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Medio millón de votos

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Una virtud del triunfo fue haber renovado las expectativas de los misioneros, explica uno de los principales hombres del gabinete de Hugo Passalacqua. No le falta razón. Los votos jóvenes fueron todos para la Renovación y la corriente femenina, que celebra la paridad de género, sumó 40 mil votos para la enorme cantidad de candidatas mujeres. La Renovación conquistó medio millón de votos y Oscar Herrera Ahuad le sacó una diferencia histórica al segundo: 73 a 17 por ciento, poniendo a Misiones en el primer puesto del ranking de las derrotas más abultadas de Cambiemos en lo que va del año. El segundo, además, es el presidente del PRO, Humberto Schiavoni, el primer candidato macrista puro que se derrumba en el fracaso electoral.

El número 500 mil adquiere otros sentidos: son cien mil votos más que los obtenidos por la Renovación en 2015. La Renovación creció mientras que Cambiemos perdió 20 mil votos en comparación con cuatro años atrás y 91 mil votos en relación con 2017. Y es la primera fuerza en superar la línea de los cien mil votos en Posadas, donde Leonardo Stelatto se quedó con la mitad de los sufragios -50.555- y superó a Joaquín Losada que sacó 34.695, un poco más que cuando llegó a la intendencia.

De hecho, Cambiemos es el único espacio al que se le fugaron votos, ya que el partido Agrario sumó 18 mil votos en relación con 2015 y ahora ganó en tres municipios.

Coherencia, responsabilidad y austeridad en el gasto. Eludir la grieta y cuidar la economía de los misioneros, ofrece el ministro de Gobierno, Marcelo Pérez como clave electoral.

La Renovación da certezas, previsibilidad y políticas de largo plazo, como el plan Construyo mi Casa, con créditos a 20 años con subsidio a la tasa UVA. Los programas Ahora para alimentar el consumo. Es un Gobierno atento a los problemas de cada sector”, describe otro ministro.

Del otro lado, no hubo argumentos para la seducción. Un gastado decálogo de propuestas rechazadas desde hace varias elecciones consecutivas y candidatos obligados a estar más pendientes de defender las políticas de la Casa Rosada que generaron desempleo, ajuste caída de ventas, endeudamiento y… pobreza. El contexto económico adverso, responsabilidad del Gobierno nacional, sepultó las chances de los candidatos de Cambiemos, que tuvieron que lidiar con explicar la incertidumbre y la imprevisibilidad de no saber qué va a pasar la semana que viene. O peor aún, cuanto peor se estará la semana que viene. La hipotética promesa de un futuro mejor en base al dolor del presente, ya no convence. El segundo semestre no llegó nunca y el bolsillo reaccionó en consecuencia.

La derrota fue tan abultada que abrió un cisma en la alianza misionera. Los radicales, que se ilusionaban con repetir el buen andar de 2017, quedaron golpeados por la debacle. Los jóvenes posadeños pasaron de la esperanza a la desazón de terminar demasiado lejos de los votos necesarios para los puestos de vanguardia. Otro joven, candidato a gobernador en 2015, probó el sabor amargo de una nueva derrota, aunque esta vez quedó incluso más expuesto: Gustavo González quedó tercero en Eldorado, lejos del intendente electo de la Renovación y del derrotado Norberto Aguirre, quien cayó después de cinco triunfos consecutivos.

Así y todo, son quienes encabezan la rebelión en la granja. Ariel Pianesi y el propio González exigen ir a las primarias para definir el candidato a diputado nacional de Cambiemos, rompiendo así el acuerdo que garantizaba esa candidatura para Alfredo Schiavoni, el hermano del frustrado candidato a gobernador. El diputado nacional Luis Pastori quiere terciar a favor del macrismo y respetar el acuerdo, pero parece no haber vuelta atrás en la disputa. Del otro lado, el macrismo se ataja: el radicalismo exige pero no mostró credenciales en la elección, dicen. De todos modos, admiten que no tienen tiempo para una ruptura. Habrá que ceder o negociar, porque el radicalismo tiene algo de lo que el PRO carece: presencia.

Pero la realidad indica que Cambiemos nunca logró asentarse en el territorio. Crecieron en 2017 cuando la ola amarilla parecía incontenible. Pero ahora que se aprecian con claridad las consecuencias de las políticas nacionales, retrocedieron igual que en el resto de las provincias donde hubo elecciones. Dependieron siempre del contexto nacional para hacer campaña, mientras que la Renovación construyó su identidad desde el misionerismo. Incluso el Frente Popular, Agrario y Social, aunque con menos votos, logró lo necesario para, por primera vez, gobernar en tres comunas.

Fue tan abrumadora la diferencia -finalmente 69,31 por ciento de la Renovación contra 16,74 de Cambiemos- que la puja en los municipios estuvo dada casi en su totalidad entre candidatos de la Renovación. Apóstoles, donde María Eugenia Safrán desplazó a Mario Vialey por un puñado de votos, Eldorado que cambió al eterno gigante Norberto Aguirre por Fabio Martínez, un hombre de su riñón, Andresito, donde Bruno Beck logró el mejor volumen de votos de sus varias reelecciones o el caso paradigmático: Celia Smiak, que en Almafuerte derrotó a su ex esposo Darío Pietrowski con una denuncia por violencia de género de por medio.

