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Inundaciones: prever el futuro

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La provincia de Misiones se vio afectada por múltiples acontecimientos atmosférico a raíz del cambio climático que se produce en el mundo derivado del aumento constante de la temperatura y que traen consecuencias negativas a miles de pobladores de diversas  regiones y en especial los que viven en las poblaciones lindantes con el Rio Uruguay cuyo caudal histórico de 5.000 metros cúbicos por segundo llega en estos días a 25.000 arrasando a su paso con las consecuencias de la destrucción de caminos, rutas, cultivos, campos de pastoreo y de la infraestructura cuya reposición requiere cuantiosas inversiones que no están al alcance de la provincia y sí, necesita la ayuda nacional y créditos internacionales como los del BID o el Banco Mundial.

Pero el impacto más grave tal vez sea la incidencia en las familias que tienen que desplazarse a otros lugares por la pérdida de la vivienda, la falta de electricidad, alimentos, aparición de enfermedades respiratorias que afectan especialmente a las familias de escasos recursos y dejan un tendal de pobladores al borde de la desesperación, por la pérdidas de sus enseres hogareños y la necesidad de recomenzar su vida desde la nada. Es la oportunidad de construir casas dignas para los sufridos habitantes de Misiones que han sido afectados por la creciente y dotarlos de comodidades a las que son habituales o mejorarlas, para que de esta manera no abandonen la región en que han vivido durante toda su vida y en algunos casos lo han hecho sus padres y abuelos

Dado que las predicciones meteorológicas anticipan años lluviosos, fuera de los parámetros que han afectado a nuestra provincia a lo largo de las últimas décadas, y dado la impotencia del hombre para modificarlos, es conveniente planificar y proyectar nuevos asentamientos de pueblos enteros que se han visto afectados para que en los próximos años no tengan que abandonar nuevamente sus hogares con las consecuencias negativas de los impactos ambientales y sociales que persisten mucho después que han retrocedido las aguas.

La idea es proyectar nuevos núcleos poblacionales con todos los servicios, centros comunitarios, campos deportivos, salas de teatro, cine, etc., en la misma costa de los ríos y arroyos en que han vivido, pero en alturas que no puedan ser afectados por la creciente.

Tenemos parámetros de máxima con la actual creciente y otras anteriores del año 83 que nos permite planificar las construcciones en un lugar seguro. En cuanto a las tierras inundables, se permite en ellas la producción diversificada de ciclos cortos como pastaje, hortalizas, frutas de ciclo anual, como mamones o papayas, mburucuyá o maracuyá, o aquellos árboles que puedan sobrevivir algún tiempo cubiertos sus troncos por el agua. En cuanto a las casas que han sobrevivido a la inundación, con algunos arreglos de bajo costo, se podrían utilizarlas como depósitos para enseres y cosechas.

Observemos algunos números de las inversiones necesarias para llevar adelante el proyecto:

1) Si se construyera las 1.900 viviendas que han sido afectadas y se edifica 120 metros cuadrados para una comodidad de una familia de 4 a 6 miembros que les permitiría gozar de living, comedor, dormitorios, baños , obtendríamos la necesidad de la siguiente inversión

2) De acuerdo al precio de la construcción, una vivienda de 120 m2.costaría la suma de $ 800.000, lo que multiplicado por 1.900 nos da la suma de $ 1.520.millones. Si a ello se agrega la infraestructura básica en agua corriente, cloacas, caminos, etc., estimándola en un 30%, obtendríamos la suma aproximada de 2.000 millones de pesos, imposibles de financiar con los ingresos de la provincia;

3) Por estos motivos, se hace necesario la búsqueda de financiamiento internacional que se hallan disponibles en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial para establecer un sistema de amortizaciones al estilo de los créditos del IPRODHA y que puede ser administrado por este Instituto, llevará años su amortización, pero vale la pena intentarlo para no volver a sufrir el embate de las aguas, con toda sus secuencias negativas.

¡Vale la pena PREVER EL FUTURO!.

Miguel Schmalko – asesor y ex presidente de la FEBAP (Federación Económica Brasil-Argentina-Paraguay)

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