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El gasto público ¿es mucho o poco?

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Cuando escuchamos a los economistas y a diferentes profesionales de  Ciencias Económicas hablar de la crisis argentina (o de cualquier otra crisis económica), pareciera haber tantas versiones y opiniones respecto al tema que, hasta nos lleva a preguntarnos ¿realmente saben de lo qué están hablando? 

Es que las respuestas en economía son tan complejas que la frase favorita de un economista es “depende”. Ya lo decía en su tiempo Winston Churchill: “Si metemos en una habitación a dos economistas, saldrán de allí dos opiniones diferentes”. Esto sucede porque la economía es compleja, cada análisis encierra muchas variables y, además, es una ciencia social donde no se puede predecir y simplificar con una certeza absoluta los pensamientos del hombre. 

Teniendo en cuenta la dificultad que representa el análisis económico de los hechos, en este artículo busco presentarles diferentes opiniones sobre el origen de la crisis y algunas ideas de por qué existen explicaciones tan diversas:

  • Discrepancias de opinión sobre el Gasto Público:

El Gasto Público y el rol del Estado en la economía deben ser de los temas más discutidos en la historia del pensamiento económico. Los más liberales piensan que la intervención del Estado debe reducirse al mínimo indispensable, ocupándose solamente de proveer aquellos bienes y servicios que el sector privado no quiera o no pueda proveer. 

Es por ello, que los economistas y gobernantes con un pensamiento más afín con el liberalismo siempre verán en el Gasto Social un problema y tratarán de ajustar y achicar estos gastos, ya que les parece poco eficiente la intervención del Estado en esta área. 

En la otra vereda se encuentran aquellos que defienden ideas más de izquierda (keynesianos y socialistas, entre otros). Ellos defienden la intervención del Estado y el incremento en el Gasto Social por múltiples motivos, como por ejemplo, porque incrementar el gasto público (en especial el Gasto Social) en tiempos de crisis ayuda a reactivar la economía, a potenciar el consumo y todo ello empuja hacia la salida de la depresión económica. Pero también resaltan que, si bien la no intervención del Estado puede llevar a una mayor eficiencia, el mercado funcionando solo podría generar enormes desigualdades insostenibles en una convivencia social, y por lo tanto, el Estado debe intervenir para lograr una economía más equitativa. Incluso, como argumento a favor de incrementar el Gasto Social, se puede demostrar que los países más desarrollados, destinan una mayor proporción del PIB al Gasto Público, para comprobarlo observe el siguiente gráfico:

Como vemos en el gráfico, no existe una regla de cual es la magnitud adecuada de gasto público. Países que consideramos liberales (Reino Unido por ejemplo) tienen un mayor gasto que España, y para sorpresa del lector; Argentina está bastante por debajo de la media mundial.

Entonces, ante estas pruebas ¿Argentina debe aumentar o no el Gasto Público para salir de la crisis? ¿El déficit fiscal es en realidad un problema? En realidad, podemos decir que las estadísticas son un poco tramposas (o mejor dicho los usuarios de las estadísticas pueden ser un poco tramposos), ya que si se muestran los números parcialmente, siempre es posible defender uno u otro argumento. 

Es cierto que el Gasto Público es mayor en los países más desarrollados y este fenómeno en economía se conoce como la “Ley de Wagner”. Cuando los habitantes de un país tienen ingresos elevados y ya se han suplido las necesidades básicas, exigirán al Estado mayor cantidad y calidad de prestaciones, por eso tienden a tener un mayor gasto público.

Entonces, podemos notar que el tamaño del gasto público no es el problema, sino la sostenibilidad del gasto público. Básicamente, los encargados de llevar a cabo las políticas públicas deben preguntarse si pueden sostener ese nivel de gasto en el tiempo o si sólo lo pueden hacer en tiempos buenos. Incluso el análisis debe ser más profundo: ¿el país se está endeudando para sostener ese nivel de Gasto Público? Si es así ¿lo podrá pagar?

En el caso de Argentina, si bien el Gasto Público no pareciera ser tan elevado, la deuda pública creció significativamente en los últimos años, por lo que probablemente tengan que seguir ajustando y reduciendo gasto para afrontar esas obligaciones.

Lo peor de todo ello es que, toda esa deuda que se contrajo, se fugó del país: fueron los dólares (o fuga de capitales) que se llevaron los inversionistas de la bicicleta financiera. Esa plata no llegó al grueso de la población, ni vimos una mejora en áreas fundamentales como salud, educación y ciencias.

Dos reglas:

1 ) Cantidad: Podemos tener el gasto público que podemos financiar, esto significa que por más que sea poco el gasto en comparación a otros países, si tu recaudación de impuestos es poca no se puede subir el gasto. 

Se puede tener déficit fiscal y cubrir con endeudamiento: si, siempre y cuando el país tenga crecimiento y no más allá de la tasa de crecimiento del país para que la deuda sea pagable (no es el caso de Argentina en este momento )

2 ) Calidad: La ineficiencia es mala en cualquier sistema, de izquierda a derecha si se utilizan mal los recursos los resultados son malos, y aquí viene la cuestión más importante, quizás el gasto argentino no es tanto como sus detractores quieren hacer ver; pero es muy ineficiente. Según un estudio del del BID la ineficiencia del gasto público en la Argentina llega al 7,2 % del PBI, esto serían unos 32.000 millones de dólares, suficiente para solucionar la necesidad alimentaria (costo de la canasta básica) de casi 5 millones de familias tipo en un año, o sobraría para pagar la deuda del año que viene o miles de comparaciones más. 

Es así …. no es que no alcanza, se gasta muy mal.

A modo de conclusión:

  • No es mucho o poco……. Está muy mal gastado
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