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La hipocresía como programa de Gobierno

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En realidad se debería decir como metodología de gobierno, pero como el actual carece de programa de gobierno concreto y presentable (tiene una sucesión de parches impresentables, con la constante del “si pasa, pasa”, y con el “lo pateamos para adelante”), cabe asimilar la metodología con el inexistente programa de gobierno.
Como la hipocresía (engañar fingiendo posturas o acciones falsas) es el accionar habitual del gobierno CEOcrático neoliberal actual, a poco menos de tres años de detentar el poder, ya se podría recopilar un volumen enciclopédico de falsedades, expresadas con dosis mayúsculas de cinismo (mentiras descaradas), demostrando niveles de perversidad (gozan con el mal que causan) solo asimilables a las peores y más nefastas dictaduras que soportó nuestro país.
Recientemente, en el marco de reuniones preparatorias del G 20, fingiendo convicciones de las que evidencia carecer, y con cara de “seriedad y circunstancias”, Macri con impostada vehemencia, conceptualmente dijo estar contra el endeudamiento, “no se puede gastar más de lo que se recauda”, expresando eso como el justificativo principal a favor de los feroces recortes presupuestarios en implementación.
O sea que intentó justificar las genocidas políticas económicas acentuadas “por imposiciones consensuadas” con el FMI, con la excusa mentirosa de reducir el déficit presupuestario, el mismo que estos CEOcratas apátridas aumentaron desaforadamente.
Varias mentiras muy gruesas insertadas en un par de breves frases dichas en tono pretendidamente “doctoral” paternalista. Seguramente algunas comadres nada pensantes, unos cuantos muy poco instruidos patrioteros de bandera, más varios crédulos inocentones crónicos, podrán tragarse esas falsedades; las cuales siempre son aplaudidas por oligarcas camperos ansiosos de volver a estructuras feudales; así como sin duda serán apoyadas sibilinamente por tecnócratas que se enriquecen a costa del endeudamiento y la destrucción nacional.
Analicemos las gruesas mentiras dichas con el desparpajo habitual en el impresentable empresario contratista multiprocesado puesto a presidente y carente de toda capacidad de estadista.
Se pone como abanderado de combatir el endeudamiento, que supuestamente es causado principalmente por el déficit presupuestario del Estado Nacional. ¡Hipocresía total además de múltiples costados mentirosos! Veamos.
1 – Evitar el endeudamiento.
¿Qué autoridad moral puede tener Macri para ponerse en predicador del no endeudamiento, si precisamente su desmadrado gobierno nos sumió en la mayor deuda externa que nunca antes tuvo Argentina, con el agravante de la inusual rapidez con la que se contrajo, y a tasas y condiciones leoninamente perjudiciales?
¿Qué autoridad moral puede exhibir, si esa brutal deuda externa, que en menos de tres años nos pasó de una desahogada situación de muy baja deuda a estar hoy a las puertas de un nuevo “default” (dicho en criollo, de una nueva cesación de pagos, como en 2001), es responsabilidad directa de su gestión, la cual se niega a modificar en su perversa orientación neoliberal, promotora de la especulación financiera y destructora de la economía productiva?
2 – Omite admitir su directa responsabilidad tanto en la duplicación del déficit primario del presupuesto nacional (el que se calcula considerando ingresos y egresos directos u “operativos” y omite los intereses de la deuda externa), como en los monstruosamente descomunales, prolongados en el tiempo y crecientes déficits del comercio exterior (importamos mucho más que lo que exportamos, como consecuencia directa de la brutal apertura de la economía) a lo que se agrega negativamente la total falta de controles a los movimientos especulativos de capitales financieros, que permiten las fugas masivas de divisas, operatoria que tiene como actores principales a varios de sus ministros y colaboradores directos.
3 – Mezcla maliciosamente el déficit presupuestario primario (el cual se solventa con moneda local, no con divisas), con el déficit del sector externo, el cual es causa y efecto del estrangulamiento por carencia de divisas (dólares), lo cual nos empuja al default, y nos arrojó (intencional y alevosamente) a las garras del FMI, con sus eternas “recetas” recesivas y destructoras de la economía; lo cual es una excusa para imponer recortes presupuestarios draconianos y genocidas.
Además que Macri no evidenció poseer grandes conocimientos ni cultura general acorde al alto cargo que ocupa, ni capacidad para seleccionar ministros y otros colaboradores de reales capacidades; es indudable que la sumisión al FMI es la pretendida excusa perfecta para terminar de destrozar al Estado Argentino, desguazar la economía nacional, precarizar el trabajo, destruir el tejido social nacional; y tal como lo fundamenté en escritos anteriores, provocar los motivos que nos lleven a la disolución nacional.
Si se pretendiera citar todas las mentiras de campaña, las falsas promesas y los rebuscados e hipócritas falsos motivos con los que justificó los desastrosos resultados de su gestión, más impresentables que lo que sus cómplices políticos hubieran querido; deberíamos escribir un abultado libro, si tan solo se los citara sin mayores explicaciones.
Tan solo recordemos algunas de esas mentiras: “la pesada herencia” (muy liviana en realidad), “la reactivación en el segundo semestre” (que nunca llega), “la lluvia de inversiones productivas” (nunca sucedida), “las tormentas externas” (en realidad sucesión de impericias burdas más las lógicas consecuencias de un modelo económico destructivo y genocida), “el Plan Belgrano de grandes obras públicas” (nunca ejecutadas, además de otras muchas frenadas, canceladas o burdamente abortadas)…y el listado sigue como interminable rosario de mentiras y frases lesivamente groseras (como esa de “vamos a dinamitar el Astillero Rio Santiago”, o aquella mentirosa “el carbón chileno es de mejor calidad que el de Río Turbio (es la misma formación geológica).
Si a eso se le agregan las vergonzosas acciones de entrega de soberanía, el panorama es simplemente desastroso, percibiéndose claramente la implementación de la versión renovada y agigantada del siniestro Plan Morgenthau; ante el beneplácito de las apátridas oligarquías, del impresentable accionar de los patrioteros de bandera tan llenos de doctrinas antinacionales y prejuicios mentirosos asumidos como verdades indiscutibles, y de las profundas confusiones de clases medias muy colonizadas mentales, más otros confusos varios.
El casi total cerco mediático, la guerra judicial o politización vergonzosa de parte del Poder Judicial (el lawfare o guerra judicial), las actitudes impresentables de muchos dirigentes sindicales y empresarios, los roles tibios o cómplices de buena parte de los “opositores” complacientes, las profundas confusiones de “progres” fuera de foco, y los sectores de choque que parecen escuadrones de psicópatas en algunas fuerzas de seguridad que demuestran estar ansiosos de reprimir “civilachos”, además del grado de confusión profunda que afecta a muchos uniformados, que se creen “patriotas y liberales”, lo cual es un oxímoron sin coherencia; todo eso y más, forma un panorama general en extremo preocupante, que nos lleva en forma aparentemente irreversible a la disolución nacional.
¿Habrá un nuevo resurgir de Argentina, como en 2002/2003, o el patriotismo auténtico se extinguió definitivamente o es un “rara avis” en nuestro país?

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