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Sanando la tierra VIII

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Una de las cosas que contamina la tierra son las costumbres que tenemos los seres humanos de tener ciertos objetos a nuestro alrededor que muchas veces ofenden a Dios, por lo tanto debemos tener cuidado con lo que tenemos en nuestro entorno y saber que nuestra confianza está en Cristo Jesús, en su sangre preciosa que nos perdona los pecados y nos da la victoria sobre todo mal.

LA CONTAMINACION ESPIRITUAL: Sabemos que en el mundo existe contaminación. Por ejemplo, cuando vamos al médico, este nos enseña que hay que lavarse las manos habitualmente porque estamos rodeados de virus y bacterias que pueden contaminarnos y producir muchas enfermedades, entonces nosotros escuchamos sus palabras, las aprendemos, las ponemos en práctica, incluso las enseñamos en las escuelas y a nuestros hijos, por ejemplo:

  • Cepillarse los dientes 3 veces por día para limpiar las bacterias que se encuentran en la boca y así evitar la producción de caries.
  • Lavarse las manos después de ir al baño porque allí hay contacto con muchos microbios que pueden transmitirnos enfermedades como por ejemplo cólera.
  • Taparse la boca al estornudar, y de ser posible hacerlo con el codo para no contaminar todo a nuestro alrededor.

Todas estas cosas no están mal, realmente debemos aprenderlas y ponerlas en práctica, pero es muchísimo más importante que como cristianos prestemos atención a las cosas espirituales porque allí está la clave de la sanidad, prosperidad, liberación y victoria. La única palabra infalible que podemos tener es la bendita palabra del Señor, porque si estudiamos y aprendemos las cosas espirituales podemos tener una visión profunda y completa de la vida. La palabra de Dios tiene poder, es viva y eficaz y cambia, transforma y penetra hasta partir el alma.

I) OBJETOS QUE TRAEMOS A LA CASA Y TRAEN CONTAMINACIÓN

(Deuteronomio 7: 25-26. NVI) Según este pasaje, Dios le mandaba a Israel a tener cuidado con los objetos que traían a su casa de los pueblos que ellos conquistaban porque eso les podía traer maldiciones y destrucción.

Nosotros debemos ser conscientes de que no existen objetos que puedan traer prosperidad, por ejemplo distintos tipos de amuletos que son utilizados para “atraer el dinero” como los gatitos chinos, el elefantito blanco al que se le pone un billete en la trompa, la ristra de ajos colocadas en la puerta y tantas otras cosas que se hacen en el marco de lo que “traen suerte” pero es una total ignorancia espiritual porque resultan una ofensa a Dios y espantan al Espíritu Santo de nuestro lado.

Muchísimas veces las personas son atadas por esos objetos y no se dan cuenta que nunca funcionaron. 

Debemos tener especial cuidado con las cosas dedicadas o consagradas en el ámbito religioso, que alejan nuestra mirada y esperanza de Jesús, como por ejemplo cuadros, imágenes, estatuas, duendes, libros y cualquier objeto que quiera instalarse como una especie de amuleto o talismán, incluso personas o actividades que se transforman en ídolos y nos apartan de la comunión con nuestro Padre Celestial. Nunca olvidemos que nuestra confianza debe estar en Cristo Jesús y no en objetos.

(Hechos 19:18-20. NVI) Nosotros debemos tomar esta palabra como ejemplo y ponerla en práctica. Revisemos con la luz y guía del Espíritu Santo nuestra casa, quizás descubramos cosas que guardamos, muchas veces por ignorancia. Si encontramos alguna, sin temor alguno destruyámosla, no las regalemos porque las maldiciones no se dan, quemémoslas o rompámoslas y de ese modo estaremos cortando todas las ataduras y maldiciones.

Si sentimos que aún no somos lo suficientemente maduros espiritualmente como para tener revelación sobre qué cosas podemos tener en nuestra casa que ofenden a Dios, pidamos consejo a nuestros líderes, que ellos podrán traernos luz y revelación sobre este tema tan importante. 

Con sinceridad evaluemos nuestro entorno, busquemos objetos, recuerdos, elementos, inclusive hábitos como por ejemplo ciertos programas de televisión que podemos estar mirando, pidamos con un corazón sincero la ayuda y revelación del Espíritu Santo y Dios, nuestro Padre, nos dará la victoria para librarnos de todas aquellas cosas que traen contaminación espiritual y acarrean maldiciones en nuestra vida y la de nuestra familia.

Tengamos en cuenta que nosotros no necesitamos ningún objeto como amuleto, porque tenemos la sangre preciosa de Cristo que nos perdona los pecados y nos da la victoria sobre todos los males.

Que Dios te bendiga y tengas una semana de completa victoria!

 

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