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Recuperar la confianza en el ladrillo

Recuperar la confianza en el ladrillo
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El ladrillo es, se sabe, uno de los mejores elementos para un ahorro de largo plazo. Y es también, el termómetro ideal para conocer el estado de la economía. Después de un 2016 para el olvido, con obras paralizadas y una enorme incertidumbre sobre el futuro de las inversiones inmobiliarias, el segundo semestre de 2017 muestra un paulatino despertar.

Algunas obras que estaban paradas se reactivaron y otras están viendo la luz. Guillermo Vázquez es un audaz cazador de oportunidades. Desde hace años apuesta por el desarrollo inmobiliario con obras que son un emblema de modernidad y mirada al futuro.

Aymará, que crece imponente a unas pocas cuadras del centro será en poco tiempo una de las torres más altas de Posadas, con amenities envidiables entre las mejores ofertas de la capital. Pero en paralelo, otros edificios comienzan a despertar del letargo.

En pleno microcentro se preparan los cimientos de Terrazas Rivadavia, un coqueto edificio de una decena de pisos y amplios espacios, además de un bien preciado para quien adquiere una propiedad: estacionamientos para cada departamento.

Junto a su socio Leonardo Carraffa Flores, Vázquez asegura que hay un repunte en el mercado inmobiliario que hace crecer las esperanzas sobre la plenitud de una actividad que el año pasado sufrió un duro golpe.

“Notamos una reactivación que se viene marcando desde el año pasado, cuando decidimos avanzar con este desarrollo edilicio en el microcentro de Posadas. Apostamos al crecimiento que vemos en la construcción privada, que nos alienta a pensar en otros desarrollos porque la gente y los inversores nos están acompañando”, completa Carraffa Flores.

El empresario advierte que “la inversión busca una vivienda para hogar o para renta futura”.

“El mercado inmobiliario es preferido por el inversor común porque está en crecimiento, seguro y con rentabilidad, sobre todo para el que apuesta desde el pozo”, explica Carraffa Flores.

El valor varía de acuerdo al edificio, ubicación, dimensiones, calidad constructiva, amenities, si tiene cochera. “A grandes rasgos, el valor del metro cuadrado, oscila entre 28 y 35 mil pesos en el centro”, indica Carraffa Flores.

¿Qué busca el misionero, comodidad o tamaño?

Es variado. Básicamente, departamentos cómodos, de no muchos metros cuadrados, pero intermedio entre chicos y los que pueden ser más grandes y caros. La seguridad es un valor. Otros eligen la vista al río, que se ganó mucho con la Costanera, que embelleció a toda la ciudad. El centro mejoró mucho. Se ven más desarrollos inmobiliarios. La Costanera generó inversiones, responde Carraffa Flores sin dudar.

Vázquez agrega que la clave para la reactivación del mercado inmobiliario “es el flujo financiero”.

“Eso permite adquirir una propiedad con financiamiento. La realidad es que se vivió durante muchos años con la compra al contado, lo que acotaba el mercado. Hoy con el apalancamiento de los créditos, se genera una apertura del mercado distinta. En este último bimestre se registró crecimiento de 5,5 por ciento de las operaciones inmobiliarias, lo que, anualizado, es importante. Se reactivó la adquisición de unidades inmobiliarias”, enumera.

El desarrollador sostiene que hay más créditos hipotecarios, más entidades y, sobre todo, mayor flexibilidad. “El sistema dejó de ser tan riguroso, con carpetas que no terminaban de formalizarse. Bajaron las tasas y los requisitos, ahora se apunta a través del Banco Central a créditos a los fideicomisos y desarrollos desde el pozo o en proceso de escrituración. No es más barato, pero permite llegar a la vivienda a través del acceso a un tipo de financiamiento que antes no existía”.

“El repunte del crédito es algo que no vimos en los últimos 30 años, con créditos particulares o a fideicomisos, orientado a desarrolladores, que permiten financiar hasta el 70 u 80 por ciento de la obra”, explica Vázquez.

El grupo no es partidario de la deuda para financiarse, pero otras empresas lo están haciendo. El objetivo de los socios es que en paralelo a Terrazas Rivadavia, se completen otras dos obras más en tres años: Sol del Este, que está a punto de culminarse en Centenario -son dos edificios de siete pisos cada uno-, casi Corrientes y Sol del Este II –todavía falta la autorización de planos para la torre de 15 pisos-, sobre la avenida Corrientes. La torre Aymará entró en su etapa final, pero todavía tiene para varios meses.

Terrazas Rivadavia tendrá 43 departamentos con cocheras, mientras que Sol del Este será un edificio doble de siete pisos y Sol del Este II, una torre. Aymará, con 16 mil metros cuadrados cubiertos, será el segundo edificio más grande, después de la torre Iplyc de la Costanera.

“La demanda pide eso. Hay demanda de departamentos porque nos estamos convirtiendo en un núcleo de recepción de estudiantes universitarios, hay un crecimiento de familias y de parejas de solteros sin hijos”, describe Vázquez.

La reactivación de los desarrollos inmobiliarios no se circunscribe únicamente a Posadas. Los socios miran las opciones de inversión en Encarnación, un mercado atractivo por cercanía e idiosincrasia compartida.

“Es un mercado emergente, Paraguay tiene una tasa de inflación de 4,5 anual, con una carga impositiva fija y estable que permite proyectar a largo plazo”, analiza Vázquez.

“Acá en Argentina tenemos todo, pero debemos cambiar la conciencia”, compara.

 

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