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Muniagurria, el último empresario del río: “No hay que inventar nada, tenemos que copiar a los paraguayos”

Muniagurria, el último empresario del río: “No hay que inventar nada, tenemos que copiar a los paraguayos”
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Hace poco se hizo un jornada de debate de temas portuarios en el Parque Industrial, vinieron expertos de Buenos Aires y todos hicieron silencio para escucharlo cuando le tocó decir algo. Estaban las autoridades del área, gente de Prefectura, patrones (capitanes), tripulantes, aprendices. Pero ninguno está desde hace tanto tiempo vinculado a ese río Paraná que corre frente a Posadas como Jorge Muniagurria.

Dueño de dos de los últimos 4 barcos areneros que quedan operando por el Paraná, uno de ellos fabricado por él mismo y botado hace apenas 3 años, a Muniagurria –cuyo abuelo operaba las lanchas que conectaban con Encarnación cuando no había puente- bien podría caberle el título de “el último emprendedor del río Paraná”.

“Somos cada vez menos, quedan tres barcos areneros (cuatro, porque él tiene 2), hasta hace poco éramos siete pero la actividad cayó y esos barcos se fueron a buscar mejores horizontes”, explica este posadeño, que aceptó a la invitación de Economis para ofrecer su mirada sobre el tema que desvela a muchos que sueñan con un futuro mejor para Misiones:

¿Por qué no se puede aprovechar el río Paraná para transportar mercadería, bajar costos y acercar la producción misionera a los grandes mercados? ¿Por qué cuesta tanto explotar el río, cuando enfrente los paraguayos no paran de crecer en sus operaciones fluviales?

Muniagurria apareció por la redacción y después de aceptar que le sacáramos unas fotos nos invitó a Nemesio Parma, donde está terminando de reparar los motores, cambiar las hélices y reparar el casco de Otello, el gran barco arenero de 60 metros de eslora que aguarda para volver al agua pronto. “Por ahí está el Tupá”, nos muestra, oteando el horizonte. Vemos un puntito lejano. Ese barco fue construido por Muniagurria y botado en 2014 al río ahí mismo. Con trabajo misionero.

“Empecé a hacer cuentas y era más económico construir el barco que comprar uno usado, fue un desafío pero logramos salir adelante”, comentó.

Durante toda la tarde, el empresario fluvial nos comentó cómo es su operación, cómo se las arregla en un negocio que declina –porque está muy vinculado a una ciudad donde la EBY y el Iprodha ya no mueven la construcción pública como antes- y sobre todo, nos relata en forma muy elocuente el por qué del fracaso de la Argentina para aprovechar sus magníficos ríos –en especial el Paraná- como una vía navegable que traiga prosperidad y beneficios para muchos.

¿La respuesta? Para sintetizar lo que dice Muniagurria, Argentina terminó matando la navegación fluvial con la burocracia, las regulaciones, los impuestos desmesurados y el accionar de los sindicatos que encarecieron las operaciones fluviales hasta dejarlas agonizando.

“¿Si el nuevo Gobierno Nacional podrá reactivar la navegación por el río? Parece que tienen ganas, en los dichos, pero hace falta decisión política, cortar con muchos negocios, burocracia, “quintitas” de funcionarios y para eso se necesita ponerle el cascabel al gato, yo tengo mis dudas”, señala.

“Nosotros no tenemos que inventar nada, no es tan difícil, acá enfrente tenemos a los paraguayos y solamente tenemos que copiar lo que hacen ellos”, señala.

“Paraguay no es como Argentina, lleno de regulaciones y trabas, ellos van para adelante y van a seguir creciendo, porque son dinámicos, no padecen ese legalismo que tienen en la Argentina, ellos ya construyen barcazas de 2.500 toneladas y ya recibieron buques portacontenedores llenos de mercadería traída de China que después compran los argentinos”, detalló, en referencia al enorme crecimiento de las operaciones fluviales que está experimentando el vecino país y que se pueden observar desde esta orilla del río.

“Respecto al contrabando, se soluciona con medidas económicas que emparejen la situación, no se puede terminar con el contrabando por medio de controles, así nunca se va a terminar”, explicó.

