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El impacto de la devaluación sobre la competitividad: ¿alcanzó el tipo de cambio su valor de equilibrio?

El impacto de la devaluación sobre la competitividad: ¿alcanzó el tipo de cambio su valor de equilibrio?
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En las últimas semanas, el dólar parece haberse tomado un respiro y su valor se ha estabilizado en el rango de los 28 a 29 $/u$s. El fuerte aumento en el precio de la divisa verificado desde mayo no se trasladó totalmente a los precios y por lo tanto, originó también una mejora importante en el poder adquisitivo del tipo de cambio (Tipo de Cambio Real – TCR).

Una forma de medir si el precio del dólar es alto o bajo, es compararlo con su valor teórico de mediano plazo. Si bien hay muchas formas de medir este último, una metodología es la de analizar cómo están los precios en dólares en Argentina respecto de otros países del mundo. Si bien esta forma de medir el precio de equilibrio del tipo de cambio es ampliamente utilizada debe corregirse por los cambios de productividad que experimenta la economía. En esta editorial vamos analizar ambas cuestiones: ¿cómo están los precios de Argentina respecto del resto del mundo? y ¿cuál debería ser el valor del dólar en función de dichos precios1 ?. Si bien tanto los precios de los bienes como la productividad resultan muy importantes para la determinación del tipo de cambio de equilibrio en el mediano plazo, también existen otras variables relevantes como el contexto externo (tasas de interés internacional, riesgo de países emergentes, precios internacionales, etc.), la política fiscal (dinámica del gasto público y del endeudamiento) y la política monetaria (tasas de interés).

 

A lo largo de la editorial nos concentraremos en analizar cómo están los precios de Argentina con respecto al resto del mundo y cuál podría ser el nivel de tipo de cambio de mediano plazo ajustado por la productividad de la economía y, dejaremos para el final, los efectos que pudieran tener el resto de las variables sobre el TCR.

 

¿Están caros o baratos los precios en dólares de Argentina?

La comparación de precios de bienes y servicios entre países no es sencilla ya que debe realizarse entre productos completamente homogéneos y obviamente lo que se compare, debe estar valuado en la misma moneda. Por esta última razón, el valor del dólar siempre resulta muy importante a la hora de determinar si Argentina está cara o barata con respecto a otros países.

La comparación de precios entre productos totalmente homogéneos es posible de ser realizada con artículos o servicios de empresas internacionales que produzcan exactamente el mismo bien o servicio en distintas partes del mundo. Lamentablemente, esto requiere excluir de la muestra a muchos servicios y productos que también son relevantes a la hora de considerar el costo de vida en una economía pero que en la práctica resultan muy difícil de ser comparados por las diferencias de calidad (educación, salud, transporte, entretenimiento, etc.).

De esta forma, a continuación se comparan cerca de 50 precios de bienes y servicios producidos por reconocidas marcas y/o cadenas internacionales que son exactamente iguales en todo el mundo. Las ciudades donde se relevaron las muestras son tres: Mendoza (Argentina), Londres (Reino Unido) y París (Francia).

Como puede observarse en los siguientes gráficos, los precios en Argentina relevados durante el presente mes de julio, resultan en general más bajos que en Francia e Inglaterra.

Esta foto con menores precios en Argentina respecto de Inglaterra y Francia dista mucho de la relevada hace exactamente un año atrás, donde los precios en dólares en nuestro país resultaban en general más caros que en el Reino Unido y similares a los de Francia.

La gran diferencia entre julio de 2017 y 2018 es claramente el valor del TCR que, como observamos anteriormente, aumentó bastante en dicho período. Puesto en otras palabras: la gran diferencia entre julio de 2017 y 2018 se explica porque el precio del dólar en Argentina aumentó más rápido que el promedio de precios de su economía.

La fundamentación implícita de la relación entre el valor del tipo de cambio y los precios en los distintos países se basa en una teoría muy simple que ayuda a estimar un marco de referencia para el valor de mediando plazo de la divisa. Es la denominada teoría de la “Paridad de Poder de Compra”2 que ha sido ampliamente difundida por el semanario británico The Economist. Este “Think Tank”, a través de su indicador de tipo de cambio “Big Mac”3 , utiliza desde 1986 los precios de los sándwiches de McDonald´s para estimar las condiciones de sobre o sub-valuación de las monedas en casi 60 países del mundo.

La idea implícita de la teoría de la “Paridad del Poder de Compra” es que en el mediano plazo, las canastas de bienes en el mundo deberían tener valores similares y los tipos de cambio se encargan de ajustar dichas diferencias en el mediano plazo. Para calcular los desvíos del tipo de cambio respecto de sus valores de mediano plazo, una de las claves es utilizar una canasta de bienes muy similar entre los diferentes países. The Economist utiliza una canasta que es totalmente homogénea entre los diferentes países como es el sándwich “Big Mac”. De esta forma, y de acuerdo a la teoría de la Paridad del Poder de Compra, cuando los precios internos en dólares de estos sándwiches son mayores que en Estados Unidos, el tipo de cambio se encontraría demasiado bajo y por lo tanto, debería subir en el mediano plazo y viceversa.

