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Quien es y cómo piensa Sebastián Oriozabala, el nuevo ministro del Agro de Misiones

Quien es y cómo piensa Sebastián Oriozabala, el nuevo ministro del Agro de Misiones
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Nació en Salta y como todo hijo de militar, conoció desde temprano eso de las mudanzas permanentes. Pero Misiones lo adoptó desde los cinco años y después de estudiar en Buenos Aires, volvió a la tierra colorada que siente suya. El joven Sebastián Oriozabala será el nuevo ministro del Agro de Misiones, después de ser uno de los principales colaboradores en el área de Oscar Herrera Ahuad, quien asume mañana como gobernado. 

Conoce el interior como la palma de su mano y trabaja la tierra como tantos otros productores a los que ahora deberá responder. 

 Trabajaba en el sector privado hasta que fue convocado por José Luis Garay para convertirse en subsecretario del Agro. “Yo era consultor, tenía una pequeña consultora de trabajo. Ya venía trabajando en el sector del agro como consultor en el Ministerio de Agricultura de la Nación, a partir del 2011, varios años. Ese trabajo de territorio me llevó a conocer muchos intendentes, mucho de los cuales me han pedido que trabaje con ellos en sus municipios como asesor, siempre vinculado al sector productivo. Hemos trabajado desde la forestación al turismo, con Eldor Hut en Aristóbulo del Valle, por ejemplo, con José Luis Garay de Dos de Mayo en su momento, en San Ignacio, y hasta con Silvia Estigarribia en Profundidad”, contó en una entrevista concedida a FM Capital. 

En estos municipios se está muy pendiente de cómo le va al sector del agro, ¿no?

Si, las matrices productivas de los municipios, muchas, están basadas en lo que es la producción agroindustrial, de forestación, de tabaco, de yerba, de té, pequeñas producciones y citricultura. Entonces, si los intendentes no se involucran se genera un distanciamiento del gobierno local hacia las organizaciones, hacia los productores. Por eso les piden que arreglen los caminos, les piden, muchas veces, que gestionen proyectos de financiamiento para sus organizaciones. Desde la Provincia, nuestro rol fundamental es trabajar con los intendentes, para no pasar por arriba a las autoridades locales, porque son ellos los que conocen el territorio, conocen su planificación, se proponen metas, horizontes para su municipio y, bueno, es un trabajo de articulación de la provincia, los municipios; y también de la nación. 

¿Cómo se trabaja la cuestión del financiamiento en épocas donde la economía no acompaña? 

En términos de inversión, cuando yo arranque la gestión a finales de 2016, el Gobierno nacional continuó con algunas políticas del gobierno anterior, de Cristina Fernández, que fueron decayendo en esos cuatro años de gestión. Empezamos a ejecutar fondos para fines de 2016 y 2017, y hubo un buen nivel de ejecución. En el 2018 cayó un poco, y en el 2019 se planchó. Entonces lo que hicimos nosotros fue generar políticas desde la provincia, desde el ministerio del Agro, también desde el IFAI (Instituto de Fomento Agropecuario e Industrial), el Fondo de Créditos de Misiones, que fue una gran herramienta. El objetivo principal fue sacar líneas de financiamiento amplias a tasas muy bajas, con algunas flexibilidades en los requisitos para la toma de los créditos, pero fueron líneas amplias, esto fue hace dos años y medio. Y lo que nosotros fuimos haciendo en este trabajo, de articulación con el directorio, fue adaptar línea para los sectores, de acuerdo a las necesidades y condiciones de la producción. Fuimos adaptando esos créditos para que sean más maleables a la realidad de los productores. Y lo que hicimos, también, es generar una red de equipos técnicos que acompañaran a los productores a formular esos proyectos, presentar la documentación y demás. 

Y la verdad es que el productor misionero, para esos temas de la documentación y los proyectos, se tiene que apoyar en los funcionarios, en organizaciones y en cooperativas que le den esas herramientas.

