CON SELLO PROPIO, ELLAS DECIDEN, ENTREVISTAS

Silvana Ratti: La calidad como marca registrada

Silvana Ratti: La calidad como marca registrada
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Elegante, con cada detalle de su atuendo combinado, cuesta creer que hace unas horas estuvo inspeccionando una construcción. Pero su vida es así. Se crió entre ladrillos y bolsas de cemento. Su infancia estuvo marcada por planos de obra que terminarían por definir su elección de vida. La secundaria la hizo en la Epet 1 y se recibió de maestra mayor de obra, aunque después decidió tomarse un respiro y eligió Administración de Empresas en la Uade.

Pero en plena crisis de 2001, su padre, Omar Ratti, la convocó para sumarse a la constructora familiar.

Silvana, recién recibida, aceptó sumarse a la administración, pero pronto comprendió que quería asumir su propio desafío. Después de unos años y con la “bronca” de papá, renunció para abrir su propia empresa de construcción. El primer capataz, que había trabajado con su padre, todavía la acompaña.

Empezó desde abajo. Construyendo un baño, ampliando una habitación. Pero siempre con la idea del detalle cuidado y la mejor atención al cliente.

El apellido, es, claro, una marca registrada que impone también un sello de distinción. Silvana lo convirtió también en marca en su empresa y está decidida a transformar a Posadas con diseños y edificios vanguardistas.

Después de formar su propia empresa y hacer de su nombre una marca conocida, el nuevo salto llegó de la mano de la amistad: con Daniela Cortés, propietaria de Inmobiliaria Solari, decidieron armar el combo de construcción y comercialización de desarrollos urbanos de primera línea. El primer edificio fue Punto Vanella, a pasos del centro y con todas las amenities de primer nivel para un público joven. Ese edificio marcó el comienzo de un estilo compartido entre ambas amigas en el que cada detalle vale. En la presentación, sorprendieron con un departamento entregado con todos los muebles, listo para usar con el mejor confort.

Además, tenemos el mejor servicio de pos venta, lo que es una seguridad y respaldo para el cliente”, explican ambas.

Silvana Ratti y Daniela Cortés son socias y amigas.
Silvana Ratti y Daniela Cortés son socias y amigas.

“Pensamos el producto desde el pozo y que la experiencia para el cliente sea ir más allá de las expectativas. Pasa en muchos lugares que el comprador se encuentra con que era más chico de lo esperado o con los materiales inadecuados. Con nosotros eso no sucede. Buscamos la excelencia en todo. Tecnología, cerraduras faciales, más calidad”, argumenta Silvana.

“Con cada proyecto uno crece. También cambia la demanda y hay que adecuarse para hacer cosas cada vez más lindas”, insiste la constructora.

 

“Silvana, es una emprendedora, con gran entusiasmo y fuerza para avanzar en sus emprendimientos. Siempre se destacó con su simpatía y la amabilidad con todas las personas, amigos, colegas, familia. Cómo hermana mayor, influyó en los pasos a seguir, cómo lo hace responsablemente como madre. Es de un gran agrado ver el crecimiento de sus objetivos” Pablo Ratti, el hermano menor.

 

¿Qué te inspira para los nuevos edificios?

Los viajes, conocer otros desarrollos. Ver lo que está en el mercado y las necesidades del cliente. Pensamos en el desarrollo antes para que haya una oferta adecuada a cada público. Pero siempre el gusto propio, salir de lo común y pensar en los detalles.

 

¿Y la demanda acompaña?

Hay demanda de excelencia y hoy hay nuevas demandas. El comprador viaja más, entonces quiere seguridad. Maneja otros tiempos. La ciudad creció. Antes querían casas con patio, pero ahora por los chicos, las actividades, el tránsito, prefiere un departamento céntrico que tenga todos los servicios. Entonces hay que construir pensando en que el departamento sea un hogar para toda la vida.

 

Silvana sostiene que la crisis obliga a mover las estructuras internas para no ser arrastradas ni perder calidad: “Hay que reestructurar costos y ser eficientes para dentro de la empresa”, explica.

Silvana Ratti tiene un joven equipo de colaboradores.
Silvana Ratti tiene un joven equipo de colaboradores.

La joven empresaria asegura que la construcción implica un alto compromiso con la estética de la ciudad. “Son un valor agregado, deben lucir, para que la ciudad sea un ícono de paseo, que tengan un sentido”, reflexiona. Por eso no se trata de acumular ladrillos, sino de imponer un sello que va más allá de lo lujoso que sea el edificio. “Hay que aprovechar el paisaje y la geografía, tenemos río, costanera, hermosos atardeceres, una ciudad que crece lentamente hacia arriba”, insiste Silvana, quien tiene dos hijos de nueve y doce años.

 

El sello de calidad de sus edificios más el expertise para las ventas que aporta la sociedad con Daniela Cortés, generan una fuerte atracción hacia sus desarrollos. El edificio Velvet en Posadas tiene un 50 por ciento de los metros cuadrados vendidos, cuando todavía no se terminó la mitad de la obra. Son departamentos de dos y tres dormitorios, con las mejores amenitties.

 

El Charlotte Belgrano es otro edificio emblema de la sociedad, con nueve plantas con departamentos, monoambientes y espacios con 1 y 2 dormitorios, 16 unidades de garage, con portón de acceso automatizado, sala de juegos y piscina.

 

¿Cómo surgen los nombres y diseños?

Hay un proceso de creatividad casi espontáneo entre nosotras. Después de muchas idas y vueltas, se define cómo queremos que sean los edificios.

 

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