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Wilfredo y Evelin Glesmann, dos generaciones que venden madera misionera al mundo desde hace 21 años

Wilfredo y Evelin Glesmann, dos generaciones que venden madera misionera al mundo desde hace 21 años
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El empresario misionero Wilfredo Glesmann ostenta un récord muy interesante. Hace 21 años y sin ninguna experiencia, realizó su primera exportación de productos de madera a los Estados Unidos. Desde entonces, nunca dejó de vender al exterior, a pesar de las crisis, los cambios de gobierno, dólar alto, dólar bajo, cepos y restricciones.

Todo comenzó hace más de dos décadas cuando a Glesmann lo contactaron desde los Estados Unidos para pedirle esas típicas cercas de madera que se ven en las películas, con la que los norteamericanos de los suburbios separan su jardín, del espacio del vecino.

Glesmann jamás había exportado, no sabía ni siquiera cómo cargar un container con productos de madera. “Tuvimos que aprender rápido, y al final todo salió bien”, recuerda.

Corría el año 1998 y desde entonces, este nieto de inmigrantes polacos jamás dejó de vender al exterior. Hoy su aserradero Yerbalito SRL, ubicada en el cruce de Santa Ana (frente a CBSé) también atiende mercados como Guatemala, México, Perú, algunos países de Europa, Nueva Zelanda y desde hace poco, también Japón.

Un dato curioso, porque se trata de una pyme familiar que atravesó en ese lapso, como todos los argentinos, varias crisis, y coyunturas de todo tipo. Dólar alto o dólar bajo, gobiernos kichneristas y ahora macristas. Cada vez más impuestos, cada vez más costos laborales. Pero Glesmann pudo seguir exportando.

“Sin sacrificio no se puede hacer nada”, dice en una charla con Economis, donde deja bien en claro que padeció como todos los vaivenes de la Argentina. (Nota de la Redacción: La entrevista se hizo hace dos semanas, cuando el dólar todavía estaba a 45 pesos).

“Muchas veces exportamos sin ganar dinero, para mantener al cliente, o teníamos que ver a últimos momento en cuándo liquidábamos mejor los dólares para poder sacar una ganancia mínima”, señaló, este misionero de 51 años.

El Yerbalito SRL es una de las pocas firmas –se cuentan con los dedos de las dos manos- que pudieron seguir vendiendo productos de madera al exterior a pesar de los vaivenes de la Argentina. Glesmann tiene también forestaciones en Corrientes (Ituzaingó) y centro de Misiones, camiones propios y realiza servicios forestales para terceros.

La historia de su familia en la Argentina arrancó cuando su abuelo Pablo llegó de Polonia para trabajar. El hombre se afincó en Rosario donde era capataz en una industria de cerámicas hasta que juntó el dinero, compró tierras en Caraguatay y se subió al barco con las herramientas que pudo reunir para abrir el monte virgen y empezar una nueva aventura.

“Bajaban del vapor en la arena, con chapa, asada, machete, serrucho, clavos, martillos y ahí nomás se afincaron”, relata. Su padre Emilio fue colono y lo mandó a estudiar al instituto Gentilini. “Era muy duro, estábamos 90 días sin salir”, recuerda, con una sonrisa.

Hoy su hija Evelin, de 25 años, ocupa también un rol importante dentro de la empresa familiar. Contadora recibida en la UNAM, está encargada de toda la parte de costos de la empresa, un área fundamental en una Argentina donde las empresas están todo el tiempo al límite de quedar afuera de algún mercado o de un negocio, justamente porque los números no cierran.

“Creo que el problema de Argentina es que no somos competitivos a nivel costos, creo que estamos capacitados para darle algo más de valor agregado a los productos”, explica esta egresada del Liceo Storni que también participa de algunos grupos de trabajo en APICOFOM, donde se reúnen una segunda o tercera generación de empresarios madereros que pueden aportar una mirada nueva sobre los desafíos que debe afrontar la provincia para desarrollarse en este sector.

En una charla con Economis, Wilfredo y Evelin compartieron algunas de las claves de una pyme familiar que pudo exportar ininterrumpidamente aún en un país con tantos altibajos como la Argentina.

-¿Fue difícil el primer embarque?

-Nos vinieron a comprar un producto determinado. Y bueno, armamos los primeros contenedores, hacíamos un contendor cada dos meses. Éramos muy básicos con nuestro aserradero, estábamos aprendiendo todo. No hacíamos cercos, hubo que aprender. Nos trajeron esta cerca de madera y tuvimos que aprender. Fue copiar y producir. Es cuestión de trabajar, de cortar un tronco y preparar esa cerca. Cargar los primeros contenedores era toda una peripecia, no teníamos las máquinas adecuadas. Hicimos cualquier cosa para poner adentro del contendor esas cercas.

