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Vacas gordas y vacas flacas

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Así como nos cuenta la historia de José, el gobernador de Egipto, quién debía guardar parte de las cosechas en los tiempos buenos, para que así, el pueblo tenga reservas en los tiempos malos, el famoso economista John M. Keynes, el padre de la Macroeconomía, recomendaba aplicar políticas contracíclicas (un término bastante más científico pero que sigue la misma lógica). Según los preceptos básicos keynesianos, el gasto contracíclico implica que los gobiernos gasten menos en los buenos tiempos (para enfriar la economía y permitir que el gobierno aumente sus ahorros gracias al incremento de la recaudación fiscal debido a que la economía marcha bien) y ampliar el gasto en los tiempos difíciles (para paliar la recesión y acelerar la recuperación económica).

Las políticas contracíclicas son habituales en las economías de los países desarrollados, pero, los países en vías de desarrollo (los que más necesitarían ordenar su economía) suelen hacer todo lo contrario. Según datos del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) alrededor del 75% de los países en desarrollo sigue practicando el derroche del gasto en los buenos tiempos y, por lo tanto, se ven obligados a recortar el gasto en los tiempos difíciles. En este grupo estamos nosotros, Argentina. Para demostrarlo, en el siguiente gráfico se muestra el Producto Bruto Interno (es un indicador de bienestar: cuando sube es porque la economía está creciendo y cuando cae es porque hay una recesión) y el Gasto Público. Ambos indicadores siguen el mismo patrón de evolución. Por lo tanto, el gasto público no sigue políticas contracíclicas, sino que acompaña al ciclo económico, por lo que se dice que las políticas económicas son procíclicas.

¿Es malo que un país incremente los gastos del Gobierno en los tiempos buenos y recorte en tiempos malos? SI. Si los gobiernos siguen políticas procíclicas, generalmente acentúan más la crisis y generan grandes costos sociales, afectando en mayor medida al segmento más vulnerable de la población. Como sucede con la economía de las familias, el Gobierno no puede aumentar el gasto en los tiempos buenos y seguir aumentando en los tiempos malos, ya que no ha ahorrado.

Entonces, ¿por qué los gobiernos toman estas decisiones?

 

  • Razones políticas: Aumentar el gasto público en los tiempos buenos hace que la gente esté momentáneamente mejor y esto ayuda a ganar elecciones, aunque al poco tiempo venga una crisis.
  • Instituciones débiles: Las leyes del país y el sistema de poderes no funciona correctamente, entonces no hay nada que obligue al poder ejecutivo a ahorrar en tiempos buenos.
  • Acceso limitado a los mercados internacionales de crédito en tiempos malos: por lo que pedir prestado dinero para pasar la crisis es sumamente costoso.

 

Conclusión:

Hoy nuevamente las ideas keynesianas están fuertemente cuestionadas y acusadas de ser las culpables de la decadencia Argentina, en realidad lo que hubo es una muy mala interpretación de lo que escribió Keynes ( o una interpretación caprichosa para practicar el tentador populismo ). Ser Keynesiano es ser anticíclico no un expansor irresponsable del gasto público…. Eso no es ser Keynesiano, es ser simplemente estúpido.  

Los últimos datos de los precios de la soja pueden ser alentadores para el año que viene, puede ser que una mala cosecha de EEUU nos ayude a salir del pozo, veremos si aprendimos la lección.

Es necesario que Argentina comience a ahorrar en los tiempos buenos para que, cuando llegue una nueva crisis (que en Argentina las vivimos más o menos cada diez años) se puedan aplicar verdaderas políticas sociales que ayuden a los más vulnerables. Una de las medidas más eficientes sería la implementación de buenos seguros de desempleos y políticas laborales, que alienten a la gente a trabajar en los tiempos buenos y que esos trabajadores tengan la seguridad de que el Estado va a estar ahí si pierden sus fuentes de ingresos.

El camino no es sencillo, pero es necesario comenzar a trabajar a largo plazo y seguir el ejemplo de algunos vecinos que ya lograron superar sus problemas de déficit fiscal y decidieron ahorrar en tiempos buenos. En primer lugar está Chile, al cual le llevó más de 10 años, pero realmente ordenó su economía. Avanzando hacia esa meta se encuentran Brasil y Perú. Sólo necesitamos tomar la decisión, establecer reglas claras y seguirlas.

 

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