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Karabén, presidente de Piporé: “Fue un año complicado por la guerra de precios de las dos yerbateras más grandes”

Karabén, presidente de Piporé: “Fue un año complicado por la guerra de precios de las dos yerbateras más grandes”
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Raúl Karabén es presidente de la Cooperativa Santo Pipó o Piporé, la 8º empresa yerbatera del país por sus ventas.

Tanto por ese rol empresarial, como por ser uno de los contadores más prestigiosos de la provincia, asesorando a muchas firmas de todos los tamaños, es que Karabén es una voz autorizada para hablar, no solo del mercado yerbatero, sino también de las reformas  que está planteando el Gobierno Nacional y que tienen un capítulo provincial importante en la anunciada rebaja de Ingresos Brutos.

“Vi muchos Pactos Fiscales, incluso trabajé en muchos porque estuve en el ministerio de Economía de Misiones desde los años ochenta hasta la gestión de Schiavoni, trabajé en la letra local de muchos de estos pactos. Hay una frase que dice, los muertos que vos matás gozan de buena salud (risas)”, señala Karabén, en diálogo con Economis en la sede de Piporé.

Karabén se muestra muy escéptico de que vaya a cumplirse con la baja de Ingresos Brutos, aunque la juzga muy necesaria. Dice que implicaría cambiar la matriz de cómo recaudar impuestos provinciales, hacia una fórmula que considera más adecuada, con menos impuestos al consumo o las ventas (como Ingresos Brutos) y más impuestos a los bienes, como el impuesto Inmobiliario.

“Pero hay una discusión que no se quiere dar, porque implicaría, en el caso de tocar el impuesto inmobiliario, todo un debate sobre la tenencia de la propiedad en Misiones”, explica, este experto en temas impositivos.

El jueves la sede de Piporé, en pleno corazón de Santo Pipó, recibió a un grupo de periodistas para una presentación de creaciones gourmet basadas en la yerba mate, promocionadas como parte de la Ruta de la Yerba. Las sencillas oficinas de esta cooperativa yerbatera, propiedad de sus 57 socios, incluyen un museo con las primeras máquinas que se utilizaron para la elaboración del
producto.

Del otro lado de la calle se encuentra todo el complejo industrial de Piporé, con enormes galpones para estacionar la yerba canchada, y la sección de la molienda y envasado de sus dos marcas, Piporé y Mulita.

Piporé es líder en la Patagonia Argentina, más de la mitad de su ventas en el mercado interno van al Sur del Río Colorado. En tanto, este año terminará como la tercera yerbatera que más exporta.

“Estamos exportando más de 20 contenedores mensuales a más de 20 países y a lugares que  antes nunca habíamos llegado, y hoy llegamos, como Canadá, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Polonia, Suiza, Alemania, donde ya vendíamos, pero vendíamos poco. Este año ha sido muy bueno en la venta en Europa”, enuncia Karabén. Claro, está, Siria y Chile siguen siendo los principales mercados.

-¿Cómo cierra el año Piporé? 

-Estamos en un año trabajoso, no ha sido un año sencillo porque dos de las primeras marcas a nivel nacional han estado en una guerra de precios que nos ha complicado al resto de las yerbateras. Hicieron una guerra de precios que tiraron los precios hacia abajo y nos han complicado.

No obstante, nosotros venimos ya hace unos años apuntando a lo que tiene que ver con la calidad, porque la yerba es un producto de hábito, no consumís una marca hoy y otra mañana y una nueva pasado. Vos consumís hasta que esa marca tenga problemas (de calidad o abastecimiento) o una oferta puntual de precios. En la medida que hagamos calidad nos va permitir crecer.

-La guerra de precios la propusieron Molinos y Las Marías pero se tuvieron que meter todos los “países” (empresas) en esa guerra. 

-En realidad, yo te diría que Molinos fue el que planteó el problema y a Las Marías no le quedó otra y el resto tuvo que tratar de acomodarse, a ver cómo se puede hacer.