Toda la atención, de todos modos, estuvo puesta en Posadas, donde se vino Lalo para sorpresa hasta de los más optimistas. No porque no se pensara que pudiera ganar, sino por la diferencia que le sacó a Losada, convencido que estaba de alcanzar una reelección cómoda.

Nadie entiende en el entorno del alcalde capitalino, qué pasó sin que pudieran advertirlo. Es cierto que las encuestas lo tuvieron siempre con la intención de voto que al final sacó, pero también lo es que los sondeos marcaban muchas críticas a la gestión, que fueron pasadas por alto.

Stelatto apareció como una tromba y arrasó. Se mostró activo y mostró -más que prometió- gestión donde aparecían las flaquezas de su rival: asfaltados e iluminación. Su equipo de campaña también ganó el torneo: eslogan corto y pegadizo, pequeñas dosis de humor y un uso intensivo de las herramientas tecnológicas. ¿Qué posadeño no se descubrió cantando el jingle o compartiendo por whatsapp un sticker con Lalo en la topadora? LaloMan, correte que te asfalta”, fue uno de los más ingeniosos. Ningún otro candidato apeló o supo cómo, aprovechar la tecnología.

En el entorno de Losada admiten que el golpe fue durísimo, pero aseguran que el intendente lo asumió como parte posible del juego. “Hay que valorar el triunfo de la Renovación en la provincia”, sostuvo Losada como balance en el que asumió la derrota como un aprendizaje. En el Gobierno apuntan que el jefe comunal tuvo todo el respaldo necesario y no lo supo capitalizar. Su equipo descartó enojos y garantizó que no habrá problemas en la transición. Lalo es también parte de un nuevo tiempo. Dedicado a la gestión y con una extensa trayectoria en la Dirección Provincial de Vialidad, donde empezó desde abajo hasta convertirse en su presidente, sendero marcado por Carlos Rovira.

He aquí otra clave del triunfo de la Renovación. La construcción de una identidad, definida por el “hacedor de gobernadores”, como lo llamó Passalacqua.

Herrera Ahuad y Carlos Arce son emergentes de esa identidad: el electo gobernador no tiene filiación política previa a la Renovación y comenzó su carrera en la gestión pública en San Pedro, donde las carencias obligaban a agudizar el ingenio para dar respuestas. Conoce de primera mano las necesidades de los misioneros.

El vice hace cuatro años estaba en la actividad privada y no tenía ninguna militancia más que con la profesión de médico, de la que todavía no se desprendió.

A ambos los convocó el presidente de la Legislatura, Carlos Rovira. A Herrera hace varios años, en una visita a Colonia Fracrán, cuando le pidió que se haga cargo del hospital de San Pedro cuando recién comenzaba a germinar la idea que dio vida al misionerismo, con inclusión, apuesta al desarrollo y mejoras en la salud y calidad educativa.

Ese modelo, cuyos resultados se hacen visibles y mitigan el impacto de la crisis nacional, ahora es envidiado por otras provincias y deseado como un aliado invaluable para quienes aspiran a sentarse en el sillón de Rivadavia. Medio millón de votos tienen enorme peso en la balanza.

Pero si algo ha mostrado Rovira en estos tiempos es calma en medio de la tormenta. Aportó desde Misiones la gobernabilidad para la Nación, pero nunca se privó de marcar los cuestionamientos al rumbo elegido por el Presidente. Nada ha cambiado: mesura en la victoria y tranquilidad para el proceso que se avecina, en el que sobrarán las promesas de seducción.

La Renovación seguirá apostando al misionerismo. Es muy probable que octubre llegue con con lista corta y candidatos a diputados nacionales propios, para seguir fuera de la grieta. “Solo Misiones”, repiten en la Rosadita.

Nadie niega que pueda haber preferencias, pero son individuales y no del colectivo.

Alberto Fernández fue uno de los primeros en saludar a Herrera por el triunfo y este sábado, el grupo Callao, su equipo de confianza desembarcó en Posadas para trabajar con la fórmula Doble F. Hubo un par de ministros y dirigentes del peronismo, como su presidente Rafael Pereyra Pigerl. Todos coincidieron en que la unidad es necesaria para conseguir un cambio de modelo en el país. Varios sindicalistas dieron su apoyo y el de la Uocra, Héctor Vallejos, hizo una radiografía del mal momento: “Tenemos más compañeros desocupados que trabajando. El martes declaramos el estado de alerta porque no queremos volver a 2001. En Misiones, gracias a las decisiones políticas, todavía tenemos changas y planes de contingencia. En 2001 comíamos en olla popular. Debemos ser autocríticos y no volver a repetir errores”.

El diagnóstico de Vallejos tiene asidero en los datos. La construcción acumula una caída de 10,3 en el primer cuatrimestre y se desplomó otro 7,5% en abril. La industria cayó 8,8% en abril y completó un año de bajas, con una caída acumulada en el primer cuatrimestre de 10,6 por ciento. La propia Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional, admitió que se subestimó la “situación increíblemente complicada” de la economía argentina y admitió que controlar la inflación “tomó mucho más tiempo” de lo proyectado inicialmente.

Este domingo el plan Lagarde volverá a ponerse a prueba en las elecciones  de Tucumán, Entre Ríos, Jujuy, Chubut y Mendoza, que sumadas tienen 4.674.599 electores que representan el 14 por ciento del padrón nacional. En todas, el pronóstico es reservado para Cambiemos.

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