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El año que vivimos en peligro

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Datos oficiales: 196.400 empleos registrados menos en los últimos diez meses. 120 mil menos en la comparación entre octubre y octubre. Y una marcada destrucción del empleo desde mayo, en el pico de la devaluación, en el mismo tiempo en que el país volvía a someterse al plan económico del Fondo Monetario Internacional. Tarifas que suben casi lo mismo que se reducen los salarios y una enorme, pero no nueva, transferencia de recursos desde los sectores medios y bajos hacia los más acomodados. Junto a una perversa coincidencia de un nuevo aumento en el transporte público mientras se bajan los impuestos a los autos de alta gama.

Fueron horas de furia para el Gobierno nacional, que acumuló anuncios negativos para cerrar un año que no fue para el olvido, sino que quedará grabado en la memoria como uno de los peores de los últimos años, emparentado casi con la onda expansiva del estallido de 2001, tras el fracaso de la fugaz alianza.

Las ventas navideñas pueden dar fe: fueron las peores en la última década. Fue el año de la megadevaluación, de la vuelta al Fondo Monetario como único manotazo del equipo de CEOs que traía todas las soluciones. De una inflación del 45 por ciento o más. De un trienio con mayor suba de precios que en todo el último periodo del gobierno anterior.

La acumulación de anuncios negativos encontró al país en medio de los preparativos para celebrar el fin de año, mientras el presidente goza de unas extensas vacaciones que lo tendrán fresco en el año electoral. ¿Error táctico la suma de malas noticias? Quizás sea lo contrario. Una mancha más al tigre… Cerrar un año malo con cuatro o cinco elementos negativos más, para entrar a 2019 con aire y algunas piezas frescas.

Pero al mismo tiempo, puede que el mejor equipo peque de un exceso de confianza. El humor social no es el mismo y, aunque diciembre se fue en paz y sin chalecos amarillos en la calle, la paciencia parece estar al límite. El bolsillo no miente y sufre síntomas de agotamiento.

La electricidad subió más del 60 por ciento sólo en 2018, y cuesta en promedio 1.768% más desde que Macri llegó al poder, contra una suba de salarios que no estuvo siquiera cerca.

El secretario de Energía, Javier Iguacel, fue el último en irse del mejor equipo. Renunció después de anunciar un nuevo tarifazo. El ministro de Transporte también se fue, pero de vacaciones a Punta del Este, después de confirmar la quita de subsidios para el transporte público, lo que obligará a las provincias a hacerse cargo y a los usuarios a pagar un pasaje más caro.

No es sino la letra chica del contrato firmado con el FMI, que obliga a los usuarios a absorber los costos de la quita de los subsidios. Pero ni cumpliendo a rajatabla con las promesas a madame Lagarde, Macri y su equipo económico parecen poder frenar la caída. Siquiera el FMI confía en la capacidad del Gobierno de revertir la tendencia y proyecta que la economía sufrirá en 2019 una nueva caída de 1,62 por ciento del PBI, lo que relegará a la Argentina al puesto 188 de “crecimiento” mundial. Solo cinco países estarán peor: Sudán, Guinea Ecuatorial, Irán, Sudán del Sur y… la Venezuela que no fuimos.

El FMI no es el único que desconfía de la sustentabilidad económica. Las principales economistas del país cuestionaron la aplicación del impuesto a “la renta financiera” que engloba desde un alquiler hasta un plazo fijo.

“Con una tasa a 60 por ciento e inflación a 50 por ciento, ¿si invertís en pesos, te cobran un impuesto y si compras dólares, no? No logro entenderlo. Desalienta el ahorro y empuja a la compra de dólares”, definió el economista Alejandro Rodríguez. Este impuesto es del 5% si las inversiones son en pesos sin cláusula de ajuste y del 15% en moneda extranjera o con cláusula de ajuste por el incremento del valor del tipo de cambio. Y se aplica sobre las rentas obtenidas en 2018 por encima de $ 66.918. En consecuencia al tomar en cuenta los ahorros o las inversiones en pesos a valores nominales, en momentos de alta inflación, el impuesto del 5% en pesos es muy superior al 15% en dólares o cualquier otra moneda extranjera, explica el Instituto Argentina de Análisis Fiscal.

 

“Si el Gobierno no presenta un plan económico realista y sincero para el período 2020-23, que inspire confianza a los inversores argentinos y extranjeros y logre bajar el riesgo país, corre el riesgo de perder la elección, por más campaña 4.0 que proponga Durán Barba”, pronosticó Domingo Cavallo, a quien no se le puede reprochar que piense distinto.

La recesión arrastra casi todo a su paso y son escasos los sectores que pueden brindar por un buen año. Es innegable la influencia de la política económica. Ahí donde el Estado más se corrió, es donde se encuentran las peores caídas.

La contracara es Misiones. El Estado nunca dejó de tener una decisiva actitud en la economía. No se corrió. Interviene cuando debe hacerlo y estimula aquellos sectores más complejos. La caída en la venta de alimentos ha sido brutal en todo el país y en los supermercados provinciales la debacle fue morigerada por los programas derivados del Ahora Misiones, como el Góndola, Pymes, Pan o Gas. En los primeros diez meses del año pasado, los supermercados misioneros -quince son los que entran en el relevamiento- vendieron por 4.023.058 millones, contra 5.280.084 millones de los primeros diez meses de este año. La caída más profunda de ventas se da en los lácteos, con 17,9 por ciento. Las carnes y panadería también sufrieron pérdidas de -9,5% y -9,7%, respectivamente. Sin los Ahora, la caída hubiese sido más dramática.