-¿Es probable que la industria le haya costado reacomodarse a la etapa pos Moreno? Porque se fue Moreno, que reprimía los precios en góndola, y justo ahora arrancó una guerra de precios que produce el mismo efecto. Justo cuando la industria estaba más liberada para trasladar la suba de costos a la góndola… 

-El problema es que el negocio yerbatero de Molinos con Moreno estuvo en venta, estuvo a punto de desprenderse de ese negocio. Ellos no hacen solamente yerba, además tercerizan todo, no tiene yerba propia, molino propio, todo lo tercerizan, entonces le interesa ver cuánto gano. Y el abanico de productos que tiene hace que si vos querés aceite, me tenés que comprar esta yerba, esa conjunción de peleas hace que el resto que solo somos industria yerbatera tengamos que estar en desventaja.

-¿Cuánto tiene que estar el kilo de yerba en las góndolas de Buenos Aires? 

-Entre 60 y 70 pesos.

-¿De todas formas, este año fue mejor que el 2016? 

-Para nosotros fue un año de consolidar determinadas cuestiones, si ha sido un buen año en comercio exterior, hemos trabajado muy bien. Ahí sí tuvimos un buen año.

-¿Hubo también una reorganización interna de Piporé?

-Sí, ha habido en estos dos últimos años, se han cambiado los tres gerentes principales (Producción, Administración y  Comercialización) y hemos hecho un proceso de reorganización interna, hubo cosas que no estábamos de acuerdo como se estaban manejando y rearmamos los equipos de trabajo en producción, comercialización y administración. Estamos trabajando muy
bien en las tres áreas.

-¿Qué proyecciones tienen para 2018? 

-En realidad estuvimos trabajando en los dos últimos meses las proyecciones de 2018 y 2019 también, porque uno tiene que mirar a largo plazo y mirando las inversiones necesarias. Tienen que ver con mejorar procesos productivos, certificación tanto en el secadero, en un convenio con el Inym y con otras normas en el molino. El proceso de certificación creemos que es clave, en cuanto a la proyección que hacemos nuestra idea es tener un crecimiento del 10 o 15 por ciento con mercado interno en 2018 y otro 10 por ciento en 2019.

-Números agresivos para un mercado maduro como el de la yerba… 

-Sí, exactamente, pero tuvimos un pequeño traspié en estos últimos tiempos (perdieron participación de mercado) y en parte queremos recuperar e ir por más.

-¿Ganaron plata este año? 

-A ver, las cooperativas no tienen como objetivo ganar dinero, sí los socios. El dinero se distribuye o capitaliza en inversiones, entonces el excedente que te queda tratás de hacer inversiones.

-¿En ventas? 

-En promedio, cerca de 800.000 kilos mensuales en mercado interno y en el externo 400.000 kilos mensuales.

-¿Qué personal tienen? 

-Cerca de 200 empleados son de la cooperativa directos y están los empleados de los socios, tenemos 57 socios, algunos tienen mucho personal, otros menos. Como mínimo tendríamos que hablar de otros 400 empleados de socios.

-¿Qué balance hace del Gobierno de Macri en estos dos años? ¿Cómo les impactaron sus políticas a la cooperativa? 

-Desde la coooperativa es sumamente positivo, se eliminaron restricciones para vender como para importar. A veces necesitamos importar maquinaria y era un problema hacer una pequeña importación, ya no tenemos esos problemas. Muchas máquinas que tenemos no se fabrican en el país. En cuanto a ventas es nada más que agradecimiento, antes para exportar previo a la exportación teníamos que depositar un cinco por ciento al valor total de la exportación. Se eliminó y ahora nos devuelven como un incentivo a la exportación. Nosotros estamos incorporando la identificación de producto argentino y eso nos da un 0,5 por ciento más de reintegro a la exportación.

-¿Y cómo ve esta segunda etapa con el Gobierno Nacional, con las reformas que propone? 

-Creo que son reformas necesarias. Y yo no soy del gradualismo, va todo demasiado lento. El camino es este, pero creo que va demasiado lento. Por ejemplo, la reforma impositiva, si vos mirás desde el punto de vista filosófico están bien planteadas, el problema es la velocidad.

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