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Energía: condición necesaria pero no suficiente para el desarrollo

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La energía, en todas sus formas, puede ser un simple “commodity” (bien o servicio transable y exportable), y como tal un bien apetecible para el saqueo corporativo y/o imperial, como sucede en muchos países en los que el petróleo o el gas abundante llega a ser una “maldición económica”; o puede –y debe- ser el gran puntal, la piedra angular en la que se asiente el gran proceso autosustentable de desarrollo socio económico.
De por si sola, la existencia de grandes reservas de hidrocarburos, no garantiza el desarrollo, sobre todo en los países en los que los dólares fáciles de las exportaciones de esos hidrocarburos en bruto, impiden de hecho el desarrollo de otras actividades económicas.
Ese fenómeno es conocido como “el Mal Holandés”, por haberse estudiado los nocivos efectos de la irrupción descontrolada de divisas que en los casos acá analizados son producidas por un acentuado incremento de las exportaciones de hidrocarburos u otras materias primas, lo cual a su vez provoca la sobrevaluación de la moneda local, con sus desastrosos efectos sobre la industria y la economía local en general.
Eso sucedió también en otros grandes exportadores de hidrocarburos, que no protegieron o ni crearon sus industrias y dejaron expuestas sus economías al “libre mercado”, como Nigeria, Iraq, Arabia Saudita, Kuwait, Venezuela, Ecuador, y otros casos similares.
A diferencia, en Noruega, Irán y Rusia (por citar los casos más relevantes); el Estado asumió su rol rector, regulando al sector financiero y promoviendo el desarrollo diversificado, para evitar la primarización forzosa de la economía, la extranjerización de sus recursos hidrocarburíferos y la dilapidación de las divisas, incluso constituyéndose en el caso noruego un fondo anticíclico para la futura transición a una economía propia sin hidrocarburos. En los casos de Irán y Rusia, los análisis serían incompletos sin incluir las complejidades geopolíticas, cuyas evaluaciones requerirían al menos un par de extensos trabajos. Pero queda en claro que no se deja nada librado al “dios mercado” de los dogmáticos neoliberales, como se nos pretende imponer a los argentinos.
El de EEUU es un caso con otros caracteres, pero con puntos de coincidencia. EEUU (con sus particularidades de “libre mercado con el Estado interviniente”), se logró revertir el fuerte sesgo importador de hidrocarburos, que era un talón de Aquiles de su poderosa economía, y que ahora incluso experimenta un fuerte golpe de timón contra la globalización salvaje. Con explotaciones de fracking, EEUU pasó a ser de primer importador a importante exportador de hidrocarburos.
La “maldición del petróleo” sucede cuando se deja actual “libremente” a “los mercados” (o sea las corporaciones transnacionales y sus aliados oligárquicos locales). Ese sería el modelo de producción exclusivamente primaria de Vaca Muerta, sin el correcto abastecimiento al enanizado y escuálido mercado interno, achicado hasta la miseria por el neoliberalismo salvaje, e impulsor de exportaciones en bruto, sin agregarle valor agregado, como serían por caso fertilizantes, o combustibles procesados, u otros productos de la petroquímica; o mejor aun, diversos productos industriales fabricados localmente en base a energía barata y otros debidos estímulos económicos de un Estado activo y comprometido con el desarrollo nacional.
Claro que el accionar neoliberal en Vaca Muerta seria incluso más perjudicial para los Intereses Nacionales, si se confirma que el macrismo habría puesto la mega yacimiento hidrocarburífero, como garantía del irracional endeudamiento externo en el que nos sumió.
El Estado activo y su rol en la Energía, es la piedra basal que define si la posesión de riquezas energéticas será el puntal para el desarrollo, o simplemente operará como simple exportador de energéticos en bruto, con la afluencia de divisas fáciles y la sobrevaluación de nuestra moneda, que impida el desarrollo industrial y tecnológico, y con ello la grandeza nacional.
Este razonamiento, expuesto generalmente para el caso de los hidrocarburos, es también aplicable al litio, que muy pronto será un insumo estratégico y posiblemente escaso para la demanda enorme que se avizora, ante los avances tecnológicos en el rubro de automotores eléctricos.
Lo precedente no significa condenar –cuando la producción y las reservas comprobadas lo permiten-, las exportaciones de petróleo o gas en bruto, pero esas divisas fáciles no deben ser la excusa para dejar de lado el objetivo prioritario, que siempre debe ser el desarrollo socio económico, para lo cual la industrialización, la diversificación económica y el pleno desarrollo integrado de todo el territorio nacional son objetivos irrenunciables y esenciales.
Lo mismo cabe expresar referente al litio. Muy pobre objetivo sería solo planificar exportar materia prima en bruto, siendo que lo lógico es apuntar a procesarlo acá, para luego exportar bienes industriales –como por caso baterías o incluso automotores, que utilicen al litio como componente destacado.
La extrema cortedad de miras, evidenciada por el neoliberalismo, en esta tercera etapa de perpetración, resulta simplemente vergonzosa en el caso del gas.
Se impulsan y muestran como “un gran logro” las renacidas exportaciones de gas a Chile y ahora a Uruguay (tal como se hizo cuando se saqueó impunemente el gran yacimiento de Loma de la Lata, por parte de Repsol y otras, en el precedente período neoliberal del menemato y delarruato), pero se paralizaron desvergozadamente obras para abastecer a regiones y provincias que carecen por completo del esencial servicio de gas natural, sin excusas valederas, y con el claro objetivo de impedir el desarrollo. La paralización del GasNEA es muestra del plan de genocidio económico que perpetró el actual gobierno neoliberal –por suerte en plena y desordenada retirada-; siendo evidente que su real objetivo era consumar la disolución nacional, y de mínima, recrear aquella Argentina del “gobierno de la bosta” de la oligarquía contumaz del siglo XIX, que bajo formatos pseudo “democráticos” mantenían un esquema de tipo feudal campero.
La entrega de áreas marítimas para su explotación por parte de empresas británicas, es otra muestra cabal de la total carencia de valores patrióticos de los operadores del neoliberalismo, doctrina apátrida por definición. ¡Y el grueso de los uniformados, ni se da cuenta, tal es el grado extremo de sus confusiones conceptuales! Pero esto requeriría un análisis por separado.
La Energía es uno de los temas troncales, cuya correcta dilucidación, será pieza clave para salir del caos socio económico en el que con aviesa intencionalidad nos sumergieron los personeros del neoliberalismo; y con La Energía al servicio nacional, encarar un fuerte y rápido proceso de desarrollo socio económico, que nos es totalmente necesario.

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