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Segunda cita

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La cita es hoy. Las urnas comenzarán a definir el rumbo de la Argentina después de una campaña que no logró eludir la grieta y careció de ideas constructivas. La culpa del otro, la vuelta del pasado, el contraste permanente en medio de una profunda crisis que tiene a buena parte de la población sin respuestas. Los problemas de Misiones, como de la mayoría de las economías fuera de la Pampa Húmeda, estuvieron fuera de la agenda política. El argumento misionerista interpela esa centralidad, pero debe superar el desafío de la boleta corta, que debuta en estas elecciones, pero quizás puede ser una constante del Frente Renovador, como sugirió el gobernador Hugo Passalacqua.

La boleta corta no es apenas una expresión partidaria, sino un símbolo de la necesidad de poner sobre la mesa las discusiones del territorio propio por encima de una agenda nacional que casi siempre es lejana. 

La economía misionera no escapa a la agonía de la crisis, pero la presencia de un Estado fuerte marca la diferencia en cuanto a su profundidad. Sin ese respaldo, sería mucho más vulnerable, con indicadores peores que los que se vienen registrando. Provincias vecinas, con mucho más recursos federales y menor población, tienen pobreza más alta, desempleo y cierre de empresas bastante por encima de los números locales. 

El Ahora Misiones y sus variantes, generaron ventas que superan los mil millones de pesos, potenciando el consumo en momentos en que todo se contrae. El incentivo al consumo sigue más allá de las elecciones y proyecta alivio en la incertidumbre. 

El ajuste nacional implica, como contraste, que Misiones haya asumido ingentes cantidades de recursos para cubrir los huecos. En Educación, por ejemplo, el pago de 600 millones de pesos que llegaban a través del artículo 9 de compensación salarial docente. A partir de 2020, la Nación dejará de hacerse cargo totalmente de ese fondo. Misiones es la única provincia que definió aumento al básico, en blanco, en enero y febrero, con un 23% que no fue superado en porcentaje y en forma de pago en cuotas durante el año en otras jurisdicciones, en algunas en cifra fija, y que aún restan cuotas a completar en el segundo semestre, sin acercarse al porcentaje logrado en la provincia.

La educación y la salud son los sectores más vulnerables a los recortes. El Fondo Nacional de Educación Técnica, por caso, apenas se ejecutó en 11,7 por ciento en 2016, el 66,2 en 2017 y 26,4 en 2018, poco para un país que debe apostar al futuro. 

El debate por los recursos y la necesidad de una compensación económica que iguale a Misiones con lo que recibe, por ejemplo El Chaco, no debería ser alentado únicamente por el Frente Renovador, pero es hoy el único que levanta la bandera en soledad. Los representantes de Cambiemos entienden el planteo como un ataque a la Nación y en el Frente de Todos, sostienen que primero debe torcerse el rumbo para después discutir reclamos individuales. Para Misiones es prioridad.

El argumento fue expuesto a los candidatos presidenciales. Alberto Fernández lo escuchó de boca del Gobernador en la reunión que mantuvo con Carlos Rovira y el electo Oscar Herrera Ahuad. 

Mauricio Macri eludió pisar la tierra colorada y mandó en su lugar al candidato a vice, el senador oficialista Miguel Ángel Pichetto, aunque eludió algún compromiso con el mismo argumento utilizado por los candidatos locales de Cambiemos. “Misiones ya recibe más” por la generosidad de la Nación, lo que no justifica la demanda. Los números recientes de la coparticipación contradicen el énfasis del Gobierno y la inflación ya se comió casi el equivalente a un giro mensual completo. 

La boleta corta desafía los mandatos centrales y expuso las exigencias de Misiones a los principales candidatos presidenciales. Las respuestas evasivas justifican no atarse a ninguna opción, aunque individualmente, cada dirigente renovador tenga sus preferencias, más o menos públicas. 

