COLUMNISTAS

Responsables de muertes por omisión culposa

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El neoliberalismo, al igual que su “predecesor y hermano menor” el liberalismo histórico y contumaz, es perpetrador serial de genocidios económicos masivos, los que con las complicidades de los medios de comunicación subordinados, de dirigencias mediocres o acomodaticias y amplios sectores no pensantes carecientes de informaciones y sano espíritu critico, pasan desapercibidos…o muchos no entienden sus reales causas.
Gente empujada brutalmente a la miseria más abyecta, que debe pasar a vivir en la calle (incluyendo familias con niños); muchas personas que deben revolver en la basura para encontrar algo para revender o peor aun, algún bocado para comer (con todo lo inhumano del caso, pues comer de la basura es la antesala casi segura de infecciones y de severos desórdenes gástricos); niños que dejan la escuela para hacer changas con las cuales ayudar en algo a la flaca economía familiar; niñas o adolescentes que sin otro camino pasan a la prostitución, perdiendo toda dignidad y la salud también, ante el recrudecimiento de las enfermedades venéreas; otros niños algo más afortunados, que van con hambre a sus escuelas, solo para recibir allí raciones cada vez más chicas y pobres en nutrientes; hospitales públicos y centros de salud, a los que las carencias de insumos básicos y en muchos casos de personal necesario, restringen la atención…y el listado sigue.
Ese tipo de muertes prematuras o de vidas arruinadas, es posiblemente el más visible, el que así sea “de refilón” algunos llegan a darse cuenta que eso es producto nefasto de la política económica deshumanizada e intencionalmente excluyente que siempre aplican los tecnócratas y las oligarquías insensibles y apátridas; ahora con “fórmulas” más refinadas, a partir del egoísmo entronizado como virtud de la ideóloga Ayn Rand, y de la carencia total de patriotismo presentada como “filosofía superadora” del neoliberalismo doctrinal que nos lleva a los empujones a la peor ley de la selva financiera. Neoliberalismo que se vale de sus variantes semi encubiertas, como las ideas de “libertarios”; o mensajes edulcorados de pastores evangélicos (no son todos, sin duda, los hay muy buena gente) con libretos “made in USA” que fomentan el autismo político total y la sumisión al statu quo vía enajenación mental total respecto a la realidad política y económica nacional, así como a lo elemental de la geopolítica mundial; o de «muy 
católicos” que no razonan nada y siguen posturas cómodas y acomodaticias que nada tienen de cristianisno…y el listado sigue.
Pero hay otras muertes, que muchos no se percatan que deberían haberse evitado, y que son consecuencias directas del modelo destructivo y paralizador de la economía nacional.
Pocos parecerían darse cuenta, y casi ningún político lo menciona, que la brutal parálisis de las obras públicas no solo causó ya mucho daño económico, sino también es la responsable por omisión culposa de muchísimos accidentes fatales, que no hubiesen ocurrido si se hubiese seguido con el vasto plan de obras públicas
 que se estaba ejecutando y en plena marcha, hasta fines de 2015.
Hoy no se recuerda que la Ruta Nacional 14, en el tramo entre Paso de Los Libres y Brazo Largo, era considerada “la ruta de la muerte”, por sus altos índices de accidentes fatales o con serias consecuencias. Con la autovía terminada, se circula con comodidad y seguridad.
Estaba previsto y en varios casos en ejecución, un vasto plan de obras públicas, que en lo referente a autovías ponía énfasis en tramos de rutas nacionales de mucho tránsito y gran importancia estratégica.
La Ruta Nacional 105 iba a convertirse en autovía en su totalidad, en su breve recorrido de tránsito muy intenso, entre Posadas y San José, empalmando las Rutas Nacionales 12 y 14. Se paralizó casi totalmente en 2016, y sobrevinieron muchos accidentes, en particular uno de ellos que costó diez vidas, con dos autos
 calcinados en un choque frontal.
La autovía de la Ruta Nacional 12, desde Posadas hacia Iguazú, estaba en plena construcción, con varios frentes de obras. El gobierno neoliberal macrista las ralentizó visiblemente. En los tramos no construidos, la ruta de traza simple (doble mano, sin separaciones), costó muchas vidas y mutilaciones, en estos últimos tres años. Pero el gobierno nacional y la Entidad Binacional Yacyretá (que financiaba la obra) miran para otro lado, y las “dirigencias” no dicen nada, o no les dan espacios relevantes en varios medios para expresar sus disconformidades.
La Ruta Nacional 14, sobrecargada y con mucho tránsito pesado, es
sumamente peligrosa en el tramo entre Paso de Los Libres y San José. Hoy nadie habla de autovía, la cual estaba en vías de ser construida en el plan de obras del precedente gobierno de claro perfil keynesiano (con un Estado Nacional activo y promotor del desarrollo).
La Ruta Nacional 11, otra de las vías de comunicación muy importantes, pues conecta Buenos Aires con Formosa y Paraguay, es claramente insuficiente y muy peligrosa en el extenso tramo entre Formosa Capital y Santa Fe Capital, por ser estrecha, atravesar varias poblaciones y tener tránsito muy intenso. No hay ningún indicio de construcción de la muy necesaria autovía.
Demostrando incapacidad total de gestión y dejadez absoluta, en el marco de silencios cómplices de autoridades provinciales y dirigencias locales y nacionales, no se repusieron los dos puentes colapsados en la Ruta Nacional 12, en los tramos que van desde Corrientes Capital hacia el norte y el sur, respectivamente.
Hay muchos otros casos similares en otras regiones argentinas.
Se sabe que el blindaje mediático impide difundir ampliamente estos hechos, sumado a las mediocridades y complicidades implícitas de buena parte de las dirigencias de todo el arco político.
¿Cuántas muertes, lesiones graves, mutilaciones y familias destruidas más deberemos cargar sobre nuestras conciencias, hasta que se salga de la parálisis total actual?
Clara e indudablemente, el gobierno neoliberal actual y sus cómplices varios nos llevan a la disolución nacional. Se sabe que a las oligarquías siempre egoístas y apátridas, a los especuladores de todo pelaje y a los proceseros (*) contumaces, nada de eso les importa. Pero las complicidades de estruendosos silencios del todo 
el arco opositor, de intelectuales, académicos, uniformados y los pocos periodistas que todavía honran su profesión, nos sumergen en la apatía y la mediocridad sin futuro alguno. ¿Volverá a suceder un milagroso resurgimiento nacional, como en 2002 / 2003?
(*) Proceseros son los perpetradores y partidarios del tenebroso, apátrida y perversamente negativo “Proceso de Reorganización Nacional”, que utilizó a las Fuerzas Armadas como tropas de ocupación al servicio extranjero, en el propio territorio nacional, usurpador del poder formal en 1976.

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