Exactamente, el fondo de crédito todavía está en un proceso de inicio. Le costaba salir al territorio, más que alguna charla en algún municipio, después le costaba vincularse en el día a día con los productores y demás, y ahí es donde entramos nosotros. Tenemos equipos de trabajo en toda la provincia que nos permitió darle celeridad a los procesos, y para que el productor se sienta contenido cuando necesite invertir, y también para aconsejarlo sobre qué invertir y cómo. Los técnicos van a las casas de los productores donde discuten las pautas de la inversión, cuánto, cómo, dónde, y esa discusión vamos y la presentamos en el fondo de créditos y después vamos y hacemos el seguimiento y la ejecución para que eso se efectivice y llegue a buen puerto sus proyectos, para que eso después se devuelva, claramente. 

Es importante destacar eso, los fondos, los préstamos del Fondo de Crédito son a tasas convenientes pero se devuelven, es decir, no son subsidios. 

¿Cómo te imaginabas en la política? ¿Te gusta la política? ¿Te consideras un político?

Yo creo que siempre es bueno, por lo menos para los que cumplimos función pública y en el Gobierno, sobre todo, ir encontrando el equilibrio. Yo milito. Soy militante y participo en la política porque me gusta. Fui candidato a diputado provincial en 2017, al muy poco tiempo, incluso, de formar parte del gobierno provincial. Eso me ayudó en participar de la campaña política en primera persona, no solo acompañando. Vengo de una mirada peronista, un Gobierno que defienda lo nacional, soy una persona que cree y sostiene que defender lo nacional es el camino y de esa manera generar líneas de construcción de un gobierno que tiene que ser federal, sosteniendo la autonomía de las provincias, la soberanía de las provincias, en ese sentido concuerdo mucho con esa línea de discusión que hay en torno al “misionerismo”. Yo prácticamente me considero misionero, ya hace muchos años que estoy acá. Creo que el motor de la gestión es la política. Poder trabajar por la gente, por el bien común, poder generar políticas inclusivas con mecanismos de redistribución como en las cooperativas. Por eso la promoción del trabajo asociativo, solidario, colectivo, toda esa línea de trabajo es la que yo defiendo fuerte, y está siendo impulsada por un espíritu político, por supuesto. 

La política es transversal también.

Totalmente, pero vuelvo a lo que decía antes, hay que buscar un equilibrio, sobre todo si estás en un cargo de gestión. Si estás en un cargo legislativo también, pero en un cargo de gestión uno ya representa un sector político específico. En mi caso, yo soy subsecretario del agro, y creo que es necesario equilibrarlo con una mirada técnica que a vos te permita ver las decisiones políticas que realmente son necesarias y tengan realmente repercusión en el territorio. 

Más allá de lo partidario tenés que gestionar para todos…

Exactamente. Con una mirada técnica sólida. Si vamos a hablar de ganadería hablemos de ganadería, si vamos a hablar de té hablemos de té. Intentemos saber formar equipos técnicos que acompañen y que sean sólidos para que las decisiones sean acertadas, para que pongamos plata donde valga la pena. 

A eso se refirió Oscar Herrera Ahuad. Es poco habitual que haya críticas de una figura importantísima, como lo es el futuro gobernador, a la gestión, sin querer caerle a nadie, ha sido crítico de experiencias en el fomento al agro, en distintos sectores que él ha dicho que han salido mal. El habló mucho de la trazabilidad, es decir que, si yo pongo plata, no sé, en ganadería, por poner un ejemplo, después quiero ver resultados. Quiero decir, si nos equivocamos, nos equivocamos. Pero saber medir bien para no despilfarrar el dinero. 

Nosotros tenemos ese trabajo en la subsecretaría. Tenemos absolutamente todo digitalizado. Sabemos dónde ponemos plata. Antes de poner la plata, visitamos a la familia de los productores, los acompañamos, le damos la plata, después de un proceso de formulación de evaluación de proyectos con un comité de evaluación donde se evalúan económicamente, socialmente el impacto. De hecho mañana tenemos una mesa de evaluación de proyectos. Después de este proceso le damos una continuidad, un acompañamiento de, al menos, un año como mínimo, en la ejecución del proyecto. En la mayoría de los casos ya llevamos dos en la mayoría de los proyectos. Pero como mínimo es un año. Tenemos una grilla de calendario de seguimiento territorial que revisamos antes de financiarlo para saber cuántas visitas vamos a hacer, y eso. 

