del dueño de la empresa y por eso es como que estamos casados con ellos.

Si no surgía la amistad, por ahí no surgía el negocio…

Y no se le hubiera ocurrido este tipo de negocio.

¿Y por qué eligieron Posadas?

Mi papá quería irse a Rosario, que era una ciudad donde él conocía, porque solía vender ahí los pollos. Y fue a la casa de un amigo, de un cliente, que tenía un negocio parecido, para que le explicara cómo funcionaba y le enseñara. Y él le dijo: “Mirá hay una ciudad, Posadas, que está creciendo muchísimo, en la frontera con Paraguay, no hay ninguna pollería ni nada y es una ciudad que va a crecer muchísimo en estos años”; y le pegó. Le pegó con el pronóstico, a su vez por eso vinimos acá.

¿Ahora sos más misionera que entrerriana?

Más o menos, mis hijos ya nacieron acá. Yo me fui con la idea de no volver, pero estamos acá por elección, así que sí, ya somos de acá.

¿Cuánta gente tenés trabajando ahora?

Ahora somos alrededor de 80 personas, somos una Pyme, una empresa familiar, estamos los cinco trabajando todo el tiempo. La dedicación es lo que hace que las cosas funcionan un poco mejor.

María Emilia (izq) y María Luisa Ducret, forman parte de la conducción del Hipermercado del Pollo, la empresa familiar que cumple 30 años en Posadas.

¿Es cierto que tienen guarderías para los trabajadores?

Pagamos la guardería. A medida que vamos creciendo el vínculo va cambiando, porque uno no tiene la misma cercanía que tenía hace diez años que éramos 15. Pero se trabaja mucho, así como nosotros trabajamos, yo reconozco que la gente que está, trabaja, la mano de obra es muy eficiente, es gente que nos cuesta seleccionar, no es que todo el mundo queda, no es que seleccionamos, trabaja un tiempo y queda como en otros lados. Somos muy exigentes con la calidad de la persona, el rendimiento, la adaptación al grupo de trabajo, porque en realidad nos preocupamos por tener un grupo de trabajo en lo posible ameno, no es fácil que todos estén contentos, pero si mantener el buen clima laboral. Porque ir a trabajar donde te tratan mal, donde hay malas relaciones, a nadie le gusta, hay otras caras y eso se ve.

¿Están profesionalizando los mandos medios?

Sí, tenemos un gerente de Recursos Humanos, hace dos años. Estamos en eso en la reestructuración, pero ya tenemos definido el departamento de recursos humanos hace dos años. Fue creciendo un montón el área, empezamos con lo básico, hoy nos ayuda un montón a mantener el clima de equipo de trabajo, por ahí si surgen algunas asperezas o cosas así a resolver.

Pero no tenes que involucrarte directamente en un eventual conflicto…

Es una persona que es profesional en eso, entonces lo va a hacer mejor que vos, eso está bueno.

¿Cómo fue la apertura de la primera sucursal por calle Alvear?

Veíamos que nos daba para crecer, no es fácil, porque nosotros al tener productos tan perecederos hay que tener mucho control y estar muy encima. Se trabajó al principio para ajustar todo, nos llevó mucho trabajo y estar muy encima para poder controlar todo y que no se nos pasara nada.

¿Son clientes distintos?

Son distintos tipos de compras, el cliente del centro va más seguido y compra menos, el cliente de Lavalle hace la compra más semanal. Hay muchos clientes del barrio, pero en general es gente que vive más lejos. Es la gente que por ahí sale del trabajo y pasa hacer la compra semanal. Acá en el centro tenemos gente que pasa todos los días, a su vez mucha gente que trabaja, porque estamos cerca de Gendarmería, de Rentas, de Telecom, de la Afip, también es gente que puede ir todos los días porque trabaja al lado.

¿Cómo les trató la crisis, la caída del consumo?

Gracias a Dios, nosotros vendemos comida, somos casi el último rubro en resentirse. Igual se nota, porque vendíamos todo el mes parejo, y ahora tipo 10, 15, se nota que baja un poco la venta. De todos modos, estamos tranquilos, porque pasamos 2001, pasaremos el 2019 y el 2020, porque no creo que repunte. Hay que hacer más economía, nosotros por ahí el costo más grande que tenemos es el personal, como en todos lados, pero hasta ahora mantuvimos la planta que teníamos y es la idea, por ahí bajar unas horas, o dar algunos francos más, pero tratar de mantener. Está todo más tranquilo, no se corre de la misma forma, pero queremos tratar de mantener a la gente, porque de eso se trata.

¿Hoy los ingresos son más por la venta minorista, que por la mayorista?

Siempre fue así, en el comienzo la intención de mis padres era al revés, era como ser distribuidores de la marca Noelma, vender a mayoristas, pero la situación fue para otro lado. Vendemos poco mayorista, porque tenemos casi el pollo más caro del mercado, y para vender a mayoristas no podemos competir, entonces vendemos a restoranes, a parillas, a gente que cocina, que ve la calidad del pollo, porque no es un pollo que se achica como los demás, porque queda más doradito.

Está bueno como eslogan… “El pollo que no se achica”

No está inyectado con agua, nosotros vendemos el único pollo que no está inyectado del país, así que es otra calidad.

Una marca del crecimiento de la empresa pasa por otro rubro. Hace algunos años tenían un maestro panadero. Hoy son nueve y el original se dedica casi con exclusividad a la pastelería. “Dividimos a la panadería en dos sectores, porque creció, en el sector dulce y salado. El primer panadero, le gusta más la pastelería y los dulces, así que está en ese sector”.

¿Cómo festejarán sus 30 años?

Es el 4 de octubre es la fecha, vamos a hacer un festejo interno con el personal, dentro de la empresa, y el festejo con los clientes es el viernes 8 de noviembre, que vamos a sortear un auto como primer premio. Con la compra damos un cupón, el 8 de noviembre sorteamos, vamos a hacer un evento en el local de Lavalle, vamos a cortar la callecita del costado, vamos a hacer como una kermese, con un cocinero, vamos a poner música.

¿Los padres creadores se corrieron o siguen al frente?

No, están a full. Mi mamá es la cara visible, la que siempre está en alguno de los dos locales. Funciona por eso, el nuevo desafío, es tratar de que funcione sin tanto control personal, empezar a estandarizar más. Este mes de octubre empezamos con la creación del departamento de calidad, la idea es estandarizar todos los procesos, hay procesos productivos que los tenemos estandarizados, pero queremos hacerlo en todo. Desde cuando la cajera cobra, hasta cómo cortamos una pata de pollo.

¿Qué proyección hacen del negocio, habrá una tercera sucursal?

Ese es el punto en el que estamos ahora, estamos terminando de organizarnos con el tema de la sucursal, la primera nos desacomodó bastante en cuanto a estructura, porque creció bastante, por eso estamos con el tema de los procedimientos. Cuando terminemos con eso, ahí vemos para donde iremos. Ahora nuestro punto débil es planificar qué haremos de acá a 10 años, tenemos que trabajar en eso.

Esto es como un hijo más para nuestros padres y para nosotros, esto es la familia. Primero hay que estandarizar todo, tener todo muy aceitado, eso te lleva años, es toda una cultura que cambiar, primero la cabeza de uno, que es la que se tiene que amoldar, después transmitirlo a la gente que trabaja con uno, para que eso funcione solo, bueno, después veremos. Hoy en día es muy familiar, porque trabajamos todos juntos, tenemos gente que hace muchos años trabaja con nosotros y también hay mucha parte emocional.

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