Uno de los problemas generales que tiene la aplicación de esta teoría4 es que la misma no tiene en cuenta las mejoras por productividad en los distintos países. La mayor productividad en los países más ricos, les permite pagar mejores salarios a sus empleados sin perder competitividad aún con precios más elevados. Como consecuencia de esto, los precios al consumidor en la mayoría de estos países son sistemáticamente más altos que en los países más pobres. Esta relación de precios más altos en países con mayor PBI per cápita (productividad) también es válida para los precios del “Big Mac”, como puede observarse en el siguiente gráfico:

Un segundo problema del indicador de tipo de cambio “Big Mac”, pero que es exclusivo de nuestro país, está dado por una antigua regulación que estableció el gobierno anterior por la cual le fijaba a McDonald´s el precio de este sándwich5. Esta regulación distorsionó, para el caso de nuestro país, el indicador relevado por The Economist. Por este motivo, diversos analistas comenzaron a utilizar sólo para Argentina otro sándwich de la cadena internacional que tenía prácticamente el mismo precio del “Big Mac” en la mayoría de los países relevados por The Economist, como es el sándwich “Cuarto de Libra con Queso”.

Con la llegada del nuevo gobierno, la regulación del precio del “Big Mac” fue removida. No obstante, por razones probablemente de índole comercial, la cadena internacional de comidas rápidas en Argentina si bien comenzó a ajustar el precio del “Big Mac”, este movimiento aún no habría concluido totalmente dado que, a diferencia del resto de los países, en Argentina el precio de este sándwich aún continúa bastante por debajo del “Cuarto de Libra con Queso”.

Por estos motivos, al realizar las cuentas para calcular el valor del tipo de cambio de mediano plazo mediante la teoría de la Paridad Poder de Compra, además de tener que ajustarlos por el PBI per cápita, en el caso de nuestro país, también debería tenerse en cuenta tanto el precio del “Big Mac” como el del “Cuarto de Libra con Queso”. 

Teniendo en cuenta el precio actual del “Big Mac” tanto en Argentina como en Estados Unidos6 y que el ajuste por productividad requiere que los precios en Argentina sean un 37% más baratos que en Estados Unidos7 , el actual valor de mediano plazo para el dólar estaría un poco más bajo que su actual cotización (26 $/u$s en vez de 28 $/u$s). No obstante, si esta misma cuenta es realizada utilizando los precios del sándwich “Cuarto de Libra con Queso” (en vez del “Big Mac”), el actual valor de mediano plazo para el dólar estaría un poco más elevado que su actual cotización (cercano a los 30 $/u$s).

De esta forma, la teoría de la Paridad de Compra corregida por productividad predeciría que el actual valor del dólar estaría bastante cercano de su valor de equilibrio de mediano plazo. La implicancia práctica es que, de no existir shocks importantes8, la evolución futura del precio de la divisa no debería diferir demasiado de la evolución de la inflación.

En el caso que efectivamente la economía experimente algún tipo de shock adicional, la dinámica de mediano plazo del tipo de cambio podría alterarse, dependiendo del signo y de la magnitud del fenómeno:

• los shocks externos negativos (subas en las tasas de interés internacionales, menores precios de exportaciones, mayor riesgo de países emergentes, etc.) impulsarían una dinámica del tipo de cambio mayor a la de la inflación y viceversa.

• Fuertes reducciones en el nivel del Gasto Público y del endeudamiento de la economía, mejorarían también la evolución positiva del TCR.

• Política Monetaria y Tasas de Interés: un descenso de las tasas que no resulte acompañada por una caída en las tasas de inflación esperada, también tendría efectos positivos sobre el TCR aunque esto solamente podría darse en el corto plazo.

Como resumen de lo explicado anteriormente se puede concluir por un lado, que la evolución del tipo de cambio en los últimos meses redujo fuertemente los precios en dólares en Argentina y que los mismos pasaron de estar desde niveles más altos respecto de Londres y similares a los de París a estar actualmente, en valores generalmente más bajos que el que se registra en estas ciudades.

Por otro lado, también se concluye que el actual nivel del tipo de cambio se acerca bastante a los valores de mediano plazo que sugiere la Teoría de la Paridad de Poder de Compra. Esto no implica que el actual valor del tipo de cambio se mantenga inalterado en el mediano plazo sino que, dependiendo del escenario internacional, de la evolución del gasto público y de la política monetaria, de ahora en más, el tipo de cambio podría seguir de cerca la evolución que tenga la inflación en nuestro país y podría ya no necesitar nuevos ajustes, como los que tuvieron lugar en el último año.

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