La caída de los subsidios nacionales al transporte significó otro duro revés para las finanzas provinciales, pero el Gobierno pronto confirmó la continuidad de aportes propios para garantizar que el aumento sea el menor posible: los pasajes aumentarán cinco pesos en promedio, cuando en otras latitudes las subas fueron mucho más fuertes: en Corrientes los concejales de Cambiemos votaron un aumento del 70 por ciento, en Buenos Aires, un 40 por ciento.

La certidumbre en el actual contexto, resulta un elemento clave para obtener mejores comportamientos de la economía”, describió para Economis el secretario de Hacienda, Adolfo Safrán. “Si el empleado público sabe CUANDO va a cobrar, si los proveedores del Estado tienen certeza en la regularidad de los pagos, a su vez sus proveedores y comercios pueden planificar mejor sus compromisos y la rueda de la economía se mueve más rápido”, graficó.

“Poner en marcha programas de fomento al consumo y la producción local, que cuiden los precios al consumidor, y que promuevan el empleo en Misiones –con los programas Ahora, entre otros- genera el optimismo fundado para que las expectativas económicas sean alentadoras: mientras en el día de la madre las ventas a nivel país exponían una caída de 4%, en Misiones las Cámaras de Comercio destacaban el efecto del Ahora Mamá que disparó las ventas en esa fecha tan especial”, comparó el economista.

“En economía, el optimismo genera optimismo, y el pesimismo más pesimismo. A las preocupaciones de un año complicado, los misioneros mostraron orgullosos el optimismo de las ventas locales”, se diferenció.

No sorprende entonces que antes de empezar 2019 ya se confirmara la continuidad del Ahora Góndola, hasta junio inclusive y del Ahora Misiones, inicialmente hasta marzo.

En el ámbito nacional la única certeza es que los aumentos de tarifas seguirán y que muy difícilmente los salarios le empaten a la inflación, allá por mitad de año. El Gobierno especula con moderar la inflación y que el campo llegue a tiempo para salvar la necesidad de dólares para satisfacer la obligación de reducir el déficit fiscal. Es un riesgo elevado, pero las chances electorales de Cambiemos dependen de otra variable que crece al ritmo del malhumor: Cristina Fernández. Macri y Cristina se necesitan. El Presidente puede soñar con su reelección si la ex Presidenta quiere recuperar el sillón y ella aumenta sus chances cuanto más se profundiza el modelo Cambiemos. Ese juego de espejos dominará el escenario electoral dejando poco espacio para un tercero, aunque la polarización puede generar un efecto rechazo a ambos, con lo que sueñan Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey y Alternativa Federal, el espacio liderado por los gobernadores.

Misiones entra al año electoral con varias certezas. Elecciones en la primera semana de junio, con el vicegobernador Oscar Herrera Ahuad como referente natural de la Renovación y varios dirigentes de primera línea como posibles vices. Es una oferta de continuidad de políticas de Estado que transformaron la provincia en los últimos años. No es al azar la elección: el hoy vice viene de la salud, una de las prioridades de la última década y media.

Lentamente el oficialismo comienza a aceitar la maquinaria. Al intenso trabajo desarrollado por distintos equipos políticos, se sumó al filo de fin de año una convocatoria realizada por el senador Maurice Closs que atrajo a medio millar de dirigentes, entre intendentes y ex alcaldes, dispuestos al cara a cara con la sociedad.

En Cambiemos todavía no hay certezas de quienes serán los elegidos para defender las banderas amarillas. El senador Humberto Schiavoni y el diputado nacional Luis Pastori son los que están en la primera línea, pero hay dudas sobre la voluntad del ex director de Yacyretá de ser quien tenga que encabezar una campaña en medio de la agonía de la recesión y los bolsillos flacos. El radical es más optimista: “Juntos en el nuevo año para consolidar los cambios”, pronosticó.

El partido Agrario se anota en la pelea por la Gobernación con la segura postulación del abogado Isaac Lenguaza, mientras que se discuten acuerdos con Unidad Ciudadana que tiene a la diputada nacional Cristina Britez como referente del kirchnerismo “no contaminado”. La candidatura del abogado pretende conseguir una expansión territorial hasta ahora concentrado en el Alto Uruguay y por eso, la sociedad con los espacios kirchneristas podría ampliar la base electoral.

En medio de los “grandes” los jóvenes de Podemos se ilusionan con lograr una mejor perfomance después de un debut auspicioso. A favor tienen que no han dejado de trabajar y de sumar jóvenes influyentes aún en un año no electoral y sin contar con estructuras.

Pero más allá de posicionamientos, la discusión política tendrá dos ejes dominantes: la economía y la novedosa paridad de género que abrazó Misiones después de intensos debates. Las mujeres ganarán espacios y la política tendrá que reconvertir algunos usos y costumbres del patriarcado. Del otro lado, la paridad de género representa una enorme oportunidad, pero también una responsabilidad para ganar representatividad. Pero a no desesperar, habrá tiempo para prueba y error.

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