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Un plan económico muy exitoso

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Ríos de tinta (y de “tinta electrónica”) fluyen, calificando de diversos modos al plan económico implementado por el macrismo.
Algunos dicen que fracasó, otros que hubo falta de experticia o directamente que cometieron errores groseros por incapacidad manifiesta, no faltan quienes dicen que “necesitan más tiempo”, e incluso todavía hoy unos pocos insisten en el burdo argumento de “la pesada herencia” para echar culpas al gobierno anterior.
En cambio, me permito afirmar categóricamente que –más allá de muchas marchas y contramarchas, de acciones groseras propias de gerentes omnipotentes y no de políticos consumados, y otras muchas burdas medidas implementadas con torpezas y descuidos manifiestos, cuando no con irresponsables imporvisaciones-, pese a todo eso, cabe decir que ¡el plan de gobierno macrista es demoledoramente exitoso!
Indudablemente es exitoso, pues está logrando todos sus objetivos, y en tiempos récords.
Claramente este gobierno se fijó dos objetivos estratégicos:
 De mínima, llevarnos sin escalas a la Argentina semi feudal del siglo XIX, de economía exclusivamente primaria, con la patronal todo poderosa, los obreros de cabezas gachas y sin ningún derecho social ni humano; y la parodia de país resultante, funcionando como colonia dócil del capital extranjero y alineado incondicionalmente bajo la tutela férrea de las Potencias Atlantistas.
 De máxima disolvernos como nación, prefabricando media docena o más de dóciles republiquetas bananeras, las más ricas de ellas administradas por regímenes “meritocráticos” fuertemente oligárquicos.
Los objetivos tácticos, en plena ejecución, entre otros, son:
 Bajar drásticamente los salarios, jubilaciones y pensiones.
 Anular toda la legislación laboral y previsional que sea considerada “inconveniente” a la CEOcracia.
 Destruir la industria, sobre todo la de capitales nacionales.
 Destruir o anular todos los entes tecnológicos.
 Hacer bajar drásticamente los consumos de bienes y servicios, en particular los exportables, sin beneficio para el país y nuestra gente.
 Desarticular la integración nacional, frenando obras públicas y no reponiendo infraestructura que se deteriore o dañe severamente.
 Utilizar la enorme deuda externa como condicionamiento insalvable, para evitar que resurja Argentina.
 Destruir totalmente las fuertes acciones geopolíticas de integración regional, que se habían logrado en años anteriores, en particular la virtual desaparición de la UNASUR y la CELAC, en complicidad manifiesta con otros gobiernos regionales claramente subordinados a las Potencias Atlantistas.
 Pisotear adrede la soberanía nacional en todos los frentes, en particular tirando por la borda años de acciones realizadas para la dolorosa causa de Malvinas, amen del abandono expreso de la Antártida Argentina, el Mar Argentino, y el despoblamiento intencional de la Patagonia, para debilitarnos en esa estratégica región.
 Avanzar en el manejo del Poder Judicial, para que opere como apéndice de los dictados de los medios concentrados y del Poder Ejecutivo y sus voceros.
 A fuerza de carpetazos y/o billeteras, mantener “dóciles” a legisladores, gobernadores y a dirigentes gremiales y empresarios.
 Mediante represiones cada vez más similares a las perpetradas en el “proceso”, intimidar o evitar las manifestaciones populares en contra de las draconianas medidas de destrucción nacional que día a día se profundizan.
 Claramente, la sumisión total ante el FMI fue un objetivo buscado, para tener como excusa la supuesta inevitabilidad de las medidas de genocidio económico que son las usuales “recomendaciones” de ese ente al servicio del poder financiero transnacional y las potencias asociadas al mismo.
 El listado no se agota.
Sin duda alguna, el plan económico del macrismo y sus cómplices políticos, que forma parte esencial del remozado Plan Morgenthau en plena perpetración, hasta hoy demuestra ser “muy exitoso”. Buscaron la destrucción total, y lo están consiguiendo.

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