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«La fe y los problemas»

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Puede que no tengamos la opción de elegir en relación con la aflicción, pero cuando llegue, podremos decidir cómo reaccionaremos ante ella. Se nos da la opción de rendirnos ante la voluntad de Dios, pues sabemos que Él usará cada prueba para nuestro bien; o podemos alejarnos del Señor, vivir en rebelión y desperdiciar nuestra vida. Veamos lo que nos dice la Palabra de Dios. 

Salmo 145:9 (Ntv). El Señor es bueno con todos; desborda compasión sobre toda su creación. De una u otra manera todos somos personas de fe. Hay 2 clases de fe, la Fe natural y la Fe sobrenatural. La Fe natural la utiliza sin darse cuenta de ello y ayuda a fluir en lo sobrenatural. La Fe sobrenatural debería de utilizarla dándose cuenta de ello. La verdadera Fe es también una actitud de vida y es más que una creencia intelectual, es un poder maravilloso que actúa y mueve el mundo sobrenatural.

“Una pequeña fe nos lleva al cielo, pero una gran fe hace que el cielo venga a nosotros”.

Sin embargo, todos estamos expuestos a vivir momentos de adversidad, vivimos en un mundo lleno de conflictos y maldad. Los problemas de la vida traen sufrimiento y dificultad; tristezas, angustias, pruebas y decepciones. De ser posible, las personas tratan de escapar de los problemas como sea, de evitar todo aquello que cause dolor, pero al hacerlo muchas se pierden grandes bendiciones y verdadero crecimiento espiritual.

EL ORIGEN DE LOS PROBLEMAS

Por supuesto que no podemos entender todo, pero la vida está plagada de desafíos complicados. Pero claramente las pruebas y tribulaciones deben ser tomadas por los cristianos aferrándose a la fe y creyendo que vienen con un propósito y una recompensa. 

Santiago 1:2-4,12. Debemos tener cuidado de nunca hacer excusas por nuestras “pruebas y tribulaciones” si son el resultado de nuestra propia maldad, o de nuestras propias heridas, rencores, odios y amarguras. ¡Por eso venimos a la casa del Señor! Para superar todo problema personal y para vivir más sabiamente, “Nadie nació sabiendo, pero vamos a crecer aprendiendo”.

1 Pedro 4:15 / Salmos 37:37-38 (Ntv). La Biblia dice que a paz nos llamó el Señor y que hay un final dichoso para el hombre de paz. Sin embargo, todavía tenemos que sufrir en esta vida las consecuencias naturales por nuestros pecados y malas decisiones. Pero Dios usa incluso esos sufrimientos para moldear y formarnos para Sus propósitos y nuestro último bien.

EJEMPLOS EN LA BIBLIA

Si estás pasando dificultades ¡Sorpresa! no sos la única persona. La Biblia da muchos ejemplos de personas que enfrentaron pruebas, problemas y que descubrieron que Dios las usó para, al final, bendecirlas (José, Moisés, David, Ester, Daniel, los discípulos de Jesús). 

2 Corintios 12:7-9. La adversidad puede ser una bendición de Dios si reaccionamos de la misma manera que Pablo. Como consecuencia de las grandes revelaciones que recibió del Señor, a Pablo también se le dio un “aguijón en la carne” para que se mantuviera humilde. El apóstol le pidió a Dios en tres ocasiones que esto fuera quitado de su vida, pero Él le respondió: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad”. 

ACTITUDES FRENTE A LOS PROBLEMAS

Números 14:9(Nvi).En medio de la aflicción, las personas reaccionan de dos maneras completamente diferentes y allí está la manera de crecer o apagar la fe en la adversidad:

Actitud negativa.Algunos se sienten decepcionados y reaccionan de las siguientes maneras: Se victimizan, cultivan enojo, culpan a todos incluso a Dios. Huyen de las personas que les aman de verdad y lo más lamentable, pueden llegar a alejarse del Señor. Dudan de la asistencia o existencia del Señor. Rechazan la Biblia. No se dan cuenta lo crucial que es nuestra actitud de fe ante el desafío de los problemas. En definitiva, no pueden expandirse con los dones que Dios les ha dado. Desperdician su tiempo y sus mejores años. 

Actitud correcta.Pero personas como Caleb y Josué, cuya fe se basó en la promesa de la tierra y se sostuvieron allí. Con sus labios proclamaron buenas cosas ¡Y las buenas cosas acontecieron! 

Avanzaron hacia una comunión más profunda con Dios. En vez de alejarse del Señor, la mejor opción es acercarnos más a su presencia en medio de la adversidad. Esta opción trae como resultado lo siguiente: Fe inconmovible. Paciencia incansable. Valentía que no retrocede. 

Josué 1:9 (Nvi).Cada vez que confiamos en el Señor recibimos la valentía que necesitamos para perseverar y enfrentar el próximo desafío con fe.

PUREZA CRECIENTE.La adversidad nos impulsa a examinar nuestra vida. Si con humildad venimos ante el Señor, en medio del dolor y las dificultades, Él revela nuestros pecados y errores. De esa forma podemos arrepentirnos, ser purificados y vivir en santidad.

GRAN AMOR POR LA PALABRA DE DIOS.Nuestra primera reacción ante los problemas debe ser leer la Biblia, para así preguntarle al Señor lo que desea mostrarnos. La Palabra de Dios es nuestra posesión más valiosa, pues el Señor nos habla por medio de ella, nos anima, guía, consuela y reprende. 

Puede que no tengamos la opción de elegir en relación con la aflicción, pero cuando llegue, podremos decidir cómo reaccionaremos ante ella. Se nos da la opción de rendirnos ante la voluntad de Dios, pues sabemos que Él usará cada prueba para nuestro bien; o podemos alejarnos del Señor, vivir en rebelión y desperdiciar nuestra vida.

1 Corintios 15:57. Aunque estamos en una batalla espiritual, Satanás no tiene autoridad sobre el creyente en Cristo. Dios nos ha dado Su Palabra para guiarnos, Su Espíritu Santo que fortalecernos, y el privilegio de venir a Él en cualquier lugar y en cualquier momento, a orar por todo.

RAZONES PARA SONREIR A PESAR DE LOS PROBLEMAS.

Sirve para purificar la fe.1 Pedro 1:6-7. Así como el oro es refinado por el fuego, nuestra fe se refina con los problemas que surgen al cumplir la misión que el Señor nos ha encomendado. 

Para que nuestra fe se consolide.¿Sabías que “la prueba de vuestra fe produce paciencia”? (Santiago 1:3). Solo puede establecerse aquella fe que fue probada y que como resultado de superar dicha prueba ganó en confianza y en perseverancia por el Señor.

Para dar testimonio de Cristo. Aveces podemos sentir que no es fácil compartir nuestra fe con el perdido. No obstante, somos comandados a compartir esta esperanza que llevamos en nosotros. Pablo escribió a Filemón: 

“Con paciencia esperé que el SEÑOR me ayudara, y él se fijó en mí y oyó mi clamor. Me sacó del foso de desesperación, del lodo y del fango. Puso mis pies sobre suelo firme y a medida que yo caminaba, me estabilizó. Me dio un canto nuevo para entonar, un himno de alabanza a nuestro Dios. Muchos verán lo que él hizo y quedarán asombrados; pondrán su confianza en el SEÑOR” Salmos 40:1-3 (Ntv)

Que Dios te bendiga y tengas una semana de completa victoria! 

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