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Si otros países lo lograron, ¿Por qué Argentina no puede bajar la inflación?

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INFLACIÓN ¡vaya que los argentinos conocemos del tema! Por generaciones escuchamos esta palabra y lo vivimos a diario, mientras pensamos cómo vamos a hacer para llegar a fin de mes, porque todo sube y el sueldo ya no alcanza. Pareciera ser que, a pesar de que los argentinos somos tan buenos en todo, a este problema de la economía no le podemos encontrar una solución.

Tal es el caso, que somos un objeto de estudio para todo el mundo, ya que nuestra historia se caracteriza por presentar una gran cantidad de episodios inflacionarios e hiperinflacionarios. Como dato, para que vean cuán seria es la cosa, si tomamos en cuenta los últimos 100 años, la tasa de inflación promedio para Argentina es del 105% anual, alcanzando un máximo de 3079% en 1989 (cifras comparables únicamente con la hiperinflación alemana luego de la derrota y destrucción que significó Primera Guerra Mundial).

Todo esto me llevó a preguntarme cómo les va a otros países con la “tan temida” inflación y, para mi sorpresa, no parece ser un problema que les preocupe demasiado al resto del mundo (excepto Venezuela).  También pude descubrir que no siempre fue así, por ejemplo Israel tuvo un fuerte periodo inflacionario durante la década de los ochenta, alcanzando una tasa anual de inflación de 450% en el año 1985. Chile, nuestro vecino trasandino, también padeció este mal durante los años 70, con una inflación promedio de 312% entre 1972 y 1973. Tampoco México, Colombia y Brasil estuvieron exentos de ello. Sin embargo, todos estos países, a excepción de Argentina, lograron superarlo.

¿Cómo lo hicieron? Lo primero que descubrí es que no existe una receta mágica para ello. Algunos países aplicaron medidas más acorde a la teoría económica ortodoxa y otros medidas más heterodoxas y para que lo pueda ver por usted mismo, en el siguiente cuadro se presenta una síntesis de las medidas aplicadas por algunos de estos países para bajar la inflación:

En definitiva, de la experiencia de estos países, podemos aprender que:

  1. No existe una fórmula para bajar la inflación, todo depende de las características de cada país.
  2. No es algo que se pueda lograr de un día para otro: a estos países les tomó, en promedio, diez años controlar la inflación.
  3. Se necesita un consenso de la sociedad y un compromiso a largo plazo.
  4. La credibilidad es un factor determinante (en eso no somos muy buenos).
  5. Es importante mantener un orden fiscal, con reglas que equilibren el presupuesto del Estado a mediano plazo.
  6. Se necesita un Banco Central independiente, que establezca metas creíbles.

En conclusión, necesitamos dirigentes políticos comprometidos con el país, que trabajen en conjunto planificando políticas económicas de largo plazo. Es hora de priorizar el bienestar de todos los argentinos, dejando de lado las ambiciones personales. Los argentinos, justamente no nos caracterizamos por ser altruistas, sino más bien somos famosos por la “gran viveza criolla”, pero si queremos resultados diferentes, debemos comenzar a pensar diferente y a actuar diferente. El crecimiento económico primeramente exige el compromiso de la clase política, los primeros y gran responsables de los problemas que tiene Argentina hoy. Pero también de todos nosotros, es hora de pensar en Argentina en serio y dejar de ponernos la camiseta sólo cuando juega la selección.

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Un Comentario

  1. Silvia Abaca

    La generalización de «los argentinos» es cansadora y trillada. Soy argentina y no soy responsable de la inflación, nunca lo fui y la padezco. La nota no diferencia la inflación con crecimiento y desarrollo de la que sufrimos ahora con una profunda recesión. Todos los ejemplos puestos en esta nota usan el ajuste y el salario como variable. De la ganancia desmedida de empresas, de la especulación financiera, de la fuga de capitales delincuencial que existe en este país y que es responsabilidad de un grupo que defiende sus privilegios obscenos a costa de cualquier cosa, no se habla. De la deuda atroz para favorecer esa fuga y esa especulación, tampoco se habla. De la destrucción del mercado interno, de la destrucción del trabajo, menos que menos. Los culpables somos LOS argentinos y la «famosa» viveza criolla. Flojo análisis con buena voluntad y pocos datos de la realidad.

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