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Primera prueba

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Este domingo todas las miradas estarán puestas en el resultado de las elecciones en Buenos Aires, donde se juega buena parte del poder simbólico del Gobierno nacional. Se pone a prueba el capital acumulado por Cambiemos en un distrito que tiene a María Eugenia Vidal como actriz principal sin ser candidata. La principal rival es Cristina Fernández, quien mantiene intacta su centralidad pese a la etapa “silenciosa” por la que optó ante una campaña llena de traspiés de Esteban Bullrich, el ex ministro de Educación quien desapareció de la escena después de celebrar un modelo que genera “un pibe preso por día”.

Lo que suceda en Buenos Aires tendrá su correlato en la política nacional y en la economía de todo el país. Sin embargo, la elección en ese distrito no es más importante que la de Tierra del Fuego o Misiones. La elección es clave en cada provincia y en su conjunto, influenciará en el rumbo que tome el país.

Se juega también la capacidad que tendrán las provincias para negociar con un Gobierno nacional que proyecta profundas reformas económicas y sociales que, en definitiva, impactan directamente en el territorio local, en el vecino de la cuadra, en el trabajador.  Esas reformas, dependerán del Congreso y su conformación. También le dará aire o le pondrá un techo a las políticas aplicadas por el Gobierno nacional.

El resultado de este domingo también influirá en una pulseada que se está jugando entre Buenos Aires y el resto de las provincias, con la Corte Suprema como árbitro y el presidente Mauricio Macri inclinando la balanza para satisfacer la demanda de María Eugenia Vidal.

La gobernadora pidió a los supremos que se actualice el reparto del Fondo del Conurbano Bonaerense para recibir más dinero. Si eso sucede, se provocará un descalabro financiero en el resto de los distritos, con un enorme costo para los Gobiernos provinciales. Misiones podría perder este año tres mil millones de pesos, el equivalente a dos masas salariales que paga el Estado.

Vidal quiere volver a la fórmula original del Fondo del Conurbano, que se conformó con el 10 por ciento de la recaudación del Impuesto a las Ganancias en 1992, para alimentar a Eduardo Duhalde, durante el primer mandato de Carlos Menem. Los gobernadores forzaron después un límite de 650 millones para proteger las cuentas provinciales. Durante la Convertibilidad era un monto más que suficiente medido en dólares.

Después de la devaluación, durante el interinato presidencial del mismo Duhalde, el fondo comenzó a quedar desactualizado en comparación a la recaudación por Ganancias. Vidal aspira a quedarse con el diez por ciento de lo que se recauda en todo el país o, a números del año pasado, un importe equivalente de 43.290,72 millones de pesos. Una fortuna que, así como está planteado, saldrá de los recursos que reciben las provincias a través de la coparticipación.

Macri envió un mensaje claro a la Corte al legitimar el reclamo de su gobernadora. Y a la Corte le gusta mucho jugar a la política. El futuro de la economía de las provincias está hoy en manos de los cortesanos que suelen elegir momentos políticos para dar a conocer sus fallos. Eso está en juego este domingo.

El gobernador Hugo Passalacqua dio una muestra de la dimensión de lo que está en juego. Horas antes de las Primarias de este domingo, firmó el pedido de audiencia al presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti, para advertirle que Misiones no está dispuesta a volver a perder dinero a manos del centralismo.

El mensaje político es fuerte por el momento en que fue dado a conocer. Passalacqua fue el primero de sus colegas en plantar bandera. Y también, en un reportaje concedido sobre el filo de la veda, dio varias definiciones tajantes: le puso nombre a la Liga de Gobernadores, hasta ahora identificada así por los analistas políticos, pero que emerge como nuevo actor en un escenario en el que nadie tiene mayorías y los partidos políticos están en retroceso. Los gobernadores, los que llevan adelante día a día la gestión, saben mejor que nadie que cualquier decisión política que tome la Nación, tiene efectos en su territorio y son ellos quienes deben salir a apagar los incendios.

Passalacqua también defendió la política fiscal misionera, vilipendiada por el Presidente y sus seguidores y advirtió que la reforma impositiva que impulsa Macri, no puede ser a costa de desfinanciar a las provincias.

Comparó, por caso, que Misiones tiene una presión fiscal menor a la de Buenos Aires y, llamativamente, Vidal sigue siendo la favorecida por el reparto de los recursos que hace el Gobierno central. En efecto, Ingresos Brutos en Misiones es de 3,5 por ciento general, dos para la industria y de cero para la producción primaria. En Buenos Aires, la alícuota es del 5 por ciento. En Santa Fe, de cuatro.

“No estamos en contra de que la gobernadora Vidal pida más recursos, tiene todo el derecho de peticionar. Lo que no queremos es que lo haga a expensas de los misioneros”, recalcó Passalacqua.

El Gobernador ratificó que Misiones no está dispuesta a ceder en su política fiscal, que es el sostén del modelo renovador, a cambio de promesas difusas. La reforma fiscal, promocionada por Nación, es por ahora, un elemento abstracto, dijo Passalacqua.

Contrarrestó las críticas a la “aduana paralela”, como definió el Presidente a los controles fiscales para ingresar a la provincia. “No es una aduana paralela, es un anticipo de lo que igual se tiene que pagar. No se paga dos veces. Lo hacen Buenos Aires o Salta y nadie dice nada. Acá se nota más porque somos cortitos de frontera”, aclaró.

Passalacqua advirtió que el único compromiso es “no crear ni subir” impuestos, pero para poner en blanco sobre negro, puso como ejemplo, que Misiones genera solo por IVA, una recaudación mensual de siete mil millones de pesos. La Nación devuelve en coparticipación, solo 2.500 millones.

El secretario de Hacienda, Adolfo Safrán fue más allá: “Mientras la economía no crezca no podemos hablar de bajar impuestos”.  

Esa pulseada, subterránea, se comienza a definir en las urnas. Cada voto tendrá un significado y un impulso hacia una u otra fuerza en choque.

La antipolítica intenta sentenciar que las Primarias no sirven para nada. Por el contrario, se transforman en una primera encuesta real y sirven para tomar nota del humor social. Para el Gobierno nacional representan la primera evaluación pública del camino iniciado el 10 de diciembre de 2015. Para la Renovación, el desafío de ratificarse como movimiento político misionerista, esta vez independiente del poder político que rige el país. La gestión del gobernador Hugo Passalacqua, expresada en un delicado equilibrio entre la gobernabilidad y los límites a las presiones nacionales, es la bandera que eligió la Renovación como oferta electoral.

Aún a regañadientes, los otros espacios políticos sin referencias partidarias firmes en el ámbito nacional, adoptaron la idea del “misionerismo” como concepto. Todas las oposiciones, en la práctica, no obedecen a un patrón nacional.

Se cierra la primera etapa de una campaña atípica, en la que conviven la política mano a mano, con la fuerte presencia de la militancia y otra sostenida fuertemente en las herramientas tecnológicas.

Las encuestas esta vez no tuvieron un rol relevante. Los datos se conocieron a cuentagotas, no por falta de información, sino por una decisión de que no tengan un efecto en el objetivo seducción que se pone en marcha en cada campaña. Los pocos que conocen los datos, aseguran que en Misiones habrá una considerable diferencia entre el primero y el segundo, con posibilidades de una sorpresa entre quienes pueden llegar con chances en octubre. La capital y las ciudades más grandes son una incógnita.

En el país puede ser difícil para los oficialismos que en su mayoría no son de Cambiemos. Como cada elección parlamentaria, hay un voto premio/castigo que no se repite en las de Ejecutivos. De cualquier modo, ya solo resta que se abran las urnas.

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