No hubo un respaldo colectivo de la Renovación a ningún candidato, aunque el más formal fue el llevado por el diputado nacional Ricardo Wellbach al encuentro de Fernández con gobernadores que adhieren a su propuesta. El candidato presidencial firmó un compromiso a ejecutar en caso de que llegue a la Rosada. El acuerdo es general, pero contiene capítulos provinciales. En el caso de Misiones, incluye

  • Reparación histórica en materia de recursos financieros para Misiones.
  • Conclusión de la autovía de la ruta 14 desde Paso de Los Libres hasta San José.
  • Continuidad de la autovía de la ruta 12, más rutas seguras hasta Puerto Iguazú.
  • Retomar la concreción del gasoducto de la Mesopotamia y
  • Un sistema impositivo diferenciado para provincias de frontera “que nos haga competitivos con Paraguay y Brasil”

Ir sin fórmula presidencial obliga también a salir de la zona de confort: hay que militar los candidatos propios y explicar por qué se promueve el “misionerismo” por encima de los candidatos presidenciales. Las elecciones del 2 de junio quedaron atrás y recién con las urnas abiertas se podrá apreciar el esfuerzo territorial que realicen los líderes locales, incluso aquellos que arrasaron en la cita provincial. Passalacqua y el Herrera Ahuad se volvieron a poner la campaña al hombro, junto a Diego Sartori, Ivonne Aquino, el debutante Néstor Pitana y Chela Leyes. 

Del otro lado no hubo el mismo entusiasmo que en junio, pese a que es Cambiemos el único que juega su propia PASO, con Alfredo Schiavoni, Pedro Puerta y el radical Ricardo Andersen. El macrismo apuesta todo a que el hermano del senador sea quien encabece la boleta, pero el radicalismo le quiere arrebatar el puesto con su despliegue territorial. El hijo del embajador se entusiasma con crecer y convertirse en actor de peso dentro del espacio amarillo. 

El peronismo ata su resurgimiento a la figura de Cristina, la ajena, no la local. La visita de Alberto Fernández volvió a movilizar al aparato y la sociedad con el partido Agrario de Héctor “Cacho” Bárbaro aporta un despliegue en el interior olvidado por el partido en Misiones. Sin embargo, la sociedad con Cristina Britez, actual diputada kirchnerista, genera escozor en la vieja guardia, más acostumbrada al verticalismo que a las lealtades modernas. 

El resto de los espacios locales casi no ha tenido protagonismo en los últimos dos meses. El Consenso de Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey tiene su pata local con el socialismo, pero el salteño, aunque vino en un par de oportunidades, prácticamente no tuvo contacto y el ex ministro de Economía, ni siquiera anduvo cerca. 

Este domingo será el primer examen a fondo de Mauricio Macri, un presidente que pidió ser juzgado por cómo lograba reducir la pobreza. En estos tres años, la pobreza creció y ya alcanza al 35 por ciento de la población. En paralelo, aumentó el desempleo y la inflación en los últimos cuatro años es superior a la registrada en los últimos de Cristina Fernández. Las caídas constantes de sectores fundamentales de la economía, sólo encuentran paralelismo en los albores de la crisis de 2001. 

La impericia económica generó apenas un crecimiento: el de la deuda externa, que ya equivale a un PBI entero, con la mayoría de las decisiones de política económicas, presentes y futuras, atadas al buen humor del Fondo Monetario Internacional, que, de todos modos, se convirtió en un actor clave de la campaña al respaldar la continuidad del Gobierno. 

Pese a todos los indicadores negativos, el Gobierno de Mauricio Macri tiene intactas las oportunidades de sobrevivir, por el espanto que genera en una parte de la sociedad, la posibilidad del regreso al poder de la ex presidenta Cristina Fernández, a la sazón, quien tiene los votos de la oposición y al mismo tiempo es su principal contrapeso.

No es ella la que encabeza la fórmula, pero está en el imaginario popular, alimentado por su guerra con los medios, que será la senadora la que esté en el poder detrás de Alberto Fernández.

El ex jefe de Gabinete lleva sobre sus espaldas la pesada mochila de defender un espacio del que se fue de un portazo y que carga numerosas denuncias a sus principales espadas, muchas de ellas todavía en trámite en en despachos judiciales, incluso con Cristina como protagonista. No hubo una explicación clara ni autocrítica profunda que haga frente a las acusaciones. El modelo económico anterior también tiene muchos grises que generan interrogantes sobre el futuro: exceso de gasto, déficit alto e inflación fueron parte de los últimos años de Gobierno cristinista.

