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El efecto Adulán

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Muchas veces atravesamos circunstancias difíciles en nuestra salud, economía, en nuestras relaciones, y solo queremos huir y refugiarnos. Ese lugar donde encontramos refugio es la presencia del Señor. Allí nuestra dependencia de Dios aumenta y su deseo es que no dependamos de nuestras capacidades naturales sino del poder y autoridad que surgen de una vida en intimidad con el Padre. Necesitamos ese poder y autoridad para sustentar los planes que Dios quiere hacer con nuestra vida.

1° Samuel 22:1 al 5 NVI // Salmos 142 NVI. Lo único que puede llevarnos a una cueva, es una dificultad. David terminó en ese lugar a causa de la persecución de Saúl. Todo muestra que las circunstancias eran desesperantes, y necesitaba esconderse en algún lado. Pero lo más impactante de esta historia es que de la cueva salió con un ejército, y ese ejército no fue cualquier ejército, sino el que le permitió construir su base de autoridad para un día volverse rey.

La cueva es un lugar de refugio, pero también representa el ámbito de intimidad de la presencia de Dios. Es donde entramos huyendo de problemas, pero salimos transformados.

¿CUÁLES SON LOS BENEFICIOS DE PASAR UNA TEMPORADA EN LA CUEVA?

1) Incrementamos nuestra dependencia a la fuente

La cueva a la cual huimos suele ser el mejor ámbito para la manifestación de Dios. En otras palabras, podemos meternos allí por la desesperación que provoca el problema, sin percatarnos que Dios ya estaba al tanto y en ese ámbito de intimidad nos estaba esperando. El ámbito de la intimidad es el mejor para incrementar nuestra dependencia a Él. Podemos orar con otros, en lugares públicos, con la iglesia, pero la intimidad de la cueva lo convierte a Dios en nuestra única distracción. Necesitamos ese espacio que nos permite enfocarnos en la fuente.

Por eso, para los hijos de Dios, la cueva no es un ámbito de depresión, sino de revelación. Porque accedemos a la fuente, que es nuestro Padre, y reafirmamos el lazo que nos une a Él. 2° Samuel 23:13 al 17contiene una historia que muestra esto. Ante al acto de valentía de 3 de sus hombres, David no bebió del agua por la cual arriesgaron sus vidas estos hombres, sino que rindió el vaso ante Dios como ofrenda. La dependencia nos lleva a una mayor revelación de quien es nuestro Padre, y de la grandeza de sus sueños y sus planes para nuestras vidas. Cuando incrementamos nuestra dependencia en medio de la dificultad, nos volvemos el ámbito adecuado para recibir revelación, guía, impartición. 

2) Recibimos una impartición de autoridad

La misma familia que lo había rechazado, fue a ponerse bajo su servicio en la cueva, y mucha gente se puso bajo su mando. Al final de la temporada en la cueva, salió con un ejército de 400 individuos. 

Mateo 7:28-29 NTV. Cuando estudiamos la vida de Jesús también entendemos que el sustento de su autoridad espiritual emanaba de su vida íntima con el Padre. Por eso la gente lo veía, lo escuchaba y lo quería seguir. Si pretendemos caminar con autoridad, vamos a tener que aprender a invertir nuestro tiempo en la cueva. No podemos esperar poder, si no nos refugiamos en la presencia de Dios.

3) Nuestro carácter es transformado

Dios trata con nosotros a través de la respuesta que damos a las circunstancias. Nuestra respuesta habla de nuestro carácter. Si no sabemos cómo encarar una nueva situación, Dios va a modelarnos en la intimidad para que tengamos el temple para salir a enfrentar la dificultad. David no se iba a quedar para siempre en la cueva. Pero sin la cueva no hubiera forjado la determinación que lo puso en marcha para seguir el rumbo que Dios le mostraba. El carácter nos permite decirle que sí a la directiva de Dios, sin importar el tamaño de la prueba. Porque entendemos que, si Dios está con nosotros, simplemente debemos soportar la presión de las circunstancias y ser obedientes. 

4) Nuestra fe es incrementada

Sin importar cuál sea el problema que nos metió en la cueva, Dios utilizará las circunstancias para llevarnos a subir a un nivel superior de fe. Si podemos sostenernos como viendo al invisible mientras nuestra fe es probada en la intimidad, recibiremos una palabra del Cielo que nos dará luz sobre cómo seguir adelante (1° Samuel 22:5).

El incremento de nuestra fe abre la puerta hacia la nueva temporada. Siempre que nos atrevemos a confiar y a esperar en el Señor en medio de la dificultad, estamos invitando al fin de un ciclo y al comienzo de otro. Ningún hombre o mujer de Dios creció en la fe sin problemas. Los problemas prueban dónde estamos parados, y cuánto confiamos en Dios, aunque no veamos su respuesta ya. La palabra de parte del profeta Gad no fue al instante, sino al final. Lo mismo le pasó a Elías camino a Horeb. Recibió la dirección recién cuando llegó al monte. Muchas veces no tenemos una palabra del cielo que eleva nuestra fe, porque tiramos la toalla rápidamente. En la escuela de la fe, resistir y confiar en la dificultad es sinónimo de crecimiento.

5) Provocamos la solución sobrenatural

David no convocó a nadie a la cueva, pero durante su estadía allí, Dios le mandó a quienes se constituirían en los hombres más valientes de la historia de Israel. En la cueva, esperando en Dios, vamos a estar provocando una respuesta que no logramos dimensionar. Pensamos que tiene el tamaño de nuestro problema, pero siempre sobrepasa nuestras expectativas. David no salió con un pequeño ejército, sino con héroes que marcaron la historia de Israel. Nuestro gran problema es creer. Si solo podemos descansar en Él, la respuesta va a sobrepasar lo que nuestra fe logre imaginar.

“Te amo SEÑOR; tú eres mi fuerza. El SEÑOR es mi roca, mi fortaleza y mi salvador; mi Dios es mi roca, en quien encuentro protección. Él es mi escudo, el poder que me salva y mi lugar seguro. Clamé al SEÑOR, quien es digno de alabanza, y me salvó de mis enemigos. Me enredaron las cuerdas de la muerte; me arrasó una inundación devastadora. La tumba me envolvió con sus cuerdas; la muerte me tendió una trampa en el camino. Pero en mi angustia, clamé al SEÑOR; sí, oré a mi Dios para pedirle ayuda. Él me oyó desde su santuario; mi clamor llegó a sus oídos” Salmos 18:1-6 NTV.

Que Dios te bendiga y tengas una semana de completa victoria!

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