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Goerling: De la talabartería en 2002, a cerrar el contrato más importante y rentable de la Argentina en los últimos dos años

Goerling: De la talabartería en 2002, a cerrar el contrato más importante y rentable de la Argentina en los últimos dos años
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En un Gobierno prácticamente paralizado desde las PASO y focalizado en finalizar sin más contratiempos el mandato el próximo martes, Martín Goerling es -sin dudas- uno de los funcionarios que más provecho le sacó a estas últimas semanas en su cargo. De aquellos pocos que el miércoles estará en casa, diciendo «misión cumplida» y pensando en las fiestas.

«El 25 a la tarde salgo de vacaciones y voy a descansar un tiempo y disfrutar de mi familia, después si volveré a la actividad privada y también pienso seguir en política», le dice a Economis, en una entrevista que se realizó en la sede de la EBY en Posadas.

Al frente de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), este licenciado en Relaciones Internacionales logró cerrar y firmar los contratos más importantes para la mega-obra del brazo Aña Cuá, por la cual la Argentina contará con 1,5 por ciento más de energía disponible.

La obra total demandará unos 450 millones de dólares y Goerling ya firmó el contrato con la alemana Voith por las tres turbinas kaplan (100 millones) y con el consorcio Astaldi (Italia)-Rovella Carranza (Argentina) y Panedile (Paraguay) por la obra civil, por otros 200 millones.

La firma de los contratos «blinda» este proyecto y allana el camino para que los cambios de guardia en la Casa Rosada no frenen Aña Cuá, algo que en otras épocas fue moneda corriente en Yacyretá, una represa que se iba a realizar en 7 años y terminó tardando cuatro décadas. Por no mencionar lo que dijeron que iba a costar y lo que terminó costándonos a todos los argentinos (Paraguay no puso dinero, sino que aportó energía «futura»).

El proyecto es, además, una de las mayores inversiones confirmadas en la Argentina de los últimos dos años, cuando en mayo del 2018 se cortó el financiamiento externo, empezó la disparada del dólar y hubo que acudir al FMI buscando un salvataje.

Por ejemplo, había un ambicioso proyecto de infraestructura a financiarse con el sistema PPP y todo quedó en la nada por la crisis financiera y también el «efecto cuadernos». Esto no sucedió con Aña Cuá.

“Pero además, es una de las obras más rentables en la relación costo-beneficio, por la energía que vamos a generar. En Mendoza hay un proyecto de energía solar con una inversión mucho mayor, pero con menos producción de energía, Aña Cuá no tiene costos medioambientales, no hay que relocalizar gente ni hacer obras de defensa costera, eso ya está. Donde ahora pasa el río, va a pasar agua y salir energía”, explica Goerling, en su despacho de la sede posadeña, sobre la calle Rivadavia casi La Rioja.

La oficina de Goerling es tan chica que si alguien pasa sin conocer al personaje, podría confundirlo con cualquier empleado administrativo de rango medio. El despacho es impersonal, salvo por el cuadro de un espectacular yaguareté mostrando los dientes, que quizás se lleve a su casa en unos días más. «Me lo regaló una de las artistas que vino a pintar el muro”, explica el posadeño, que además se hizo tiempo en estas últimas semanas, para batir un récord en el libro Guiness.

“Pasé la mayor parte del tiempo en esta oficina, menos en las de Catalinas. Y viajando mucho entre Buenos Aires, Ituzaingó y Paraguay. Este fue mi primer cargo como funcionario y me deja muchas satisfacciones, en la columna del haber, quizás no pude estar tanto con mi familia”, dice el padre de Sofía (15 años) y Martina (12 años).

Goerling es además el director de la EBY más improbable. Lejos del perfil del ingeniero experto en temas energéticos, el economista o incluso el arquitecto, como Oscar Thomas, quien más tiempo estuvo al frente de la entidad.

Su perfil fue el de un componedor que logró ensamblar las muchas voluntades distintas que encierra el desafío de dirigir una entidad binacional.

Donde hay que negociar a varias bandas, para conciliar los intereses del Estado argentino, los paraguayos, atraer empresas que quieran trabajar en obras millonarias en un país con grandes chances de defaultear la deuda en poco tiempo más y también negociar con dos gobiernos provinciales. Mientras se desarrolla la entrevista suena el teléfono y toma la llamada. Era el gobernador de Corrientes, Eduardo Valdes.

Las canas que asoman en la sien dan cuenta que a pesar del talante tranquilo de Goerling, dejar todo listo para la mayor obra de energía de la Argentina fue un desafío a superar, no algo que salió por pura inercia.

Goerling combina una formación académica importante (Licenciado en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en la Universidad de El Salvador y Máster en España. Además un Doctorado al que le falta la tesis), con una fuerte vocación emprendedora. Se dedicó al marketing y la publicidad antes de Yacyretá, pero hizo de todo.

«Construí edificios y hasta tuve una talabartería, en Iguazú, en la crisis de 2001 y 2002», cuando venían los extranjeros con el dólar alto y se llevaban todo lo que encontraban en cuero.

La importancia de Aña Cuá

En una entrevista con Economis, Goerling repasó la importancia de Aña Cuá y lo que viene para Yacyretá en la futura gestión. También habló sobre la posibilidad de otra represa en Misiones, y qué le parece que debe cambiarse en este sentido para escribir una historia diferente, donde lo que es bueno para el país (generar más energía fundamental para crecer), primero lo sea para los misioneros.

-¿Qué significa Aña Cuá?

