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Tierra arrasada, el verdadero objetivo

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Hoy ya no pueden seguir mintiendo con el cuento de “la pesada herencia” (que por cierto era la gran herencia un país desendeudado, en crecimiento, industrializado, con desarrollos tecnológicos importantes, con importantes obras públicas en ejecución, con una clara línea de acción geopolítica soberana, con desocupación a la baja, etc.); no, hoy se ve claramente que el desastre generalizado actual es directa consecuencia del accionar del actual gobierno, de crudo y apátrida corte neoliberal.
A todo eso, que no es poco por supuesto (malicia y dogmatismo neoliberal, encorsetando al país en un modelo que no solo nos queda muy chico, sino que es claramente nocivo), se le agregan dosis mayúsculas de impericia, improvisaciones y notorias faltas de coordinación entre la CEOcracia apátrida gobernante, en la cual cada uno evidencia actuar en función de los intereses de su grupo empresario, sin importarles nada el Interés Nacional; y peor aun, dando muestras claras de operar para forzar al como sea la disolución nacional.
Los déficits gemelos (presupuestario y de la Balanza Comercial), fueron provocados adrede, por un conjunto desenfrenado y desmadrado de irracionales medidas macroeconómicas, a saber:
El aumento exponencial del déficit presupuestario
 Abrupta anulación o reducciones drásticas de las retenciones a las exportaciones de soja y cereales; así como a las exportaciones de la minería.
 Bajas en los impuestos a autos importados de alta gama, al champagne, en el Impuesto Sobre los Bienes Personales, y en general, a los impuestos que gravan a los sectores socio – económicos de mayores ingresos.
 Modificaciones legales que permitieron a La Banca (básicamente extranjera) incrementar fuertemente sus utilidades, encareciendo todas las operatorias y promoviendo la timba financiera, de la cual la operatoria de las LEBACs es el más nocivo instrumento.
 Se llenó la administración pública de “ñoquis gourmet”, con parientes, amigos, amantes y allegados de los CEOcratas, todos con sueldos altísimos, incluso inventando cargos insólitos (como la Dirección Nacional de Movilidad en Bicicleta), mientras se echó brutalmente a científicos, personal técnico calificado y otros, como parte del desguace en perpetración del Estado Argentino.
Estas medidas, y varias otras más, provocaron un fuerte crecimiento del déficit presupuestario nacional, el cual con malicia o irracionalidad, se financió con deuda externa, en divisas. O sea transformaron deuda interna en pesos, a deuda externa en dólares.
El descomunal déficit de la Balanza de Pagos.
Entre muchas causas, intencionalmente perpetradas, cabe acotar.
 La apertura comercial indiscriminada, que nos convirtió no solo en importadores netos de cuantos bienes manufacturados existen (muchos de los cuales se fabrican o fabricaban en Argentina), sino también en importadores de alimentos, como manzanas y vinos chilenos, cerdos de Dinamarca y EEUU y un larguísimo etcétera.
 El aluvión de automotores importados, que pega fuertemente en la industria nacional y aumenta la sangría de divisas, incrementada por los cierres de autopartistas nacionales, lo que aumenta los porcentajes de insumos importados en los automotores producidos localmente.
 Las dificultades crecientes para exportar bienes industriales, a consecuencia de la sobrevaluación de nuestra moneda, conseguida en base a la creciente inflación que licuó los efectos de las abruptas devaluaciones, convertidas solo en negocios fáciles de los especuladores financieros, varios de ellos en el gobierno, tal como se señaló con precisión en casos de ejecutivos de Bancos y entes financieros extranjeros puestos a ministros y otros altos cargos.
 Las facilidades financieras de todo tipo para la fuga de divisas y operaciones financieras meramente especulativas; las “libertades” (libertinajes)  que permiten a los grandes exportadores no traer las divisas al país y eventualmente no volcarlas al sistema bancario argentino.
 El creciente saldo negativo del turismo internacional, por el doble efecto de las facilidades extremas para comprar divisas con ese y otros objetivos, además de los altísimos costos locales a consecuencia de la virtual dolarización de nuestra economía y de la imparable inflación que nos castiga.
El descomunal endeudamiento externo se utilizó para financiar los crecientes e imparables (dentro de este esquema dogmático neoliberal) déficits gemelos. En lo interno, se opera una gigantesca transferencia de recursos, no solo al exterior, sino interna a favor de la oligarquía tradicional y de las nuevas oligarquías
especuladoras, financieras, petroleras-gasíferas, mineras y otras.
