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Opinión: Si Macri sigue «boludeando», no va a haber cambio en el Gabinete que alcance

Opinión: Si Macri sigue «boludeando», no va a haber cambio en el Gabinete que alcance
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¿Cuál es el principal problema de la economía Argentina, que pasó de un crecimiento «amarrete» a un estado de emergencia e incertidumbre con nubarrones en el horizonte?

¿La pesada herencia económica que dejó Cristina Kirchner? ¿O la flojísima gestión económica de Macri?

Carlos Melconián, el ex titular del Banco Nación y amigo de Macri dijo hace 40 días: «Boludeaste dos años y ahora recogés inflación». En referencia a la actitud del Gobierno Nacional de no tomar decisiones fuertes, políticamente incorrectas, pero necesarias.

En rigor de verdad, ese «boludeo» se ve y se reporta desde hace ya mucho tiempo. Melconián lo que hizo fue poner blanco sobre negro y decir, en el seno del Cambiemos, lo que nadie se atrevía a decir.

Hace exactamente un año estuvo de visita Nicolás Dujovne, que vino a almorzar con el gobernador Hugo Passalacqua. Economis lo entrevistó en exclusiva en el VIP del aeropuerto General San Martín cuando estaba por partir de regreso a la Capital, mientras su jet privado Gulfstream esperaba con los motores encendidos (la hicimos corta la nota, para que no gastara de más en combustible).

-¿Qué es el populismo?, le preguntamos.

-El populismo es gastar hoy los recursos que son para mañana, contestó, seguro.

-Ok, entonces, ¿Ustedes (por Cambiemos), no están haciendo populismo también?, le preguntamos, quizás provocándolo un poco, es cierto. 

A Dujovne le cambió la cara de color, casi que se indignó, y después empezó su perorata sobre las diferencias entre el actual gobierno y el anterior. Diferencias que siempre juzgamos de forma, más que de fondo.

Volviendo al interrogante del comienzo, el principal problema de la Argentina en este momento parece ser que, quien está al mando (Macri), sigue sin querer tomar decisiones fuertes, aún en medio del estado de emergencia económica que el mismo gobierno declaró al haber acudido al FMI en busca de ayuda financiera. También es probable que además de no querer tomar esas decisiones, Macri no sepa exactamente cómo hacerlo.

Melconián diría algo así como. «Fuiste al FMI y ahora seguís boludeando». Y lo peor de todo es que este «boludeo» es mucho más caro. Ahora no vamos a recoger solamente inflación. Ahora los problemas van a ser mayores. Inflación, recesión, desempleo y una inestabilidad política creciente.

El «boludeo» siguió tras haber ido al FMI

Apenas empezaron las negociaciones con el FMI y Dujovne fue ungido como ministro coordinador, se reunió con todo el gabinete económico. Eran tantos que casi no entran en la foto. Una decisión útil, a tono con la urgencia de los tiempos, hubiera sido arrancar el recorte ahí mismo y echar a dos o tres ministros que estaban de  más en esa misma reunión.

En realidad, a varios ministros habría que haberlos echado mucho antes. Economis analizó el viernes 4 de mayo, en plena corrida, antes del cierre del mercado y cuatro días antes de anunciar que la Argentina acudiría al FMI, sobre las consecuencias de las turbulencias y la pérdida de credibilidad de la cartera económica. Los cambios vinieron recién 45 días después.

Análisis Economis: Volverá la calma, con tasas más altas, más inflación y menos credibilidad en el equipo de Macri

La imagen de la gran cantidad de ministros alrededor de una mesa, supuestamente debatiendo cómo achicar el tamaño del Estado era una contradicción en si misma.

Después vinieron otros gestos iguales de contradictorios, como el «pseudo-ajuste» por el cual todos los que no son ministros ya no podrán viajar en business-class. Cualquiera con sentido común hubiera dicho: «¿cómo, es que los secretarios estuvieron viajando en business durante 2016, 2017 y lo que va de 2018?».

Horas después se conoció que la delegación de la Argentina a la OIT triplicaba a la de Alemania y otros países industrializados. Claro, Ginebra (Suiza) es una delicia en cualquier época del año. Más boludeo.

Sobran palabras y faltan decisiones

La pura verdad es que cuando un Gobierno pierde el rumbo, lo que hacen falta son decisiones fuertes y no cambios en el gabinete. Llega un momento en que los cambios en el gabinete no sirven de mucho o directamente no sirven de nada.

Llegan ministros nuevos. Intentan tomar algunas medidas, proponen una agenda, pero todo se convierte en letra muerta, ya que lo que domina las mentes y los corazones de todo el mundo es el estado de incertidumbre, de fragilidad y la sensación de que «esto puede explotar» en algún momento.

La economía depende mucho del optimismo o el pesimismo. Con frecuencia, se puede dar lo de la profecía autocumplida, como se denomina en psicología cuando una creencia firme termina por hacerse realidad.

El 20 de diciembre de 2001, cerca del mediodía, estaba cubriendo la jornada que terminó con la renuncia de De la Rúa en la Casa Rosada. Terminaba de hacer una salida telefónica para la cadena de noticias financieras para la que trabajaba y revisé mis apuntes, garabateados sobre un comunicado.

Antes de tirar el papel, lo di vuelta para revisar si estaba descartando alguna información que fuera de utilidad. Era el comunicado de la renuncia -ese mismo día- de Domingo Cavallo como super ministro de Economía.

Los hechos habían cobrado tal velocidad que a esa altura ya no le importaba absolutamente a nadie la ida de Cavallo.

La Argentina todavía no está ahí, en ese escenario. Pero hay que decirlo, también, se va acercando a esa situación peligrosamente, a fuerza de errores, torpezas y, sobre todo, decisiones que no se toman.

Pero todavía tiene margen de maniobra. Los cambios en el gabinete pueden tener algún efecto positivo, claro está, siempre y cuando vengan acompañados de decisiones políticas fuertes. Movimientos en serio. Sin «duranbarbear», sin especular con los costos políticos a pagar.

La Argentina -es bueno repetirlo una vez más- todavía no está transitando un período igual al del 2001.

Pero si Macri sigue «boludeando» (como diría su amigo Melconián) las cosas sí que pueden complicarse mucho más.

 

Dujovne con Economis el 24 de junio del año pasado. No le gustó cuando le hicimos notar que su definición de «populismo» se parece mucho a lo que hace Cambiemos en la gestión de la economía.

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