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Posibilidades locales de crecimiento

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Se publicó en Quartz (*) una interesante entrevista a Richard Baldwin, profesor de economía internacional en Ginebra y autor de algunos libros. Plantea que Europa –a diferencia de otras zonas-, está poco preparada para las formas en que las nuevas tecnologías están cambiando la naturaleza de la globalización.

Afirma que un colapso en el costo del movimiento de personas –migración- gracias a la tecnología, será lo más disruptivo, porque afecta a los trabajadores del sector servicios. La automatización en la próxima década afectará y desplazará cientos de millones de empleos. La inteligencia artificial será el principal motivo de este cambio. Pero también existe otro factor: lo que denomina “telemigración”. Explica que la economía global conocida como “nube humana”, en la que las tareas laborales son realizadas por trabajadores freelance distribuidos por todo el mundo, actualmente es una industria de 82 billones de dólares.

Se refiere a la globótica como la unión de globalización y robótica, es decir, robots de collar blanco, software que puede hacer cosas que antes hacían los humanos. La telemigración es comunicación laboral desde el extranjero, trabajos realizados por humanos desde el extranjero –a menor costo- mediante tecnologías de comunicación.

Baldwin hace mucho hincapié en la robótica y las tecnologías de “machine learning” de la inteligencia artificial, que permitirán la automatización de tareas en el sector servicios, desplazando a los trabajadores de cuello blanco, tal como los robots industriales desplazaron a los obreros de cuello azul. Sin embargo, queremos centrar nuestra atención en la potencialidad que la telemigración de la que habla Baldwin permite al desarrollo local en zonas como la nuestra.

Lo que estas tecnologías de la comunicación permiten es que las distancias internacionales se acorten, expandiendo las oportunidades de exportar “virtualmente” mano de obra local (semi-calificada y calificada) para el sector servicios en el mercado internacional. Esto implica que, si las instituciones locales fortalecen las capacitaciones de ciertos sectores de la población local, se abre la posibilidad de ocupar una cuota del mercado internacional de teletrabajadores de cuello blanco “extranjeros” que se demandan debido a su menor costo en dólares. Esto también permite el ingreso de divisas a la economía local.

Si bien es cierto que el desarrollo local requiere la creación de empleos y, que esto generalmente implica altos costos iniciales, la generación de empleos mediante la telemigración abre una perspectiva de bajo costo inicial con un alto impacto en la economía local. El impacto se debe no solamente a la creación de empleos con ingresos en divisas extranjeras, sino que estos empleos implican la expansión de empleos por la necesidad de cubrir la demanda de bienes y servicios de estos teletrabajadores al mercado local.

Por lo tanto, las instituciones oficiales locales podrían coordinar con agentes económicos locales, la investigación de las necesidades en el mercado internacional de teletrabajadores y, la consiguiente organización de la convocatoria de personas con el perfil adecuado y su capacitación como teletrabajadores, brindando también la necesaria agilidad y facilidad para las gestiones administrativas y burocráticas que esto implique para su correcta implementación.

Asimismo, los organismos oficiales pueden participar en las negociaciones con agentes económicos extranjeros que estén demandando teletrabajadores o, que aunque no los estén demandando actualmente, puedan beneficiarse de teletrabajadores extranjeros para bajar costos.

De este modo, las instituciones oficiales impulsarían en el sector privado, la exportación de mano de obra local económica y competitiva al mercado internacional de trabajo, sin necesidad de migración de población al extranjero. Esto evita la pérdida de población local con capacidad de trabajo y, aumenta la economía local porque los ingresos de los trabajadores son utilizados para el consumo de bienes y servicios locales.

Este es un ejemplo de cómo las tecnologías desarrolladas en el extranjero, las mismas tecnologías que en otro momento pudieron perjudicar la economía local, en este momento abren un horizonte de crecimiento que no se había planificado inicialmente. Estas son oportunidades de transformación local con la articulación correcta entre instituciones políticas oficiales y, los agentes económicos que estén dispuestos a colaborar en el desarrollo de negocios internacionales generadores de ingresos por exportaciones (tal como la exportación de madera, celulosa, tabaco, té o yerba).

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(*) Eshe Nelson. Globots and telemigrants: The new language of the future of work. Quartz. June 14, 2019.
http://qz.com/1642691/richard-baldwin-on-the-inhumanely-fast-next-phase-of-globalization/

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