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Sobramos 25 millones

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Para el retrógrado programa económico del neoliberalismo recargado, hoy ejerciendo casi la suma del poder público, que nos lleva a los empujones al feudalismo oligárquico al estilo del que en siglo XIX implementó “el régimen” mitrista; oligárquico, ultra liberal y subordinado a Gran Bretaña, vigente desde 1862 a 1916; apenas hay lugar para 20 millones de argentinos, por lo que claramente “sobramos” 25 millones de argentinos.
Y claramente busca ejercer sin límites la suma del poder público, persiguiendo a jueces y funcionarios judiciales que no les son “dóciles” o a lo sumo sutilmente subordinados, en casos “sensibles” como las múltiples causas judiciales que involucran al presidente, sus ministros y otros colaboradores (en esos casos parece funcionar la “justicia express” con rápidos sobreseimientos y descarte de pruebas contundentes y cruciales); instalando la censura periodística con diversos grados de sutileza, llegando a límites mayores en el caso de Roberto Navarro (cuyos brillantes trabajos de investigaciones muy bien fundamentadas evidentemente molestaron al establishment); con presiones sobre funcionarios inducidos a renunciar prematuramente pese a tener mandatos vigentes con cobertura constitucional o legal (como Echegaray en la AFIP y Vanoli en el Banco Central); con supuestos legisladores opositores que avalaron todos los desguaces y endeudamientos; con dirigentes de la CGT que parecen dóciles complacientes que avalan las medidas destructivas y excluyentes; con la cerrada cobertura mediática de los medios de difusión concentrados; con el claro y evidente pacto de retirados proceseros (*) de las FFAA con el neoliberalismo CEOcrático, al cual apoyan retirados e incluso seguramente buena parte del personal en actividad (lo cual evidencian en las redes mediáticas y en expresiones diversas, reconocido incluso por analistas políticos como Rosendo Fraga), que a cambio de los indultos, subas de salarios y ciertas “reivindicaciones” sectoriales, lamentablemente el grueso de los uniformados evidencian aplaudir o a lo sumo ignorar el desguace industrial, tecnológico, el empobrecimiento masivo, y las acciones vergonzosas de resignación de soberanía y de subordinación expresa a las Potencias Atlantistas (las de la OTAN y asociadas). La concepción de “patriotismo” de esos uniformados, parece agotarse en el himno y la bandera, lamentablemente; con escasos
conocimientos históricos que no pasan más allá de las tergiversaciones del mitrismo, y evidentemente con muy pobres o nulos entendimientos de Geopolítica, pues muestran palmariamente seguir encerrados en perimidos esquemas de los años ’70, “persiguiendo zurditos” mientras hoy la realidad pasa por otros carriles muy diferentes.
En ese plan político – económico, implementado por el establishment local, subordinado a los poderes financieros y colonialistas transnacionales, a duras penas y con bajísimos salarios precarizados, apenas hay lugar para 20 millones de argentinos, de los cuales al 85/90 % pretenden llevar a los empujones a niveles salariales de infra consumo, ni siquiera de subsistencia, con la falaz excusa de la “competitividad” de la economía argentina.
Refuerzan esas políticas, los “consejos” del FMI y entes similares, además de ciertos pedidos o “recomendaciones” de “empresarios exitosos”, los que alegan sesgadamente que es la única alternativa para hacer “crecer el empleo y la economía” (¡¿?!), pregonando en los hechos una vuelta a la semiesclavitud de los asalariados como imperaba en Argentina en el siglo XIX y como hoy está vigente en muchos países del mundo en los que los derechos de los trabajadores son pisoteados o directamente inexistentes.
Y ese modelo de concreto genocidio económico, con endeudamiento brutal cuyos intereses impedirán financiar los mínimos requerimientos de salud y educación pública, con millones de parias desocupados y excluidos, y sin perspectiva alguna de futuro digno ni menos aun de soberanía nacional, solo cierra con fuerte represión. Represión para la cual reflotaron larvados odios a “civilachos revoltosos y (supuestamente) vagos” –sin pensar que esos “revoltosos” son maestros con sueldos miserables, médicos de hospitales públicos precarizados y bastardeados, o trabajadores convertidos en desocupados crónicos-; odios y cerrazones mentales profundos, en su momento instalados en el “proceso” mediante sutiles pero severos cursos de adoctrinamiento dictados con formatos de la Escuela de las Américas, para que se acepte sin límites la doctrina de la seguridad nacional, dejando sin efecto la Doctrina de la Defensa Nacional, y con ello pisoteando de hecho toda noción real de soberanía nacional, reduciéndola a formalismos de himno y bandera huecos de contenido.
Muy pocos argentinos parecen tomar conciencia que todo evidencia la acelerada implementación de un nuevo Plan Morgenthau, a la medida de Argentina, no solo para condenarnos al subdesarrollo crónico, sino también para concretar la balcanización que por poco lograron con la crisis de 2001/2002, la cual evidencian querer repetir, en versión corregida y aumentada. Balcanización que a la vez, de perpetrarse, sepultará toda posibilidad de concretar el viejo anhelo de la Patria Grande, pendiente desde nuestras independencias formales en el siglo XIX;
Patria Grande que es el único camino viable en el mundo de Grandes Bloques Geopolíticos, ya claramente imperante en el siglo XXI.
(*) “Proceseros”= partidarios y/o copartícipes del gobierno cívico militar que usurpó el poder en 1976, para implementar el neoliberalismo salvaje.

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