-¿Y cómo evolucionaron?

-En 2001 fue la crisis mayor, seguimos exportando, después el dólar pasó a 4 pesos y fue un salto tremendo. Fue una buena época, para el que estaba en ese momento en la exportación. De ahí fue una revolución de inversiones, dale comparar máquinas, equipos y equipos, pero mi base no era solamente eso, yo hacía también servicios, plantaciones forestales.

-¿Pueden volver esos tiempos de bonanza exportadora?

-Yo creo que la diferencia era que en esa época había menos impuestos, o los que había eran más básicos. Las cargas sociales, IVA, Ganancias, Ingresos Brutos no existía. También la mano de obra no valía lo que vale hoy. En esa época el dólar era bajo, hablo del 1 a 1. Después con la devaluación vino la posibilidad de pagarle mucho mejor a mis empleados. La gente empezó a comprarse autos, motos, terrenos, casas. Tengo empleados de esa época que tienen hoy su vehículo y su casa.

-¿Cómo impactó el impuesto a la exportación que puso Macri, de cuánto es para Ustedes?

-Son 3 pesos por dólar exportado. Lo que surgió de parte del Gobierno es que cuando igualas a las exportaciones del año anterior, no te cobran. Pero es bastante complicado llegar a eso si tu empresa no creció mucho. Además, el mundo bajó un 10 por ciento el valor en dólares del metro cúbico de madera este año, respecto al año pasado. También se generó una competencia desigual con los aserraderos que exportan por primera vez y no pagan esos 3 pesos. Los brokers que manejan buena parte de las exportaciones, buscan ese precio sin el derecho de exportación.

-¿Fue un impuesto sin sentido?

-Creo que fue una medida de emergencia, deben estar sacando mucha plata líquida, porque Ganancias las cobran el año que viene, a pesar de los anticipos. IVA se paga en 90 días, o hay empresas que tiene crédito fiscal y no pagan. Pero así con este impuesto sacan plata que sale si o si.

-¿Hoy hacen todo para afuera el mercado exportador?

-Casi el 85 por ciento, el resto lo vendemos al país. Tenemos nuestros corralones, a terceros. Tenemos en Santa Ana, en Posadas y Corrientes. Yo nací como empresa en Corrientes.

-¿Cómo es trabajar con la familia?

-La empresa la hicieron mi mamá y el, mamá es abogada. Siempre fueron muy complementarios (Evelin). Papá es abierto en la parte de innovación o ideas nuevas.

-Mi hijo también es abogado. Hicimos coaching, para integrar a la familia como empresa, no es fácil. Ellos no le dan valor porque no lo hicieron, no sienten el valor. Esto nos dio todo lo que tenemos, pero es cuestión de estar y trabajar, sabados y domingo y levantarte de madrugada. Con las cosas que uno se va comprometiendo.

-¿Qué tiene que hacer el próximo Gobierno?

-El Gobierno que viene tiene que hacerle entender a la gente que todos tenemos que trabajar, tenemos que cambiar la mentalidad de que no se puede. Se puede hacer mucho.

-¿Es importante para el potencial exportador habilitar el Puerto de Posadas de una vez?

-Lamento que no hagan funcionar este puerto, a un aserradero chico le dan la posibilidad de exportar, uno que ahora no lo puede hacer. ¿Por qué? No es lo mismo exportar desde Buenos Aires. Y no es sólo una cuestión de mayores costos. Allá pase lo que pase te sacan los ojos sin contemplaciones. Un aduanero te puede matar, el otro día un contenedor nuestro se pasó en 250 kilos (los contenedores pueden llevar 40.000 kilos) y perdí 7.000 dólares. A uno que recién empieza, lo agarra algo así y lo mata. Con el puerto, vos cargás acá y te desentendiste. Creo que este puerto de Misiones va a generar fuentes de trabajo.

Ficha personal

Wilfredo Glesmann: 51 años
Empresa: Yerbalito SRL
Formación: Técnico agrónomo
Hobbies. Caza y pesca
Vacaciones: Recorrer otros países en auto
Técnico agrónomo (Gentilini)

Evelin Glesmann: 25 años
Libro: El puñal
Contadora (UNAM) y Liceo Storni
Hobbies: Cocina
Deportes: todos los nuevos
Libro: El diario de Bridget Jones

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