ECONOMIA,

La menor suba de precios explica el aumento en la participación del canal mayorista

La menor suba de precios explica el aumento en la participación del canal mayorista
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  • A pesar de la paulatina recuperación del gasto de las familias, las ventas de bienes de consumo masivo aún no repuntan. Sin embargo, los canales mayoristas y tradicionales aumentan las ventas en contraposición de la caída en supermercados e hipermercados.
  • En los primeros ocho meses del año, los precios minoristas de una canasta de bienes crecieron 14,5% en los canales mayoristas y tradicionales, mientras que la suba en los supermercados superó 18%, por encima de la inflación acumulada en el período (+16%).
  • Entre agosto y junio (cuando el tipo de cambio trepó) se observaron mayores aumentos de precios en super e hipermercados respecto del canal mayorista y tradicional. Esto refleja que los precios minoristas de cada canal reaccionan distinto ante el alza del dólar.

El impacto del comportamiento de los precios en el consumo interno

Transcurrido más de un año y medio de mandato del actual gobierno, las distintas variables económicas están lentamente recuperándose, en mayor o menor medida, del golpe inicialmente recibido. Sin embargo, el consumo, principal variable dinamizadora del modelo económico anterior (y el principal componente de la demanda agregada), se encuentra actualmente más rezagado.

De acuerdo a nuestras estimaciones, el consumo privado acumula un alza de alrededor de 2% i.a. en el primer semestre del año (el INDEC ya informó un crecimiento de 0,9% i.a. para los primeros tres meses del año). Sin embargo, hacia el interior del consumo, se observan dinámicas dispares.

Por un lado, hay rubros que registran niveles de crecimientos record, impulsados por la estabilidad del tipo de cambio que caracterizó la mayor parte del año, como es el caso del mercado inmobiliario (las escrituras crecieron 27% i.a. en Capital y Provincia de Buenos Aires) y de autos (el patentamiento de 0 Km creció casi +30% i.a. en el acumulado a agosto).

En el otro extremo, la adquisición de bienes de consumo masivos continúa en baja. Según un relevamiento de Kantar WorldPanel, tras la caída de 4% anual de 2016, la adquisición de este tipo de bienes exhibió una contracción de 3% i.a. en los primeros seis meses del año. Sin embargo, la evolución de las ventas de estos bienes muestra un comportamiento heterogéneo entre los distintos canales de comercialización.

En el primer semestre de 2017, las ventas de hipermercados y supermercados acumulan conjuntamente una caída superior al 10% i.a. Por el contrario, en la primera mitad del año, las familias aumentaron sus compras en torno al 25% i.a. en el canal mayoristas y alrededor del 8% i.a. en almacenes, según lo que se desprende de las cifras de Kantar WorldPanel. Este fenómeno revela que, más allá del contexto macro común a todos los sectores, existen factores vinculados a la estrategia comercial que posiciona a cada uno de los canales de distinta manera.

Por lo expuesto, resulta interesante explorar la evolución de los precios minoristas de cada uno de canales de comercialización para comprender las razones detrás de las elecciones de gasto de los consumidores.

 

Aumentan las ventas en mayoristas por menores subas de precios   

Tomando nuestro relevamiento de precios en el Gran Buenos Aires, y con el objetivo de comparar la evolución de los precios en los diferentes canales de comercialización, elaboramos una canasta de 40 productos comparables (compuesta por alimentos, bebidas, artículos de tocador y de limpieza) para el canal mayorista, los supermercados e hipermercados, y los comercios “tradicionales” (pequeños supermercados de barrio, almacenes y autoservicios).

En primer lugar resulta interesante observar que desde octubre de 2015, los precios de la canasta construida aumentaron 59% en los supermercados, por encima de la suba de 54% en los mayoristas. Asimismo, el alza fue aún más moderada en el canal tradicional (+44,5%), por debajo de la variación acumulada que registró el IPC Ecolatina (+50,5%) en el Gran Buenos Aires (GBA). Esto parece revelar que en el periodo en análisis no hubo una caída significativa en los márgenes unitarios que amerite una recomposición de los mismos.