-Para Yacyretá mucho, porque viene a completar todo el proyecto hidroeléctrico, la maquinización de esas tres turbinas, que se intentó antes dos veces y no se pudo, la última fue hace más de 10 años y nosotros la llevamos adelante. En dos años logramos llevar adelante este proceso desde el punto de vista técnico. No son fáciles estos proyectos

-¿Qué le va a aportar al país?

-Entre el 9 y el 10 por ciento más de lo que genera Yacyretá. Si tenemos en cuenta que Yacyretá aporta el 16 por ciento de la energía total al sistema, entonces da un 1,5 o 1,4 por ciento adicional de generación para la Argentina. Este proyecto es muy beneficioso por el costo/beneficio, porque hoy hacer una central hidroeléctrica en cualquier otro, lugar los costos son más altos, hay que hacer un embalse, defensas costeras, relocalizar gente, todo eso ya está hecho, acá no hay que cambiar nada. Mejoramos el tema ecológico con más ascensores de peces, hoy circula el agua y la idea es que entre el agua y salga energía en cuatro años.

-¿Cuántos contratos quedan por firmar?

-Son cinco licitaciones, que se componen de todo el proyecto. Las dos más importantes son la obra civil y la obra electromecánica, turbinas, generadoras. Turbinas ya está firmado el contrato con la firma Voith que ganó la licitación, la obra civil con el consorcio Astaldi, Rovella y Tecnoedil de Paraguay (Nota: se firmó unos días después de la entrevista). Otra licitación es ingeniería de detalle, que hace los planos finales e interactúa ajustando los proyectos a planos de obra (ganó una firma brasileña), también falta hacer el contrato de inspección de obra, esa se adjudica ahora y se empiezan los contratos, argentina paraguaya, y la última obra es transformadores y líneas, un trabajo que ganó una empresa china.

-¿Cuánto suma el costo de Aña Cuá?

La obra civil 200 millones de dólares, 100 millones las turbinas, ahí tenés 300 millones de dólares. Inspección 9 o 10 millones…En total serán entre 400 o 450 millones que se financian con fondos propios de Yacyretá.

-¿Se quedaría unos días más si se lo piden para hacer el traspaso con su sucesor?

-No creo que me lo pidan, (risas), pero yo me voy con mi gobierno el 10 de diciembre. Por ahí, si hay que hacer unos días más para acomodar las transiciones, por supuesto, es mi responsabilidad, hasta que no tenga un reemplazante designado.

-¿Cómo los afectó el tema de los cuadernos y la gran cantidad de empresas involucradas, que paralizó otras obras de infraestructura en el país?

No tuvimos ese inconveniente, nosotros buscamos dos cosas con Aña Cuá, que vengan los mejores consorcios del mundo, porque el proyecto lo habilita, y sabíamos que si lográbamos eso íbamos a tener buenos precios, porque la competencia te tira los precios abajo y logramos una reducción de más del 40 por ciento sobre los valores originales. Hubo empresas que estaban en la causa de los cuadernos, como Cartellone y Techint que compitieron. Todo el proceso fue muy claro y no hubo ninguna objeción.

-¿Por qué antes no se pudo?

Si, fue clave para destrabar el tema deuda, cuando se trababa el presidente le avisábamos y hablaba con Cartés o Mario Abdo, yo he hablado también para destrabar algunas cuestiones. Cuando la política se mete se pudren las cosas, porque las empresas que quieren participar hacen un gran esfuerzo en dinero y tiempo, si pierden y ven que no hay presiones políticas, son buenos perdedores, es mi experiencia en este tema.

-¿Cómo se hizo para avanzar en medio de la crisis argentina?

El primer tramo fue en 2018 cuando vino la devaluación y nosotros dependemos 100 por ciento de los recursos del estado. La mayor fuente de ingresos es el Estado argentino, nunca tuvimos, más allá de algunos retrasos, problemas de pago, lo cual nos permitió seguir trabajando, nosotros hicimos una ahorro financiero, todos los proyectos que yo encaré fueron con los recursos disponibles. La responsabilidad nuestra es con las empresas que apuestan a Yacyretá.

-¿Las empresas no tienen dudas, me pagara el Estado?

-Por supuesto tienen dudas, Argentina es una locura, pero acá también hay que entender que Yacyretá es binacional, no solamente es el Estado argentino, también es el estado paraguayo, es otra realidad también.

-¿Una posibilidad era levantar el pie del acelerador?

-En 2018 por ahí se desaceleró un poco el proceso para ver qué pasaba hasta que después hubo un horizonte, lo consultamos con el Presidente y nos dijo que siguiéramos adelante, es una obra muy importante para la Argentina.

-¿Si sale bien puede cambiar la mirada que tiene el ciudadano misionero de las represas y cambiar su postura respecto de una nueva represa?

-Puede ser. El malestar que hay con las represas desde mi punto de vista como misionero y posadeño, es que nosotros sufrimos 40 años Yacyretá, se tenía que hacer en 7 años y se terminó en cuarenta, yo vi la transformación de posadas y parte de la provincia, y los sinsabores que tuvo. Nos tocó desde una guerra (Malvinas), hiperinflación. El misionero tiene motivos fundados para la postura que tiene respecto a las represas. Yo creo que de encarar futuras represas hay que cambiar las reglas del juego, primero hay que asegurar los beneficios para la provincia y la Nación. Todo lo que es obra complementaria hay que hacerla primero y por último, recién, la sala de maquinas.

Ficha personal

Martin Goerling
Cargo: Director Ejecutivo Entidad Binacional Yacyretá
Estado civil: Casado, 2 hijas (Sofía y Martina)
Formación: Licenciado en Relaciones Internacionales y Ciencias Políticas (El Salvador), Máster en España (Administración y Gerencia Pública).
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