La época de vacas flacas te hace ser mucho más eficiente. Uno debe rebuscarse y ser disciplinado en el financiamiento y demás. Lo bueno sería que cuando haya un boom y un repunte económico, mantener esa disciplina, ahí sería un crecimiento. 

Ese es el camino. Obviamente que cuando vos tenes más abundancia vas a necesitar más técnicos porque vas a tener más producción y más territorio, más volumen, entonces el seguimiento se complejiza pero entendemos que esa es la lógica de trabajo. 

Pero es preferible una crisis de crecimiento antes que una crisis de achicamiento. 

Obviamente. Nosotros trabajamos con fondos públicos, no podemos hacer lo que se nos canta. Por eso digo, ¿yo soy político y hago lo que se me ocurre? No, yo tengo que tener una base técnica para que eso tenga un equilibrio y que lo que hagamos tenga el impacto que queremos que tenga. Y lo evaluemos, y nos evaluemos a nosotros como gestores para ver si estamos haciendo las cosas bien. Hay un montón de mecanismos para intentar hacerlo bien. Igual podemos errarle, no digo que no, pero tratemos de evitar que el errar sea parte de una práctica cotidiana. 

¿Cómo ves la relación que va a tener Alberto Fernández con el campo? Teniendo en cuenta el comunicado de prensa de algunas sociedades y asociaciones del campo, donde dijeron la semana pasada, no nos pongan más restricciones, dando a entender que no se metan con ellos, y ¿qué te parece esa visión?

La veo bien en principio. Obviamente que, como todo sector gremial, va a intentar, a priori, abrir el paraguas, intentar defenderse.

¿Y está bien eso o está mal que se defienda?

Está bien, son gremiales. Federación agraria, Sociedad rural, son todas organizaciones gremiales que defienden sus intereses. Sí vamos a necesitar del esfuerzo de todos. Porque estamos agarrando un país complicado, que va a necesitar una reactivación económica. Sí que vamos a tener que generar divisas para tener ganancia comercial. 

¿Las retenciones a la soja las van a subir ahora en diciembre?

No creo. 

El temor es que, ahora está en un 22 %, y se va a ir a un 35% 

Pero también necesitamos que se liquide la soja. Porque si sube, después nos encontramos con las empresas esperando, porque tienen espalda para esperar. Yo creo que, al contrario, se va a sostener para ir, despacito, dándole una reactivación económica, y a partir de ahí ir discutiendo para quienes son las políticas y cómo las vamos a llevar a cabo.

¿Cómo evalúas las retenciones que se hicieron en Misiones? En el sector maderero, por ejemplo. Que fue una caída torpe porque se venía levantando después de 10 años, había que cuidarlo 

Acá en la Provincia teníamos las retenciones que se sacaron durante el primer momento del gobierno de Macri, después se volvieron a aplicar. Creo que es más macro, incluso, y no de un sector en particular. Sino de un momento donde, a nivel internacional, las empresas hacen sus análisis y ven que tenemos el dólar a 60, entonces no pagan a un dólar cuarenta, que es lo que se paga, sino que dicen “yo te lo voy a pagar a un dólar”. Porque saben que nosotros tenemos un dólar alto, entonces sigue conviniendo, relativamente, vender en dólares. Y todo eso repercute en la rentabilidad porque el industrial grande del té, por ejemplo, le baja esa pérdida económica, por decirlo de alguna manera, al productor intermediario. Entonces eso va, de algún modo, cayendo siempre sobre los eslabones más débiles. No es positivo. 

¿No te parece entonces que fue una medida muy torpe? En el caso de economías regionales como el té, como la yerba. 

Es que no se discutió, directamente se la tomó. No se llamaron a las cámaras, no hubo una participación. 

¿Vos tenes expectativas de que Alberto Fernández las pueda eliminar?

Puede ser. Es posible, y es parte de las gestiones que debemos hacer todas las provincias del interior. 

¿No se puede hacer segmentado el tema de las retenciones?

Se puede, claro que sí. Cuesta mucho discutirlo. 