Claramente se busca “domesticar” a los asalariados, en base a la
desocupación creciente y a la miseria que se instala en todas partes.
En lo geopolítico, un objetivo declarado es la pérdida total de soberanía, buscándose la resignación al rol de colonia dócil, para luego fragmentarnos territorial y políticamente como es el claro objetivo de los poderes globalizadores
transnacionales. En esto juegan fuertemente los factores de la colonización cultural extrema, que incluso llevan a que supuestos “patriotas” veteranos de guerra, retirados y proceseros varios, hayan apoyado y sigan apoyando estas tropelías en grado superlativo que se perpetran y profundizan día a día.
Más allá de la suma de desajustes e improvisaciones múltiples, de evidentes tironeos entre los distintos grupos de poder que cuentan con sus CEOs abulonados en diversos ministerios y otros sectores del Poder (incluyendo en el concepto a parte del Poder Legislativo, a sectores impresentables del Poder Judicial, así como a la –aparentemente- monolítica prensa adicta y/o subordinada, a dirigentes “opositores” tibios y gremialistas “suaves y amistosos”); más allá de groseros errores de cálculo y de gruesas falencias en los análisis estratégicos; pese a todo eso cabe afirmar que la CEOcracia neoliberal implementó un plan “exitoso”.
Es “exitoso” pues está cumpliendo su objetivo básico que es practicar a rajatabla y sin atisbo de misericordia, la política de tierra arrasada, con mayor ferocidad y destruyendo hasta los cimientos todo atisbo de desarrollo, dignidad nacional y justicia social, para reinstalar el feudalismo oligárquico campero del siglo XIX; y como objetivo de máxima, convirtiéndonos en un Estado inviable para luego perpetrar la disolución nacional.
El brutal plan de acciones destructivas abarca todas las áreas económicas, sociales y políticas, y sería excesivamente extenso mencionar todo lo que se está destruyendo, como una gigantesca topadora que arrasa con todo…o con casi todo,
Así es pues permite enriquecerse sin límites al centenar o poco más de familias de la “rancia” oligarquía vacuna-sojera; a sus pocas ramificaciones en las provincias; y sobre todo a los sectores concentrados manejados casi excluyentemente por capitales transnacionales, como las energéticas, la minería, los pools sojeros, los Bancos y financieras; y los especuladores e intermediarios de importaciones, fugas de divisas y otras actividades similares; por no mencionar actividades claramente ilegales como la droga, que parece estar en auge, como lo probarían sus personeros instalados en algunos municipios y posiblemente en cargos de mayores relevancias. 
Lo que están destruyendo es la Argentina Industrial, Tecnológica,
Socialmente Justa con preeminencia de clase media (hoy en franca extinción), con amplio acceso a la Instrucción Pública y con buena e incluso muy buena cobertura en Salud Pública, además con Dignidad Nacional y Proyección Geopolítica Internacional.
Dicho más claramente, nos llevan a los empujones a aquella Argentina semi feudal y colonia económica británica, que éramos desde la segunda mitad del siglo XIX, con muy pocos gobiernos posteriores que no se subordinaron e intentaron nuestra real independencia político – económica.
La miseria y la desocupación crecientes, aumentan la tensión social que no encuentra eco en algunas dirigencias no acordes a las crueles circunstancias actuales, pudiendo producirse estallidos sociales, que el gobierno neoliberal demuestra estar decidido a reprimir como sea.
Este plan económico que siguen aplicando a rajatabla, ahora con la
pretendida subordinación total a las genocidas directivas del FMI, es totalmente inviable, salvo que se acepte pasivamente la disolución nacional.
Ya no se trata de formalidades democráticas que esconden un régimen apátrida y represivo. Se trata de defender los Intereses Nacionales, gravemente afectados tras durísimos dos años y medio de destrucción sistemática.
No se puede seguir permitiendo pasivamente que sigan aplicando un plan económico que nos lleva al caos, la miseria y la destrucción total; mientras se apropian de nuestras riquezas y nos subordinan a los dictados de la Banca transnacional y las conveniencias de las potencias neocolonialistas y sus aliados menores.
Y no se trata de frases destituyentes ni mucho menos. El propio gobierno CEOcrático neoliberal está creando e incrementando las siniestras condiciones de ingobernabilidad total, en un marco de caos socio económico y de pérdida creciente y hoy casi total de todo atisbo de soberanía.

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