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Feria de Artesanías del Mercosur: un encuentro global de culturas unidas por el arte

Feria de Artesanías del Mercosur: un encuentro global de culturas unidas por el arte
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Andrea Gómez es colombiana y con una sonrisa luminosa ofrece las carteras de cuero hechas por mujeres en estado de vulnerabilidad, asociadas en una cooperativa de Buenos Aires. La marca es Ruah – palabra Hebrea que significa Espíritu, soplo que crea y recrea- y promueve la inclusión social y el desarrollo de mujeres por medio de la capacitación en oficios artesanales. Cada pieza, finamente terminada, vale unos cuatro mil pesos, de los que las hacedoras se quedan con un porcentaje. La asociación bautizada Horizonte de Máxima debutó este año en la novena edición de la Feria de Artesanías del Mercosur que concluye este lunes en Puerto Iguazú, con la participación de más de 300 artesanos de Misiones, Paraguay, Catamarca, El Chaco y otros puntos de la región.

Como cada año, las experiencias son múltiples y cada vez más los curiosos y turistas que se acercan a comprar regalos, tallados en madera, platos hechos en tierra colorada, bellísimos juegos de ajedrez de madera, robots hechos con desecho y hasta costosas joyas de piedras misioneras y de otros puntos del país. 

Silvana Giménez, presidenta de la Fundación Artesanías Misioneras, recorre de punta a punta el enorme Centro de Convenciones del hotel Amerian. Está pendiente de cada detalle y cada tanto se frena para hablar con alguno de los feriantes. Se la nota entusiasmada y asegura que es porque, a pesar de la crisis, hubo un número alto de expositores y un buen volumen de ventas en los tres primeros días: solo los productores de Hecho en Misiones cosecharon unos 50 mil pesos en el segundo día de exposición. El stand de los quom, casi se quedó sin material. Y los otros, depende de los precios de los productos, no tenían nada que envidiar.

Silvana Giménez preside la FAM y está en todos los detalles.

Este año faltaron los de Bolivia, por obvias razones, pero creció el número de expositores de Paraguay. Desde Itapúa -makás- hasta el norte, tejidos, ñandutí y máscaras. “Hace 30 años que hago esto. Crié a mis hijos, hoy uno arquitecto”, celebra Néstor Portillo, llegado desde el otro lado del Paraná.

Y efectivamente, se puede vivir de la artesanía si se le dedica tiempo y pasión. Victor Guillermo Díaz puede dar fe de ello. Trabajó buena parte de su vida como empleado, siendo profesor de dibujo. Hasta que un día, el destino le torció el rumbo. Unos jóvenes le trajeron un trozo de madera del río que pronto se transformó en la cabeza de un caballo. Ese fue el inicio. Con sus artesanías de la marca Pica Pau, Victor fue ganador en una de las ediciones de la FAM y hoy vive de las artesanías, oficio que comienzan a adoptar sus dos hijos, de 23 y 18 años. El realismo de sus pescados en madera es asombroso. Un adorno minucioso puede llegar a valer ocho mil pesos. 

Los jóvenes también le sacan brillo a la artesanía. Del otro lado del salón se exhiben modernos elementos para la casa o el uso de la tecnología, pero tallados en madera y con elementos regionales. Es un grupo de trabajo de San Ignacio que vende en toda la provincia. ¿Juguetes? Los hay en madera y para todas las edades.

Los hay también fabricados con desechos. De cualquier cosa, aclara con risas el artesano que exhibe unos divertidos robots hechos, efectivamente, con cualquier cosa. Resalta un guitarrista metalero…de metal. 

Marta Eizmendi también se luce con otro elemento natural: la tierra. La tierra roja. La idea se le ocurrió viendo que los turistas suelen pagar por una botellita con tierra colorada. Decidió dar un paso más y ofrecer adornos directamente moldeados en tierra, con incrustados de tacuara y borlas jesuíticas. 

Por supuesto que están los animales hechos en madera, tradicionales de las comunidades guaraníes. Yaguaretés, tortugas, pájaros de todo tipo, se lucen para los asombrados ojos del visitante.

Otro atractivo en vivo es apreciar cómo se talla un viejo tronco. Uno de los artesanos que trabaja dentro de las Cataratas del Iguazú se queda con la atención del público que, absorto, ve cómo la madera se va transformando golpe a golpe en el rostro de un Cristo sufriente.

Este año el Instituto Provincial de Estadística y Censos se sumó para aportar expertise en el manejo de datos. Está realizando un censo de artesanos y una estadística de las ventas realizadas y la calificación del público. Los encuestadores harán la entrevista mediante de tablets y una aplicación creada por el propio organismo.Como sea, en su novena edición, la FAM ha trascendido fronteras como un encuentro que es al mismo tiempo de rescate cultural y atractivo turístico: los hoteles de la ciudad en el feriado largo, están colmados. De hecho, faltó lugar para alojar a los feriantes que vinieron sobre la hora. El movimiento económico que se genera es incalculable, aunque se pueda tomar, sobre el cierre, dimensión de las ventas. Pero el efecto multiplicador va mucho más allá de los números. Desde Catamarca, una de las artesanas que vende coloridos ponchos, no ve la hora de terminar de vender para ir a conocer al gran atractivo: las Cataratas del Iguazú. «Ya vi la selva y me encantó. Pero quiere ver el agua. Allá nosotros no tenemos», se ríe.

Todo muy bello. Tout beau”, celebraba un francés de Lyon mientras compraba unas pulseras tejidas similares a las que consiguió en su paseo por Bolivia. Un punto de integración de la aldea global.

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