-¿Y el Puerto de Posadas?

-El Puerto de Posadas es un fracaso, se hizo mal, se eligió mal el lugar. Lo planificó gente que no conoce del tema, que “toca de oído”. Primero se construyó el puerto y recién después pensaron ¿qué vamos a transportar? Se hicieron las cosas al revés. Además, creo que vinieron a Nemesio Parma y le preguntaron al carnicero. ¿Dónde ponemos el puerto? Y ahí lo pusieron.

-¿Y dónde tendría que haber sido?

-Acá tendría que haberse puesto un único puerto en Santa Ana, no en Posadas. Y vincularlo al comercio de granos del Sur de Brasil. Y a la pasta celulósica, los tableros MDF o la madera aserrada. Y de subida por el río traer gasoil, como hace Paraguay. También se podría pensar en poner un puerto en Piray y arreglar con Alto Paraná el de ellos para la pasta. Pero ya está.

-¿Y qué se puede hacer con el puerto?

-Yo creo que hay que instalar unos grandes tanques y hacer un acuerdo con una petrolera y traer combustibles, para después distribuirlos desde acá. Tiene que ser un puerto de servicios. Por ejemplo, los remolcadores de bandera paraguaya, que son cada vez más, podrían ingresar para cargar combustible generando divisas para nuestro país. Y le podríamos ofrecer mantenimiento, como ser técnicos en electricidad, gasistas, refrigeración, taller naval, que se podrían instalar en el parque industrial. Podrían abastecerse de comestibles en los mercados mayoristas de Posadas.

-¿Qué regulaciones se deben modificar?

Tenemos que tener una sola legislación para toda la hidrovía. El problema es 50 por ciento productividad como le llaman ahora, la mano de obra, el costo laboral y los sindicatos. El otro 50 por ciento es fiscal, por la cantidad de impuestos, normas de Prefectura y normas aduaneras. Si no se soluciona todo eso no va a haber navegación fluvial.

Muniagurria cuenta que en uno de sus barcos tiene 4 tripulantes y hay presencia de “tres sindicatos”.

“Para hacer cabotaje nacional el combustible que consume un buque argentino de un puerto argentino, paga todos los impuestos pero si ingresa un buque de otro país y carga gasoil sin impuestos, ahí tenés un problema de costos importante”, explica.

“Cuando tuvimos la primera reunión en la Cámara de Comercio con el gobernador Closs, este habló maravillas del puerto, yo le dije. ‘Señor gobernador, está todo lindo, ¿pero qué vamos  a cargar?’. ‘Madera, piedra triturada’, me contestó. ‘¿Con qué camiones? Porque para poder cargar un convoy de barcazas vas a tener cola de camiones de acá a Virasoro. Un tren de barcazas viene con 12 a 16 barcazas, las barcazas más chicas son de 1.200 a 1.500 toneladas, imaginate la cantidad de carga que hay que tener para un convoy de barcazas”. Dice el hombre de río.

La última sentencia de Muniagurria es una buena síntesis del brete en el que se encuentra una Argentina que no puede despegar, a pesar de los “brotes verdes” y un crecimiento amarrete de la economía. Y que por ahora, el llamado del Presidente Macri a que todos “cedan un poco” no parece muy encaminado a solucionar. Más allá de las reuniones y las palabras grandilocuentes.

Porque como dice Muniagurria, “la población crece”, y la economía no genera los puestos de trabajo necesarios para absorber a todos esos argentinos que necesitan trabajar:

“Si vos no bajás los impuestos, esto no es viable para ningún lado. Pero al mismo tiempo si vos no achicás el gasto del Estado, ¿cómo bajás los impuestos?”, plantea.

“El déficit fiscal que nosotros tenemos, ¿cómo lo bajás si no achicás el Estado?  Tenés que dejar gente en la calle, ¿y de qué va a comer? Los dejás sin trabajo. Es un camino largo de recorrer. Pero hay que traer inversiones e industrializar la provincia, sino, del comercio no vamos a poder vivir todos”.

Palabra del último emprendedor que queda a la vera del río Paraná.

Muniagurria en la redacción de Economis. “Hay que industrializar la provincia, con el comercio no nos va a alcanzar”

 

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