Sin embargo, en lo que va del año los precios en los comercios mayoristas y tradicionales evidenciaron un alza más moderada respecto a la registrada en los supermercados e hipermercados. Mientras que en los dos primeros canales el aumento de la canasta acumuló un alza en torno al 14,5% en los primeros ocho meses del año (+1,7% promedio mensual), en los supermercados el incremento fue superior al 18% (+2,1% promedio mensual). Vale aclarar que este incremento podría ser más acotado, si en el primer semestre las promociones y descuentos en los supermercados e hipermercados aumentaron significativamente (lo que permite acceder a bienes más baratos respecto del precio de lista).

Esto implica que el aumento en supermercados estuvo por encima del promedio (entre enero y agosto de este año el aumento en alimentos, bebidas y artículos de tocador y de limpieza fue de 17,2%), mientras que en el resto de los canales mencionados lo hizo por debajo. Ahora bien al cruzar la evolución de los precios por canal con la performance del consumo se observa que los canales que registraron un menor aumento de precios (canales mayoristas y tradicionales) aumentaron la participación en las ventas de consumo masivo.

Según Kantar WorldPanel, mientras que en el segundo trimestre del año los mayoristas concentraron el 9,2% de las ventas, un año atrás este valor era de 7,4% (+1,8 puntos porcentuales). En el caso de los tradicionales (almacenes y autoservicios), el avance fue más moderado (+0,4 puntos porcentuales) pero aun así ganaron participación (pasaron de 41,3% en el segundo trimestre de 2016, a 41,7% en el de este año). La contracara de esta mejora fue la reducción del share en los supermercados e hipermercados, que pasaron de concentrar cerca de 37,5% de las ventas un año atrás, a 35% al cierre de junio de 2017 (-2,5 puntos porcentuales).

De hecho, si tomamos el dato del INDEC de los salarios registrados al mes de junio, y consideramos que los precios de cada uno de los canales se comportaron como los de nuestra canasta de referencia, el poder adquisitivo de los trabajadores habría crecido en términos reales 3,7% si realizaran las compras en los mayoristas o en los tradicionales, mientras que se habría reducido 3,5% al tener en cuenta los precios de supermercados e hipermercados.

Ahora bien, los aumentos en los diferentes canales a lo largo del año no fueron uniformes. Durante el primer semestre, la mayor suba de precios se registró en los supermercados (+13%), que se ubicó apenas por encima del canal tradicional (+12,2%), el cual evolucionó como la inflación del periodo. En cambio, los precios en el canal mayorista crecieron menos, acumulando un alza de 10,5% en los primeros seis meses del año.

Vale destacar que tras la suba del dólar de 10% que tuvo lugar en el bimestre julio-agosto, el mayor aumento de precios minoristas se registró en los super e hipermercados (+4,6%), por encima del canal mayorista y tradicional (+3,5% y +2,7%, respectivamente).

Este fenómeno pone de manifiesto que al observar lo sucedido con el canal mayorista y el tradicional, la suba del tipo de cambio no necesariamente implica un mismo traslado a precios. Es posible que bajo el escenario actual en que el consumo interno muestra un bajo dinamismo y grandes cambios en su comportamiento, algunos comercios resignen una reducción del margen unitario para obtener mayores ventas.

 

Cambios en el comportamiento de los consumidores

La política de aumentos de precios por parte de los mayoristas y de los tradicionales (por debajo de la inflación) en los últimos meses tiene su correlato en el aumento en la participación de las ventas en estos canales, tal como informan distintas consultoras especializadas en consumo masivo. Sin embargo, con el correr del tiempo, queda claro que los drivers del nuevo modelo económico son la inversión y las exportaciones. Esta nueva configuración ya cambió los hábitos de consumo de parte de la población.

Adicionalmente, la denominada “clase media” y los estratos más altos se enfrentan ahora ante nuevas alternativas frente al consumo. Por un lado, surge la posibilidad de acceder a instrumentos financieros que hacen rentable el ahorro (y de esta forma postergar el consumo hacia más adelante), y también existe un fuerte impulso a la adquisición de bienes durables: el sueño de la “casa propia” luce más tangible con los actuales créditos hipotecarios indexados. Estos factores pueden alentar a los hogares a destinar mayor parte de sus ingresos al ahorro o a la compra de bienes durable afectando al consumo masivo.

La performance de las ventas de consumo masivo, y los cambios de comportamiento del consumidor están modificando la estrategia de los actores del sector. Por caso, en las  últimas semanas varias cadenas de supermercados dejaron de concentrarse en promociones y descuentos, y presentaron al consumidor un precio unitario atractivo.

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