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Estados Unidos e Irán en una escalada bélica riesgosa

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Estupor y mucha preocupación mundial causó la “guerra de baja intensidad” que los asesinatos del General Soleimani y sus acompañantes pusieron en marcha, lo cual hace temer una guerra posterior de escala enorme e imprevisible que puede desatarse.
De por si el acto de agresión es de imposible justificación, pues involucra a dos naciones que técnicamente estaban enfrentadas ideológicamente y en el plano de las amenazas latentes, pero no se encontraban en guerra, además de haberse perpetrado en territorio de Iraq, o sea un tercer país, el cual también sufrió bajas en el mismo atentado o acción bélica.
Tan carente de todo justificativo es ese acto de patoterismo geopolítico, que hasta un autodefinido amigo de EEUU, como el analista internacional Carlos Escudé, no se atrevió a defenderlo ni a justificarlo (en el programa Minuto Uno de C5N). Y es bueno recordar que el mismo Escudé fue un entusiasta y virulento partidario de las dos guerras de agresión ejecutadas por EEUU contra Iraq, pocos años atrás.
En el muy sensible tema Malvinas, Escudé –en una abierta postura pro británica-, afirmó que Argentina fue el país “agresor”, tal el nivel de su subordinación a los anglosajones, pero el asesinato del General iraní y sus acompañantes fue tan grosero e indefendible, que ese analista se cuidó bien de apañarlo.
Complejo de analizar el tema, por sus múltiples aristas, y por muchos datos claves que seguramente no son conocidos. Pero surgen algunos hechos interesantes, que el temor de una escalada bélica impredecible, pudo dejar de lado.
Sin duda la preocupación general, es que esa agresión y sus respuestas, puedan ser el detonante de un conflicto mucho mayor, que incluso involucre armas nucleares. De hecho, la disparidad de fuerzas a nadie escapa que es muy acentuada. Pero inmediatamente sobrevuela el recuerdo de Vietnam.
La nación persa es una potencia regional considerable, no es una potencia mundial; pero claramente tampoco es una nación indefensa, como lo son Grenada y Panamá, fácilmente invadidos por EEUU; o en soledad estratégica, como estuvieron Yugoeslavia y Libia, años atrás.
Hace ya varios años EEUU da muestras de haber vuelto a la “doctrina del Gran Garrote”, y la aplica a menudo…pero no siempre.
De lo que pudo verse y estimarse, de acuerdo a los  acontecimientos, surgen varios aspectos significativos.
– La muy bonita e inteligente diputada rusa Natalia Poklónskaya afirmó que de hecho estamos inmersos en la tercera guerra mundial, la cual se libra en forma muy diferente a las dos anteriores; marcando sus inicios desde la agresión a Yugoeslavia, a Iraq y otras, según el reportaje del diario Sputnik.
De las trincheras de la Primera Guerra, hoy se pasó a un abanico de opciones bélicas, que van desde lo mediático, pasando por los bloqueos económicos, ahogos financieros, operaciones de aislamiento internacional, siguiendo por guerras de baja intensidad y operaciones de terrorismo interno (como las guarimbas en Venezuela), las guerras no convencionales diversas (como sería
por ahora este caso), golpes de Estado reaccionarios y clasistas (como en Bolivia) y las agresiones desembozadas.
– Varios destacados analistas geopolíticos argentinos tienen coincidencias con lo expresado en el párrafo anterior, como Miguel Ángel Barrios, Marcelo Gullo Amodeo, Carlos Pereyra Mele y Jorge Nelson Poma, entre algunos otros más.
– Se puede advertir la total soledad de EEUU en esta agresión, solo apoyado por Israel y Arabia Saudita; si bien ahora se advierte cierto accionar de sus “primos” británicos, como lo revela la instigación a las protestas internas que habría perpetrado el embajador en Irán.
– El craso error de derribar un avión de pasajeros por parte de la defensa iraní, proporciona a EEUU el argumento para cambiar el eje de discusión.
– La “iniciativa” (pretendida imposición) de EEUU de presionar en bloque a Irán por el tratado nuclear, no tuvo eco alguno, demostrando el deterioro del poder real de esa superpotencia, lejos ya del Mundo Unipolar.
– El accionar directo de EEUU contrasta con la extrema mesura de China, Rusia, India, la Unión Europea y otros. El desgaste es unipolar, y puede ser considerado un signo de decadencia.
– El felpudismo extremo demostrado por el ”evangélico” Bolsonaro apoyando a EEUU en la agresión, demuestra su indignidad, en franca oposición al soberano accionar de Lula en temas geopolíticos.
– Si Macri hubiese seguido en el poder en Argentina, con seguridad asumiría una postura más felpúdica aun que la expresada por Bolsonaro.
– Si bien EEUU tiene un presupuesto militar que seria entre el 40% y 50 % del total mundial, la derrota de su agresión en Siria (con otros socios como la OTAN e Israel), la virtual derrota por abandono o inanición táctica en Ucrania, y el empantamiento en otros escenarios como Iraq y Afganistán,
parecerían demostrar una notable paridad tecnológica bélica respecto a las otras dos superpotencias (China y Rusia), así como mucha tela para cortar en lo referente a lo táctico y su visión estratégica.
– El rechazo que EEUU generó en Iraq, significa un costo geopolítico muy alto, si bien es evidente que el invadido país arábigo carece de poder real para concretar la expulsión de las bases imperiales en su territorio.
– Queda en claro que una guerra convencional de EEUU contra Irán tendría costos humanos, económicos y geopolíticos inadmisibles, mientras que una agresión nuclear, así sea con artefactos tácticos, tendría efectos en todo su entorno, y sería un detonante de agresiones múltiples en gran escala de efectos globales catastróficos. Difícilmente suceda esto, y es de esperar que
prime la cordura. 
– Si bien EEUU hoy no depende críticamente del petróleo y gas de Oriente Medio, no ocurre lo mismo con Europa, China e India, entre otros. El cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán, sería una contundente opción militar que indirectamente afectaría en grandes proporciones a todo el bloque de Potencias Atlantistas, pudiendo producir un serio resquebrajamiento de la antes monolítica postura de esas potencias.
– El tema no se agota.
Para Argentina, y para todo el bloque de la CELAC, lo lógico es mantener en este espinoso tema, una postura neutral, que no avale agresiones internacionales de ningún tipo. La muy buena convivencia entre argentinos de diversos credos y orígenes culturales y étnicos, es sumamente importante, debiendo acentuarse
todo accionar para mantener nuestra población fuera de ese tipo de conflictos potencialmente insalvables, como los de Medio Oriente.

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