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Análisis Economis: Volverá la calma, con tasas más altas, más inflación y menos credibilidad en el equipo de Macri

Análisis Economis:  Volverá la calma, con tasas más altas, más inflación y menos credibilidad en el equipo de Macri
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Este viernes estamos asistiendo a una serie de fuertes medidas del Gobierno con miras a un único objetivo: calmar a los mercados y evitar que el dólar siga subiendo.

Luego de hablar con analistas y operadores financieros, leer informes del mercado y analizar los anuncios oficiales, Economis realiza un repaso y una proyección de un posible escenario para los próximos días. Estas líneas se escriben hoy viernes, apenas pasadas las 14. Todavía con casi una hora de operaciones en el mercado cambiario (no con el diario del lunes).

La síntesis podría ser la siguiente: finalmente los mercados se van a calmar. Pero quedarán tasas de interés altas, con su consiguiente impacto negativo en la actividad económica y una fuerte pérdida de credibilidad en el equipo económico de Macri y su estrategia (o falta de estrategia).

Se podría decir que el objetivo principal de calmar el dólar es que no se pase a precios y alimente más la inflación.

Pero la realidad es que en este contexto el Gobierno ya está resignado a convivir con una inflación más alta y la suba del dólar deja al desnudo las improvisaciones del equipo económico del presidente Macri y la vulnerabilidad de la Argentina.

Todos esos dólares que entraron en los últimos dos años son prestados -y pueden irse antes de los vencimientos de los bonos emitidos para conseguirlos, ¿eh?- o están para especular en la «bicicleta» de las Lebacs, que -con un dólar quieto-, ofreció las tasas de interés -en moneda dura- más altas del mundo.

Repasemos las medidas que tomó hoy el Gobierno.

Ahorraremos más (para repagar la deuda)

El ministro Nicolás Dujovne salió a poner la cara y prometió bajar el déficit, endureciendo la meta de 3,2 a 2,7% del PBI. Dujovne dice esto porque los inversores quieren tener la certeza de que la Argentina podrá repagar el dinero que pidió prestado y para esto miran cuántos ahorros está logrando.

Como ven que no hay avances importantes en estos ahorros (control del déficit), Dujovne sale a prometer que ahorrará más. ¿Puede hacerlo? Son sólo palabras y a esta altura el mercado no cree en palabras, cree solo en hechos.

Volantazo de Sturzenegger. El BCRA «tiró la chancleta»

El Banco Central subió en 675 puntos básicos la tasa de política monetaria a 40%. Es un verdadero volantazo. Típicamente en una Argentina más o menos calma, las tasas se modifican en 50, 100 o 150 puntos hacia arriba o abajo.

Traducido, quiere decir: este plan de que íbamos a manejar la inflación con la tasa de interés ya quedó en el olvido. Ahora al BCRA lo único que le interesa es poner un «dulce» lo suficientemente atractivo para que los inversores se queden en pesos (Lebacs) y eviten pasarse a dólares.

Traducción futbolera. Es como cuando un equipo pregona que quiere practicar el «jogo bonito» y al final termina tirando la chancleta y juega al pelotazo para el número 9, con defensores y volantes colgados del travesaño. Es cortoplacismo e instinto de preservación, ante todo.

Algunas medidas de control de cambios

Además, el Banco Central le redujo la tenencia de dólares propios a los bancos modificándole la posición en moneda extranjera de 30 a 10% de su responsabilidad patrimonial neta. Traducido: Es una medida de control de cambios -de las muchas posibles- que busca desincentivar la demanda de dólares de las entidades financieras.

Es una señal, también. El BCRA está facultado para instrumentar medidas de control de cambios, que no es otra cosa que pedirle a todo el mundo que se desprenda de sus divisas. El cepo era una medida extrema, por ejemplo.

El problema es que estas medidas tienen que dosificarse de forma justa. Si se «pasa de rosca» el Central transmite pánico al mercado y se logra el efecto contrario al que se buscaba.

¿Qué puede pasar?

Con semejantes tasas y con la cantidad de dólares que tiene el BCRA -prestados o no- todos los expertos coinciden en que en unos días estas turbulencias se van a aquietar.

Pero algo va a cambiar después de esta corrida y estas medidas un tanto desesperadas por contener la estampida. Por ejemplo, quedará al desnudo la falta de un equipo económico coherente y creíble que instrumente una política anti inflacionaria coordinada.

Algunos ya piden un superministro y hasta volvió al ruedo Domingo Cavallo por estas horas, ofreciendo sus consejos a Macri con todo lo que eso pueda significar para bien o para mal.

También quedará en evidencia la carencia de una estrategia monetaria sana y la magnitud del «monstruo» que el propio Banco Central creó al permitir la emisión de 1,2 billones de Lebacs en buena media para que se beneficiaran especuladores internacionales listos para abandonar el país a la primera de cambio.

«Las Lebacs no estaban para esto, para que vengan inversores a ganar dinero, son un instrumento para regular la liquidez», dijo Martin Redrado hoy en una entrevista radial.

En los últimos días, figuras tan diversas como Redrado, Melconián, Prat-Gay, Cavallo o Kiciloff han criticado con distintos tonos -pero en forma indisimulable- la ingenua estrategia del jefe del Banco Central de creer que poniendo tasas altas controlaba la inflación. No solo no fue asi, sino que alimentó un negocio fácil para los especuladores cuyo costo no fue todavía suficientemente debatido (para bien de Sturzenegger).

¿Rodará alguna cabeza en el equipo económico? La posición más endeble parece ser la de Nicolás Dujovne, la cara de este mal momento financiero. Aparece como el fusible cantado.

En unos días más es probable que el dólar deje de ser noticia, al menos momentáneamente y salga de la tapa de los diarios, coinciden muchos. Esto no es una crisis profunda todavía, sino más bien un aviso que da el mercado.

Los capitales seguirán ahí agazapados, esperando el mejor momento para salir de la Argentina, tentados a quedarse sólo a cambio de rendimientos altísimos que generán un costo aún mayor en la economía real. Una economía con una conducción cada vez menos creíble.

¿Misiones gana o pierde?

A la hora de analizar el impacto en Misiones, todo parece indicar que a la provincia le conviene la suba del dólar. Generará un encarecimiento de Paraguay, que ya trabaja con un dólar de 23 pesos. Un paliativo contra las asimetrías.

También fortalecerá las exportaciones de la provincia. Tabaco, té, pasta celulósica, algo de madera. Podría también tener un impacto positivo en los turistas, que cambiarán sus dólares a 22 pesos y encontrarán a la Argentina un «poquito» más barata.

Por otra parte, las tasas altas complicarán más la economía. Se pagarán más por préstamos personales en bancos o los que se sacan en financieras para comprar un celular o incluso pagar una factura de luz. Las pymes que pueden trabajar con bancos también pagarán intereses más altos.

Las principales empresas yerbateras, por ejemplo, deben $2.200 millones al sistema financiero y parte de esa deuda (la que esté sujeta .a tasas variables) se encarecerá.

Los colonos que cobren con cheques a 60, 90 o 180 días y necesiten descontarlos en «cuevas» porque necesitan la plata ahora, dejarán una parte mayor de sus ya de por sí magros ingresos.

Y por último, claro está, habrá que esperar el impacto en los precios de esta nueva suba de la divisa.

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