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La columna de un experto sobre las fallas de Flybondi y el panorama para el fenómeno low-cost en el país

La columna de un experto sobre las fallas de Flybondi y el panorama para el fenómeno low-cost en el país
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Alejo Marcigliano es un periodista especializado en turismo, viajes y aerolíneas. Publicó varios libros, entre ellos “Cielos baratos, historia y presente de las low cost”. En una columna de opinión comenta hoy sobre las fallas de Flybondi en sus primeros días de operación.

“Del low cost al, agradecé que te llevo”

Por Alejo Marcigliano *

En 2016, Ryanair se convirtió en la aerolínea preferida de los europeos, ya que en ese año fue la que más pasajeros transportó. Los 117 millones de usuarios supusieron un récord histórico para la empresa que relegó al segundo puesto al grupo Lufthansa. La cuestión se volvió a invertir el año pasado donde el conglomerado germano retomó la punta y la irlandesa quedó segunda. Por otra parte, el Reporte de Puntualidad anual que elabora la Official Airlines Guide (OAG) ubica cuatro low cost airlines en el Top 20 de las más puntuales, la primera de ellas en el 7° lugar. En el desglose regional, las low cost ocuparon el 4° puesto en Asia, el 2° en Europa, el 2° en Latinoamérica y el 7° en Norteamérica. Y podría continuar, pero ¿qué quiero decir con esto? Que low cost no es sinónimo ineludible de mal servicio. Y esto es así aunque Flybondi se empeñe en demostrar lo contrario y haya un concierto de gente señalándola.

El comienzo tiene que ver con todo lo que le sucedió a la “primera low cost argentina”, tras el inicio de sus operaciones, el pasado 26 de enero. Ya había resultado una alerta el vuelo de prueba, ese que se realizó días antes desde Córdoba y que debió reducirse a sólo 12 minutos por una divergencia entre los diversos indicadores de la cabina. Claro, un tema menor, es cierto. Pero evidenció el primer gran problema de Flybondi: operar con un solo avión impide disponer de un backup. No es una locura lo que se plantea: Avianca Argentina comenzó a volar con dos aviones en plataforma; el Grupo LASA, que promete despegar en Semana Santa traerá dos y Norwegian no despegó, aunque ya tiene una máquina, y esos son los ejemplos más próximos en tiempo y geografía nada más. De Julian Cook, CEO de Flybondi se escuchó entonces: “Esa misma semana otras dos empresas tuvieron problemas pero solo hablaron de nosotros”. La estrategia del ejecutivo no es asumir la responsabilidad, claramente, sino victimizarse. Es cierta su afirmación, pero el problema es que ninguna de las otras empresas tiene un solo avión disponible. Flybondi sí.

Más problemas.

Luego vino el inicio de los vuelos desde Córdoba y el primer problema: en uno de los vuelos del sábado 3 de febrero (el FO5445, que partía de Bariloche) se decidió dejar abajo 2.000 kilos en valijas y despacharlas en camión. Los bultos llegaron dos días después. Fue el momento en que Pablo Biró, presidente de la APLA (sindicato de pilotos), formuló la frase: “los pasajeros a veces Fly, las valijas van en bondi”, ante el portal Aviación en Argentina. Y es que a “Nelson”, el único avión de la empresa (un B-737/800 de 12 años de antigüedad) le falta una certificación que le permita volar totalmente cargado, de pasajeros, equipaje y combustible, en determinadas condiciones climáticas (presión y temperatura ambiente).

Y los problemas siguieron, el jueves pasado, el 8, cuando el FO5444 que debía volar de Córdoba a Bariloche a las 13.35 demoró su salida hasta las 19.18 y terminó llegando a la ciudad rionegrina a las 21.20. Se decidió “no retornar a Córdoba de noche” de modo que el vuelo BRC/COR que debía partir a las 16.20 y ya había sido postergado, se canceló y se pasó hasta las 8.30 del día posterior… Y terminó despegando finalmente a las 9.09.

Otra vez, en lugar de asumir la desprolijidad en términos de mal desempeño, el mensaje de Flybondi es “hay una campaña anti low cost que nos ataca impulsada por las aerolíneas tradicionales”.

El incordio Palomar.

