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Una iglesia que trastorna un territorio

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Para ser una Iglesia que transforme todos los ambientes en que nos movemos debemos romper con la religiosidad y vivir una relación diaria con Jesús, caminar de la mano del Espíritu Santo, teniendo una vida que sea testimonio del amor de Jesús, una prédica del evangelio con nuestras actitudes y nuestras acciones, debemos vivir con una santa desesperación que nos lleve a dar a conocer a Jesús a todos en toda oportunidad.

Lecciones de avivamiento de Éfeso (NTV- Hechos 19: 1-20)

Debemos entender que nuestro rol, nuestro llamado como Iglesia es transformar el territorio, cumplir y hacer todo lo que Dios nos manda a hacer así como lo hizo Jesús, o como lo hizo el Apóstol Pablo quien recorrió varios pueblos llevando el evangelio de Jesucristo. En Atenas, este discípulo trató de usar una estrategia más explicativa, más discursiva pero no obtuvo grandes resultados, y no pudo hacer allí lo que logró hacer en Éfeso.

I- ANHELAR LA REVELACIÓN.

Mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo recorrió las regiones del interior y llegó a Éfeso. Allí encontró a algunos discípulos. ¿Recibieron ustedes el Espíritu Santo cuando creyeron? Les preguntó. No, ni siquiera hemos oído hablar del Espíritu Santo respondieron. Entonces: ¿Qué bautismo recibieron? El bautismo de Juan no era más que un bautismo de arrepentimiento, Él le decía al pueblo que creyera en el que venía después de él, es decir, en Jesús. Al oír esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Cuando Pablo les impuso las manos, el Espíritu Santo vino sobre ellos y empezaron a hablar en lenguas y a profetizar” (Hechos 19: 1-6)

Si nosotros queremos tener un Evangelio que trastorne la ciudad necesitamos tener un evangelio completo, es decir que esté permanentemente acompañado por el poder del Espíritu Santo. Pablo se movía con un Evangelio completo, y nosotros necesitamos lo mismo, necesitamos el bautismo del Espíritu Santo por la gente que nos rodea, por la ciudad, por nuestro entorno, para que éste pueda ser transformado, cambiado por completo, y eso llega con el crecimiento espiritual.

Debemos comprender que en la experiencia con Jesús siempre hay más, que el crecimiento espiritual debe ser constante, no debemos conformarnos con lo que vivimos porque siempre hay más en el ámbito espiritual, solamente debemos darle el primer lugar al Espíritu Santo y siempre anhelar más.

II- ROMPER CON LA RELIGIOSIDAD.

Pablo entró en la sinagoga y habló allí con toda valentía por tres meses. Discutía acerca del reino de Dios, tratando de convencerlos, pero algunos se negaron obstinadamente a creer, y ante la congregación hablaban mal del camino. Así que Pablo se alejó de ellos y formó un grupo aparte con los discípulos; y a diario debatían en la escuela de Tirano”(Hechos 19: 8-10)

Como podemos observar, cuando Pablo entró a Éfeso primero fue al pueblo judío, con ellos, los religiosos, sintió que perdía el tiempo y entonces luego fue hacia los demás a empezar de cero, a evangelizarles de modo que todos fueron afectados por su prédica y su testimonio.

Es decir que para poder transformar un territorio es necesario romper con la religiosidad, empezando por nosotros mismos. Todos corremos peligro de volvernos religiosos y eso comienza cuando nos falta sinceridad para reconocer nuestros errores, cuando tenemos una doble vida: nos comportamos de una forma en la Iglesia y de otra en los otros lugares (llámese familia, barrio, trabajo, escuela).

Para romper con la religiosidad es necesario vivir una relación diaria con Jesús, caminar de la mano del Espíritu Santo todos los días para ser transformados. Debemos ser conscientes de que hay demasiada gente con necesidades, gente hambrienta de conocer la palabra de Dios y si nosotros no logramos romper con la religiosidad no lograremos darles a conocer el evangelio de Jesús. Debemos asumir que el mayor mensaje somos nosotros mismos, predicando con cada cosa que hacemos a diario, con nuestras actitudes y acciones cotidianas, sabiendo que romper con la religiosidad va a ayudarnos a conquistar a aquellos que no conocen aún las buenas nuevas.

El evangelio que estamos llamados a vivir no es cómodo, el Espíritu Santo nos impulsa a hacer cosas locas, nos incomoda, necesitamos entender que debemos sembrar nuestras vidas para que otros conozcan a Jesús, necesitamos entender que es necesario romper con toda estructura que pretende aislarnos dentro de un templo y estancarnos, que no nos permite llevar el evangelio por todos lados con poder para dar a conocer a Jesús.

III- MOVERSE EN LO SOBRENATURAL.

Dios hacía milagros extraordinarios por medio de Pablo, a tal grado que a los enfermos les llevaban pañuelos y delantales que habían tocado el cuerpo de Pablo, y quedaban sanos de sus enfermedades, y los espíritus malignos salían de ellos” (Hechos 19: 11-12)

Así como le pasaba al Apóstol Pablo, así mismo puede ocurrir con nuestras vidas, podemos y debemos anhelar ser usados por el Espíritu Santo con el poder de hacer milagros.

Jesús no hizo muchos milagros dentro de la Iglesia, los hacía en la calle, por todos los lugares por donde andaba, y nosotros debemos desear hacer lo mismo. Pero para ello necesitamos tener autoridad, y esa autoridad se gana o se obtiene adoptando la vida cristiana como estilo de vida permanente, debemos crecer en la intimidad, cuando nadie nos ve, buscar más de Dios, vivir en la presencia de Dios, orar sin cesar, orar en el Espíritu todo el tiempo, ser conscientes que Dios habita en nosotros; es más que encerrarse a orar, es estar conectados con Él todo el tiempo.

IV. IMPACTAR EN TODOS LOS ÁMBITOS.

Cuando se enteraron los judíos y los griegos que vivían en Éfeso, el temor se apoderó de todos ellos, y el nombre del Señor Jesús era glorificado. Muchos de los que habían creído llegaban ahora y confesaban públicamente sus prácticas malvadas. Un buen número de los que practicaban la hechicería juntaron sus libros en un montón y los quemaron delante de todos. Cuando calcularon el precio de aquellos libros, resultó un total de cincuenta mil monedas de plata. Así la palabra del Señor crecía y se difundía con un poder arrollador.” (Hechos 19: 17-20)

Una Iglesia que irrumpe en la ciudad para transformarla cambia todo y a veces complica todo, por ejemplo la prostitución se termina, el narcotráfico pierde poder, surgen nuevos empresarios de bien, surgen nuevos emprendedores con ideas innovadoras, etc. Como cristianos debemos entender que es necesario meterse en el ámbito de la economía, de la educación, de la cultura, del esparcimiento, para transformarlos, debemos impactar todos los ámbitos en los que estamos plantados, debemos salir para transformar la vida de la gente con el amor de Dios.

Para ser una Iglesia que transforme todos los ambientes en que nos movemos (política, educación, economía, cultura) debemos romper con la religiosidad y vivir una relación diaria con Jesús, caminar de la mano del Espíritu Santo, teniendo un estilo de vida que sea una prédica del evangelio con nuestras actitudes y nuestras acciones, debemos vivir con una santa desesperación que nos lleve a dar a conocer a Jesús a todos en toda oportunidad.

Que Dios te bendiga y tengas una semana de completa victoria!

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