A Macri se lo criticó mucho porque las medidas fiscales siempre fueron para todo el país, planas. Es lo mismo si sos misionero, productor de San Javier, o si sos de la Capital Federal

Pensando hacia adelante, ¿se puede pensar en las retenciones segmentadas?

Tengo confianza y espero que se pueda lograr un diálogo con las provincias que propone Alberto Fernández. Pero que se dé realmente, que nos podamos sentar en la mesa a debatir, para que nos escuchen en lo que nosotros necesitamos. 

En el caso de los madereros él ya se ha sentado con gente como Guillermo Fachinelo y  Román Queiróz, cuando vino para acá. E incluso en alguna entrevista habló de los “madereros de Misiones”. Genera expectativa de que está mirando ese sector.

Volviendo a los distintos sectores productivos. ¿Cómo ves al sector yerbatero? Tengo entendido que tiene un margen de crecimiento notable, teniendo en cuenta el contexto económico y político actual.  

Fue un año en el que le fue muy bien. Se están pagando precios por encima del oficial, hace rato. 

Impacta ver al interior de la provincia no tan castigado con la crisis que tenemos.

Si. Estamos hablando de muchos productores. Cerca de 8 mil por lo menos. 

¿La yerba es el primer producto económico de Misiones?

No. En términos económicos es el forestal. El forestal es lo que sostiene el PBI provincial, o gran parte de este. Cuando hablamos del sector forestal, me refiero en el sentido amplio. Segundo viene la yerba. El tabaco en tercer lugar. Y en cuarto lugar estaría el cítrico. Aunque habría que ver el de la ganadería también. El tema es que con el sector de la ganadería venimos en caída desde hace ya muchos años. Por varias cuestiones. Tenemos un gran problema de alimentación. O sea, la ganadería se integra por la cría, que es cuando nace un ternero, la recría que es el proceso de alimentación para que alcance un peso específico, y el engorde, que es la terminación. Nuestro problema radica en la alimentación, en la disponibilidad de alimentos dentro de Misiones, en superficies chicas, estamos hablando de pequeños productores. 

Estamos hablando ¿de pastura o de granos? 

De ambos. Tenemos muy poca producción de maíz que es la base de la alimentación para ganado. Y también de pocas pasturas. Entonces lo que tenemos que sostener son todos los productores. Misiones tiene una tradición en cría. Muchos pequeños productores y productores medianos incluso que hacen cría, y terminan vendiendo esos animales fuera de la provincia. En Corrientes, Chaco, Formosa, Jujuy, Salta, Santiago del Estero. Y después compramos carne fría. Y estamos hablando de 120 millones de dólares de gastos en compra de carne fría

¿Por qué se vende a otras provincias y no a los frigoríficos de acá? 

Porque tiene que venderse antes para terminar con el proceso de engorde. Que acá no se hace por la escasez de alimentos. Acá se lleva a cabo la cría. 

¿Qué opinas de la actualidad del sector tabacalero? ¿Y sobre los dichos de Oscar Herrera Ahuad? que dijo que “de ahora en más se va a trabajar junto al productor para sacar los planes que los productores quieren que sea”

El sector viene de una situación compleja. Ha habido una caída de consumo de tabaco a nivel internacional, eso lleva a que haya menos acuerdos, y de los 13 millones de kilos que se venden bajamos a 10. Impacto en una reducción en la cantidad de productores que van a participar de las próximas campañas. Tuvimos niveles muy altos de inflación, con un dólar que se disparó. No era algo previsible y sin dudas que impactó, no solo en el tabacalero, sino en todos los otros sectores también. Entonces es natural que el sector tabacalero salga a reclamar para tener un resarcimiento, una recomposición de lo que vendió. Entonces coincido con lo que dice Herrera Auad, hay que rediscutir todo. Creo que es necesario. Hay programas que son muy buenos, como el de la beca de estudio para los hijos de los productores, por ejemplo. Por eso digo, creo que es necesario replantear cuales son las necesidades, para que puedan ser atendidas y cubiertas como se deben, y quién mejor que los productores para saber cuáles son esas necesidades.

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