Y la cereza del postre fue lo sucedido el viernes pasado, con lo que iba a ser el inicio de operaciones comerciales de El Palomar, el “primer aeropuerto low cost de la Argentina”, como lo bautizó el Ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, tan afecto a títulos grandilocuentes. El vuelo COR/EPA (El Palomar) que debía despegar a las 6 de la mañana (FO5001), terminó despegando 8.37. Lo curioso es que se le echó la culpa a la climatología, pero todo el resto de los vuelos, de las otras líneas aéreas que partieron de La Docta en la misma franja horaria, no sufrieron demoras. Entre las 5.15 de la madrugada y las 10.30, despegaron de Córdoba diez vuelos: dos del grupo Latam, uno de Amaszonas, uno de Andes y seis de AR/AU. La mayoría fue puntual y las mayores demoras rondaron la media hora, cuando las hubo. Flybondi partió 2 horas y 37 minutos más tarde.

Cuando finalmente “Nelson” despegó, no pudo aterrizar en El Palomar porque la tormenta había puesto sus condiciones operativas bajo mínimos. El vuelo terminó aterrizando en Ezeiza donde descendieron los pasajeros. El avión despegó minutos después para llegar finalmente a El Palomar.

Obviamente, todo este problema terminó demorando el FO5002 del viernes pasado que desde El Palomar debía retornar a Córdoba y que tenía horario de despegue a las 7.45. Fue reprogramado para las 13.50. El FO5445, que debía partir de La Docta a Bariloche también sufrió demoras al igual que el FO5444 (el regreso desde BRC). Y finalmente se cancelaron directamente el FO5433 de Córdoba a Iguazú y su retorno, el FO5432.

Es decir, de seis vuelos (COR/EPA, EPA/COR, COR/BRC, BRC/COR, COR/IGR, IGR/COR) del viernes, Flybondi sufrió retrasos importantes en cuatro y canceló dos.

Acá no pasa nada.

Y Cook insistió: “Son cosas que pasan en todas las aerolíneas, pero entendemos que ahora estamos en el foco de atención y por eso nos reclaman”. La verdad es que como consumidores, si un producto nuevo falla reiteradamente, creo que nadie dudaría en devolverlo.

Pero los pretextos del CEO pueden ser hasta entendibles, ya que algo debe decir. Pero lo que no se entiende es por qué las autoridades no toman cartas en el asunto y guardan silencio. Para volver al ejemplo original, cuando en octubre pasado y producto de un error en su programación de pilotos, Ryanair debió cancelar 2 mil vuelos de su programación, entre septiembre y octubre pasados, las autoridades la multaron. Afrontar ese costo le supuso a la irlandesa desembolsar € 25 millones de euros al menos. Y pese a esto, los últimos índices muestran que la puntualidad de Ryanair es superior hoy al 90%.

Sin embargo, pareciera que darle cauce a los reclamos y a las multas va contra la “Revolución de los Aviones”, que necesita ser exitosa a toda costa. O como planteó un colega ante toda esta situación: ¿hablamos de low cost a cualquier costo? ¿Por qué un pasajero que paga menos debe conformarse con salir con horas demora o esperar que llegue su equipaje en flete porque la aerolínea no quiso despacharlo? ¿No haber volado antes en avión en Argentina justifica que se les brinde a esos consumidores nuevos un servicio de tercera y no tener derecho ni a chistar? ¿La Revolución de los Aviones promueve pasajeros de primera y de segunda, que tienen que aguantarse lo que venga porque pagaron menos? Las preguntas siguen acumulándose pero claro, son producto de una “campaña anti low cost”, porque problemas tienen todas… ¿o no?

El segundo ya tiene el OK de ANAC

Esta semana, la ANAC confirmó mediante un comunicado que acaba de certificar en las instalaciones de MRO de Turkish Airlines en Turquía, el segundo Boeing B-737/800 que utilizará Flybondi. Como publicáramos en la edición anterior, se espera que entre abril y mayo arriben el tercero y el cuarto avión.

Esta segunda máquina en cuestión debería llegar al país en los próximos días. Habría sido fabricada en 1998 (tiene 20 años de antigüedad) y voló anteriormente para otras cuatro líneas aéreas.

Alejo Marcigliano es un periodista especializado en turismo, viajes y aerolíneas. Publicó varios libros, entre ellos “Cielos baratos, historia y presente de las low cost” (Ladevi Ediciones). Esta nota fue originalmente publicada en la edición 1.506 de semanaria “La Agencia de Viajes” del lunes 12 de febrero)

 

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