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Acuerdo UE-Mercosur: Oportunidad de crecimiento y brecha de competitividad

Acuerdo UE-Mercosur: Oportunidad de crecimiento y brecha de competitividad
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Un informe de la consultora Invenómica analiza los pro y contras del acuerdo de libre comercio Mercosur-UE

• La Argentina tiene un fuerte déficit comercial en bienes industriales.
• Mientras que la Argentina ocupa el lugar 81 en el ranking mundial de competitividad, los países europeos son líderes (Alemania es 3era e Inglaterra 8va).
• El hecho de que haya un período de transición para la implementación de, por ejemplo, la desgravación arancelaria, es una buena señal. Habrá que apreciar en los detalles del acuerdo en que medida se preserva la balanza comercial y el empleo.

La Argentina junto con sus socios del Mercosur está firmando un acuerdo comercial con la Unión Europea. Aunque una mayor apertura económica con semejante socio tiene sus claros beneficios incorporados, no se puede soslayar la magnitud de las disparidades existentes entre el bloque europeo y el Mercosur, y particularmente con la Argentina.

La compleja dimensión de las diferencias (sociales, económicas, tecnológicas, institucionales y de competitividad) se pone en parte sobre relieve en la estructura de la balanza comercial entre el bloque europeo y la Argentina. Si bien la Argentina tiene un considerable superávit comercial con la Unión Europea en bienes mayoritariamente primarios o con limitado valor agregado (saldo positivo de 6.200 millones de dólares en 2018), tiene un desbalance comercial sustancial en el comercio de bienes mayoritariamente industriales (más de 8.000 millones de dólares de déficit). El déficit comercial industrial se traduce directamente en un desequilibrio concreto en la demanda de empleo calificado y de tecnología asociada en la Argentina. El saldo comercial total del año 2018 fue deficitario para la Argentina en 2.043 millones de dólares.

La Argentina está cerrando un acuerdo de reducción arancelaria, entre otras cuestiones, con uno de los principales bloques industriales en el mundo, con gran despliegue tecnológico y con altísimos estándares de competitividad. Tan sólo por señalar un indicador, los países europeos lideran el ranking global de competitividad (por caso Alemania es la tercera economía más competitiva del mundo, Inglaterra la octava y Francia la número 17), mientras que la Argentina está más cerca de la cola (81 entre 140 países).

Una apertura inteligente al bloque europeo con seguridad generará oportunidades interesantes para el entramado industrial argentino, que deberá encontrar las condiciones contextuales y desplegar habilidades propias para aprovecharlas. Sin embargo, la diferencia de escala productiva y de tamaño de mercado y la gran brecha de competitividad industrial de la Argentina frente a la Unión Europea, definen un ángulo de la magnitud de la asimetría y explican el potente déficit comercial industrial argentino, y los riesgos que asume la Argentina al iniciar un proceso de desgravación.

Los tiempos de transición que se ha manifestado existen para la implementación de un sendero de desgravación arancelaria, son una señal positiva, y deben ser instrumentados desde una perspectiva de la balanza comercial y del empleo. Es fundamental un seguimiento minucioso de los términos del acuerdo UE-Mercosur, resguardando el empleo de calidad y asociando liberación de comercio a requisitos de inversiones, empleo, producción e I&D local.

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