“Si fuera un voto económico, ni Macri ni Cristina, podrían ser candidatos, porque la imagen de desastre es idéntica”, sostuvo el consultor político Enrique Zuleta Puceiro en su visita a Posadas, convocado por la Confederación Económica de Misiones. El veterano analista proyectó ante unos 300 empresarios un triunfo opositor en las primarias, primera y segunda vuelta, pero advirtió que el Gobierno, agónicamente, tiene la posibilidad de recuperar terreno perdido por “la capacidad para proyectar”. 

“No tiene propuestas, ha chocado el país, la economía no funciona, hay un escenario negativo, pero sabe a dónde va y el Presidente promete ir más rápido. Por supuesto, un 70 por ciento está en contra de esto y el 40 vota en contra. Pero del otro lado, es una bolsa de gatos”, explicó Zuleta Puceiro en una conferencia de prensa.

El pálpito exhibido por el consultor en Misiones, es compartido por otros encuestadores que apuntan a la crisis económica como principal problema para la reelección. 

La economía que parecía haber dejado de jugarle en contra, con el dato de crecimiento de mayo, sustentado en los números del campo, volvió a mostrar que los brotes verdes son escasos, con una caída de la industria del 6,9 por ciento en junio -9,6 por ciento en el primer semestre-, con una disminución también mensual de 1,8. No hay ningún sector que haya cerrado la primera mitad del año con variaciones positivas y el 80% de las empresas no cree que suban las ventas (el 36% cree que caerán). En resumen, la industria cae de forma ininterrumpida desde hace 14 meses y opera a volúmenes de producción inferiores a 2015, con una pérdida de 140.000 empleos. La construcción también mostró datos negativos, idénticos a los de los últimos meses. 

Los empresarios misioneros también recibieron a Pichetto en un encuentro en el que el candidato a vice prometió varias cosas que no hizo Cambiemos en estos cuatro años. Reconoció que el nivel de las tasas atenta contra las empresas y prometió, que si ganan, se pondrá en marcha una moratoria de Afip con planes de pagos extensos, algo que reclama desde hace varios meses el presidente de la Confederación Económica de Misiones, Alejandro Haene.

Pichetto endulzó los oídos empresariales, con una promesa de reforma laboral, pero no dio ningún indicio de medidas que mejoren la actividad económica o alimente el consumo. Hubo una variopinta representación empresaria, aunque algunas ausencias notorias y otras caras largas. El sector yerbatero dijo presente, pero los faltazos también fueron significativos: en la industria no ocultan su fastidio por el poco entusiasmo con el que el senador Humberto Schiavoni se plantó contra el Fondo Especial Yerbatero que se discute en el Congreso a instancias de productores y el kirchnerismo misionero.

No fue una campaña con hitos que queden marcados en la memoria. 

Hubo momentos en que se discutió más de una imagen o una frase que de alguna propuesta concreta. 

El Presidente volvió a alimentar la grieta: “Ellos son los máximos enemigos del cambio”, tuiteó.  “Si les fallo salgan a la calle a recordármelo”, pidió Fernández en Rosario. Pero la cuenta regresiva se inicia este domingo. Ya no hay más lugar para frases ni promesas. Sin embargo, un dato es ineludible: gane quien gane, la contracción económica tiene larga vida y el FMI seguirá incidiendo en las decisiones económicas hasta que se le pague las cuentas. La proyección de la crisis es incluso más profunda en las zonas más alejadas del centro del país, donde Cambiemos se hizo fuerte y apostó millonarias inversiones. El “no se inunda más, carajo”, es una apelación al votante de ese núcleo. Analistas más agudos observan que haber convertido a la Capital Federal y Buenos Aires en el epicentro de sus políticas, tendrá consecuencias sociales y hasta de seguridad en el interior del país. La militarización de las fuerzas de seguridad, las cámaras y la tecnología de identificación facial que estrenan las fuerzas en esas ciudades, comienzan a provocar la exportación de la inseguridad hacia las provincias con menores recursos de protección. El desempleo también presiona en esa línea. No es, de todos modos, un fenómeno nuevo en las crisis. Después vienen las cámaras de televisión a filmar pobreza y cuestionar los liderazgos locales.

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