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El endeudamiento desorbitado como antesala de la disolución nacional

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Es falso que la desastrosa gestión del macrismo haya sido motivada solo por impericia (que la hubo y mucha), o por pura apropiación dolosa e incluso burda del Estado para perpetrar toda clase de negociados “atendiendo desde los dos lados del mostrador”.
Fueron acciones intencionales buscando destrozar la economía y el tejido social argentino, provocando la desindustrialización forzosa, la destrucción de entes tecnológicos, la desocupación masiva, la brutal concentración de los ingresos en muy pocas manos, la descomunal fuga de divisas junto con su correlato de timba financiera a escala desorbitada; todo ello financiado con el mayor y más perverso proceso de endeudamiento, a tasas muy elevadas y concentrando vencimientos en muy cortos lapsos de tiempo.
Eso se hizo perpetrando paralelamente las más abyectas acciones de entrega de soberanía, pues a personajes carentes de todo atisbo de patriotismo, como los que nos (des)gobernaron en los cuatro años precedentes, solo les interesa ser una colonia neofeudal, primando solo los intereses mezquinos de los grupos del poder concentrado, sin importarles un ápice los Intereses Nacionales.
Nada de suponer “errores”, la gestión de Macri y sus cómplices políticos ha sido marcadamente exitosa, pues lograron buena parte de los objetivos de destrucción nacional sistemática, que claramente se propusieron, como continuadores directos de los neoliberales noventistas.
A la vez fueron sucesores de los proceseros, que impusieron el neoliberalismo usando a las FFAA como tropas de ocupación en el propio territorio, en beneficio de intereses extranjeros y de las minorías locales subordinadas a esos dictados foráneos.
Todo el accionar de endeudamiento frenético tuvo dos objetivos complementarios, a saber.
1 Inicialmente basado en inversores especulativos, mayoritariamente operó como el lubricante imprescindible para perpetrar el peor proceso de fuga masiva de divisas, eliminándose todo control estatal y todo freno al mismo, mientras se consumaba el más profundo nivel de endeudamiento,
con la contracara de la mayor destrucción sistemática socio – económica de toda nuestra historia.
2 Pérdida la capacidad de proseguir el endeudamiento desenfrenado, a consecuencia del sobreendeudamiento, por lo que ante la certeza del default, se recurrió al Fondo Monetario Internacional, presentado ese crédito masivo como tabla de salvación, siendo en realidad un pesado “salvavidas de plomo” contraído en plazos y montos claramente impagables, pero acordados sin inocencia alguna, con vencimientos inmediatamente escalonados después de las elecciones.
Con ese operativo de endeudamiento que el FMI implementó –transgrediendo sus propias normativas que prohíben prestamos para financiar fugas de divisas- forzado bajo claras presiones de las Potencias Atlantistas (y en particular del gobierno de Trump), se cerraron las tenazas del ahogo financiero con el cual se embretó a nuestro país.
Todo ese proceso de endeudamiento se perpetró con la anuencia y conocimiento de los grandes prestamistas, de la imposibilidad del pago en las condiciones acordadas.
Eso significa que, más allá de los afanes de ganancias financieras exorbitantes por parte de bonistas especuladores, los préstamos fueron otorgados bajo claros objetivos geopolíticos de sometimiento perpetuo de nuestro país, a los poderes financieros transnacionales, y sus propósitos de globalización salvaje.
La utilización de la deuda como herramienta de sometimiento a los dictados de los prestamistas y de los poderes fácticos neocolonialistas a los que representan y sirven, es vieja metodología imperial, habiendo sido utilizada por Gran Bretaña, y luego por EEUU y sus aliados europeos, desde las independencias formales de nuestras naciones de Íbero América y El Caribe.
Pero desde la aparición de la doctrina neoliberal, los objetivos del endeudamiento y sus consecuentes condicionalidades, trasmutaron de la implantación de la dependencia sin solución de continuidad para las naciones subdesarrolladas, a implementar directamente la disolución o la fragmentación de los Estados Nacionales excluidos del núcleo duro del poder neocolonialista.
Existen numerosos antecedentes de procesos de agresiones económico – financieras y políticas, perpetrados contra Estados que resultaban “molestos” o que pasaron a ser, en algunos casos, víctimas fáciles de esas agresiones.
En el caso argentino, el sobreendeudamiento y la concentración de vencimientos en el corto plazo, evidencia que se perpetró con un doble objetivo geopolítico.
Si hubiera ganado el neoliberalismo macrista en las recientes elecciones nacionales, muy posiblemente –casi con seguridad- habría forzado la aceptación del infame canje de deuda por territorio, tal como quisieron hacer sus predecesores en 2001; lo cual fue fogoneado entonces por mercenarios de los medios masivos, en particular las dos muy veteranas “divas blondas teñidas” Mirtha y Susana; las que repetían como un mantra y en tono lastimero, que “no nos queda más que aceptar el canje de deuda por algunas provincias que debemos entregar en pago”.
Como presión central para consumar el desguace territorial, Cavallo y otros operadores neoliberales, impusieron el nocivo concepto de “provincias inviables”, lo cual operaba como antesala del supuestamente “necesario” desprendimiento de esas provincias, calificadas como sobrantes y provocadoras de costos nocivos que –según ese apátrida enfoque- provoca “mantenerlas”.
Es de recordar que en varios discursos, Macri se refirió en forma despectiva a los reclamos de soberanía en Malvinas, siendo a la vez burlón al sostener que la presencia argentina en la Antártida solo genera costos que no podemos afrontar.
Curiosamente, el tropel de milicos liberales, nada afectos a la lectura y al análisis bien documentado, diciéndose “muy patriotas” votaron masivamente a favor del macrismo…colonización cultural en grado profundo, que le dicen…pero este ya es otro tema.
Queda acreditado que el neoliberalismo, y el macrismo como mascarón de proa de esa ideología, se burla de la soberanía nacional y la degrada, por lo que no cabe dudar acerca de la intencionalidad negativa del endeudamiento, dentro del esquema de poder oligárquico – macrista.
Al resultar derrotado electoralmente el sector neoliberal, el endeudamiento pasó a jugar como una maraña de impedimentos y condicionamientos, con los cuales se pretende anular toda iniciativa de desarrollo socio económico, buscando con ello el descrédito del sector político Nacional y Popular, para facilitar la vuelta del neoliberalismo, y con ello completar el desguace nacional.
Eso muestra a los poderes financieros transnacionales, operando alineados con el proyecto mundial de globalización salvaje.
Y como alternativas de última instancia, esos poderes antinacionales, disponen de varias opciones violentas: a) de amplios sectores muy colonizados mentales entre las clases medias y altas, y entre los uniformados; parte de estos últimos prestos y deseosos de reprimir con violencia, al estilo perpetrado en Bolivia y Chile, por citar dos ejemplos actuales; b) las agresiones armadas desde el exterior, como amenazan hacerlo contra Venezuela, y como lo hicieron contra Yugoeslavia, Libia, Iraq y otros; c) violencia armada interna, patrocinada desde el exterior, como sucede en Siria, y como la padecimos en nuestros países, para justificar procesos represivos brutales, en cuyos marcos se implantó el neoliberalismo.

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