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La historia del ingeniero que en la tierra de la yerba se la jugó por el café y hoy tiene la mejor franquicia de la Argentina

La historia del ingeniero que en la tierra de la yerba se la jugó por el café y hoy tiene la mejor franquicia de la Argentina
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Oscar Chemes no parece ni por asomo un loco, sin embargo hace cuatro años tuvo la audaz idea de dejar su trabajo en una empresa de transporte e invertir buena parte de sus ahorros para poner una franquicia de Café Martínez en Posadas, cuando todavía estaba por verse si la plaza local daba para semejante oferta gourmet.

Y los cálculos no le salieron nada mal a este ingeniero industrial egresado en el prestigioso ITBA. Cualquiera que haya pasado por su coqueto café, ubicado en Bolívar entre 3 de Febrero y 25 de mayo, a media mañana o a la tardecita puede dar fe de ello. Cuesta mucho conseguir mesa en las horas pico.

Y para que no queden dudas de su acierto, esta mañana vino a distinguirlo nada más y nada menos que Marcelo Salas Martínez, uno de los dueños de Café Martínez, que es una de las franquicias más exitosas de la Argentina. Chemes salió elegido el año pasado como el mejor franquiciado de la cadena, que tiene en total 180 locales.

El Café Martínez de Chemes fue el mejor en un relevamiento donde se calificaron ítems tan diversos como atención al público, local, limpieza, calidad de los productos, entre otros. Chemes sacó el 2do puntaje y después fue votado por cada departamento de la compañía. Marketing, departamento de sistemas, producto, recursos humanos, todos eligieron a Chemes por su vocación de servicio y su calidad humana como el mejor, por lejos.

“Oscar me entusiasma más a mí de lo que yo puedo entusiasmarlo a él”, dijo Salas Martínez, un empresario muy importante a nivel nacional en el mundo de las franquicias gastronómicas donde tallan marcas como Havanna, Starbucks  o Mc Donald’s. Salas Martínez empezó a recorrer el país para visitar a sus franquiciados y decidió arrancar por el local de Chemes en Posadas.

“En Posadas hacía cuatro años no había cafeterías, había bares, era un desafío. Todos me decían, acá se toma mate, no café. Hay que estar en el centro, no a cinco cuadras del centro. No hay locales grandes, todos tienen que ser chicos, yo creo que no hay que escuchar todo lo que se dice, hay que animarse a emprender”, explicó, como para sintetizar su fórmula.

De empleado a emprendedor

Chemes tenía muy buenos trabajos en el sector privado. Fue supervisor en Arcor y después fue gerente en La Serenísima hasta recalar en la empresa Singer, cuando Zbikoski se lo compró a la familia de Ralf Singer. Allí desarrolló el servicio cama-vip. Pero finalmente se desvinculó y se decidió a iniciar su propio negocio en Misiones.

“Una franquicia me daba la posibilidad de tener un modelo de gestión ya probado, con poco margen de error, porque ellos me dijeron lo que iba a facturar desde el día uno en los primeros cinco años, lo que iba a ganar y en cuánto tiempo recuperaba la inversión y se dio así como lo dijeron”, explicó Chemes, quien realizó una inversión cercana a los 150.000 dólares en el 2015 (6 millones de pesos al cambio de hoy).

Lava platos y tasas

Quien haya ido a Café Martínez puede haber visto más de una vez a Chemes lavando las tasas y los platos. “Siempre hay que saber hacer las cosas que uno después manda a otros a hacer”, explicó a Economis, durante la charla que se organizó esta mañana en su café, junto a Salas Martínez.

Cuando a Chemes lo eligieron como el mejor franquiciado de Argentina, le evaluaron principalmente la atención, donde se mide todo. Ganarle a todos los locales del país fue todo un logro en una plaza como Posadas donde todavía -dicen muchos, incluyendo al propio Chemes-, hay “mucho para mejorar en materia de atención al público”.

“Nos midieron todo con el Protocolo de Atención. Si te saludan cuando llegás, en cuánto tiempo te atienden. Hay un estudio de medición de tiempos: en cuánto te toman la orden, en cuánto te la sacan, si hubo errores. Luego la calidad de los productos que utilizás, nosotros trabajamos con marcas que son primeras marcas y luego la limpieza y estado del local, que no haya ni una lamparita de luz quemada”, señaló.

“El tamaño grande del local me asustaba, pero cuando estudiás a la competencia decís, ‘si todos son chicos, la alternativa es ser grande’. Antes nadie invertía en un local, la alternativa era hacer una buena inversión y darle arquitectura al local, y el cliente lo paga, le gusta”, explicó.

Tras hablar con firmas como Grido, Bonafide y hasta Mc Donald’s, finalmente Chemes se decidió por poner una franquicia de Café Martínez. Ahí vinieron expertos de Buenos Aires a estudiar la plaza.

-¿Cómo estudiaron el mercado de Posadas?, le preguntó Economis a Chemes.

-Mandaron a varias personas que lo primero que hicieron fue ir a tomar café a los principales bares. Se sentaron a observar, miraron el ticket promedio, el perfil de la clientela, todo. Después se pararon en la esquina y siguieron observando a la gente, al posadeño. ¿Qué hacemos parados acá?, le pregunté. “Miramos gente”, me contestaron. Sus predicciones se cumplieron en cuanto a ventas, explicó el emprendedor.

La ubicación del local también fue un tema de debate entre Chemes y los expertos en marketing de Café Martínez. “Me dijeron que en la Costanera no, porque ahí tenés un flujo de gente de tarde noche, y este es un negocio que necesitás un flujo de gente todo el día, acá el fuerte es el desayuno y después la merienda y eventualmente una cena, las costaneras en cualquier ciudad no tienen ese flujo”, explicó el ingeniero.

“Acá hay marcas muy buenas de helados, como Duomo o Polaris, creo que Luciano o Piacere son franquicias que acá pueden andar, y en cafetería Juan Valdez (próxima a desembarcar en el país), en cambio Starbucks es como Mc Donald’s, hacen un estudio de la plaza y tiene que tener una escala muy grande”, señaló.

Ahora Chemes está programando una remodelación integral del interior del local, con el cual promete sorprender a sus clientes.

“Yo no era partidario del restyling, pero cuando empezás a viajar y empezás a ver tendencia, abrís tu cabeza, se trata de tener apertura”, explicó.

Y vaya si la tuvo este oriundo de Buenos Aires. En la tierra de la yerba mate, apostó al café y no le fue nada mal.

 

 

 

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