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A solas con Ali Albwardy, el multimillonario árabe que le da un nuevo impulso a las Cataratas como destino de lujo

Alí Albwardy explica los detalles de las remodelaciones a Passalacqua.
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Esta semana llegó a Iguazú el multimillonario árabe Ali Albwardy para supervisar personalmente el lanzamiento de los trabajos para convertir al ex Sheraton Cataratas en el primer hotel 6 estrellas de la Argentina.

Economis fue el único medio que accedió, en exclusiva, a la intimidad del encuentro que este hombre –que maneja un fondo de $20.000 millones de dólares en sectores tan diversos como alimentos, industria naviera y hotelería- mantuvo con el gobernador Hugo Passalacqua para “incluirlo” en sus ambiciosos planes y demostrarle que lo que busca es convertir a un lugar que ya era único, en un sitio capaz todavía más atrayente, sobre todo para el turismo de súper lujo.

Conviene aclarar que en la Argentina no hay hoteles 6 estrellas. Se intentó hacer uno en Puerto Madero hace unos años, pero el proyecto fue abandonado. Un hotel 6 estrellas implica, por definirlo de alguna manera, transformar un hotel que ya es de lujo en uno de super lujo.

Con menos habitaciones,  más prestaciones y que será parte de una red para atraer a más celebridades mundiales y multimillonarios, sobre todo del mundo árabe y asiático. Los primeros le pueden dar a Iguazú todavía más prestigio y visibilidad a nivel mundial. Entre los segundos, podrían encontrarse también futuros inversores en un lugar con muchos proyectos por concretar todavía.

De bajísimo perfil, Ali Albwardy intercambió unas palabras con Economis mientras el gobernador observaba los renders del proyecto del nuevo Meliá Iguazú con los arquitectos. Primero nos ofreció charlar con nosotros “mañana”. Pero al otro día, se disculpó y explicó a través de sus gerentes que el “es un hombre de perfil bajísimo”.

Igual, durante dos días pudimos dialogar con varias de las personas que lo rodean y conocer más sobre su proyecto, que es mucho más que un plan para ganar dinero.

En rigor, Albwardy busca otras cosas y parece tener una visión, un sueño personal. Lo ha hecho antes ya, con algunos sitios únicos en el mundo, en lugares exóticos como Seychelles o Tanzania. Eso fue lo que encontró en las Cataratas del Iguazú y en el privilegiado hotel que está justo enfrente de la Garganta del Diablo.

De alguna manera, y salvando las distancias, la llegada de este multimillonario se podría asemejar a la del desaparecido Douglas Tomkins, que llegó a la región con una visión y dejó un legado. Lo de Albwardy no tiene tanto que ver con la conservación, aunque el respeto por el medioambiente y la integración con el entorno será fundamental en su plan. Pero sin dudas, planea hacer del lugar que compró un sitio aún más privilegiado y único.

“Albwardy busca lugares icónicos. El me comentó que una vez viajó a Seychelles y quedó encantado con un lugar, pero el dueño no estaba dispuesto a vender, el esperó con paciencia más de 5 años hasta concretar la operación. Con Iguazú pasó lo mismo, desde la primera vez que vino buscó la oportunidad hasta que la encontró”, señaló a Economis, Sergio Dobrusin.

El ex Ministro de Turismo junto al gobernador Maurice Closs fueron de los primeros en tomar contacto con Albwardy en una recordada misión comercial de los misioneros a Dubai.

Apasionado por el polo, Albwardy tiene un largo vínculo con la Argentina. “Hace 40 años que viene a la Argentina, por el polo”, explicó uno de los managers de Albwardy Investment que viajaron con él.

Los dos días que Economis visitó el Meliá Cataratas, encontró a Albwardy siempre rodeado de un séquito de colaboradores. Vestido de sport -el segundo día con bermudas-, pero de esa ropa que se adivina sofisticada en su confección, encontramos a Albwardy el segundo día en la calle interna donde está la entrada principal del hotel, señalando unas ventanas y dando indicaciones muy precisas.

“Tenemos que correr para cumplir con los plazos que nos pone el Señor Albwardy, nos hace correr”, comentó en inglés uno de sus gerentes.

Al poco tiempo, apareció en la confitería del Meliá –con esa vista privilegiada a la Garganta del Diablo- Bartolomé “Lolo” Castagnola, campeón 6 veces del Abierto Argentino junto a Adolfo Cambiasso (ambos fundaron el equipo La Dolfina).

Castagnola se abrazó con Marcelo Wolodarsky, quien se presentó como amigo argentino de Albwardy.

En rigor, Wolodarsky fue una pieza clave en la operación de compra del ex Sheraton Cataratas y de los otros negocios de Albwardy en la Argentina. El hotel Four Seasons en 2012 y un negocio inmobiliario con Adolfo Cambiasso en Cañuelas (La Dolfina Ranch).

Albwardy le había ofrecido a Cambiasso comprar juntos el Four Seasons, pero el mejor jugador de polo del mundo declinó. El árabe es patrón de los equipos que integra Cambiasso en Dubai y otros torneos por el mundo. El patrón es el que paga todos los gastos, le paga a los polistas y a veces también juega. Normalmente tienen mucho dinero, y no tanta habilidad con el taco y la bocha.

Wolodarsky comentó a Economis que Albwardy se había llevado una gran impresión de la reunión con Passalacqua. Después de recorrer el hotel juntos se fueron a cenar a un restaurante de Iguazú. “No parece un gobernador argentino”, dijo Wolodarsky, en tono elogioso, sobre la impresión de este multimillonario en el mano a mano con el mandatario misionero.

Quizás Passalacqua vio en Albwardy lo mismo. Un multimillonario que no vino solo por negocios a Misiones. Una persona apasionada con una visión, cuya concreción puede ser otro punto para que las Cataratas siga creciendo.

 

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